Publicidad
 

BABEL A ORILLAS DEL NAHUEL HUAPI

|
25/05/2025

“San Carlos de Bariloche es la Legión Extranjera”

La comparación con la legendaria unidad del Ejército de Tierra francés corrió por cuenta de Manuel Porcel de Peralta en su libro. El autor encontró “sectores” alemanes, suizos, franceses, ingleses, “texanos”, escoceses, portugueses, holandeses, italianos, españoles y otros.
El Bariloche de los muchos idiomas.
El Bariloche de los muchos idiomas.

Aunque no fue la única, la que más difusión alcanzó películas mediante fue la Legión Extranjera francesa. Parece una paradoja, pero efectivamente fue un área del Ejército francés que se conformó con efectivos provenientes de otros países, tropas de infantería que recibían un entrenamiento de elite que les permitía desplegarse en sitios a priori inhóspitos. Quienes anden por los 60 pirulos o más, quizá recuerden aquellas inverosímiles filas de legionarios que avanzaban por las dunas del Sáhara para de vez en cuando, caer en emboscadas beduinas o tuaregs. Producciones cinematográficas que, en un punto, procuraron justificar intelectualmente el colonialismo europeo en el norte de África. Hasta un capítulo de Abbott y Costello hubo en la Legión Extranjera, aunque con tono hilarante, claro. Pues bien, no faltó quien comparó el rudo cosmopolitismo de aquellas unidades que marchaban bajo la bandera tricolor con las características que presentaba Bariloche en sus primeras décadas de vida.

Lee también: ¿Cuál era la fiesta popular por excelencia en el Bariloche de las primeras décadas?

En efecto, Manuel Porcel de Peralta encontró cierto paralelismo entre los destacamentos plurilingües del Ejército de Tierra de Francia con la población de estas latitudes unos 100 años atrás. “No se crea que cuando se afirma que San Carlos es la Legión Extranjera se comete una exageración o se hace una imagen literaria”, advirtió el autor. “Una mención ligera de los nombres de sus primeros colonos puede orientar con absoluta precisión: Wiederholdt, Roth, Bock, Müllenfort (sic), Horn, Schumagher, Runge, Bonifoi, Pefaure, Drachler, representan los sectores alemán, suizo y francés; Eduardo Newbery y Pedro Weeks, ingleses; Jarred Jones y Martin Sheffield, texanos; Jewel escocés; Verretbrugghen (belga); Da Silva, portugués; Hagemann, holandés; Capraro, Longaretti, de Pellegrín, Barbagelata, Lavagnino, italianos; Parsons; uruguayo; Lavayen, Zunzunegui, Blas, García, Garza, españoles. Algunos pocos dinamarqueses, irlandeses y egipcios completan el cuadro. Mezclados con ellos, algunos argentinos que casi invariablemente son funcionarios oficiales. Esta nómina sería interminable si hubiera que agregar chilenos, israelíes y libaneses”, se disculpó.

“Biografía del Nahuel Huapi” (Marymar) se publicó por primera vez en 1958. Si bien por entonces el Estado de Israel tenía una década de existencia, precisamente no existían ciudadanos de origen israelí en la época que Porcel de Peralta se propuso describir, es decir, el Bariloche del 1900 y décadas siguientes. Por otro lado, también llama la atención que se refiriera a Jones y Sheffield como texanos, cuando formalmente eran ciudadanos estadounidenses. Es cambio, no puntualizó de qué orígenes provinciales o estaduales era los otros integrantes de la Legión Extranjera…

Para el autor, “pocas veces en algún lugar tan extremo del mundo se habrá dado el caso de una colectividad tan heterogénea, tan pintoresca. Es como si se hubieran dado cita, para el encuentro, sin proponérselo, y fueran a ser protagonistas de un verdadero crisol de razas, religiones e idiomas. Los prejuicios raciales o religiosos, bien arraigados en algunas colectividades, no van a resistir mucho tiempo el empuje avasallador del cosmopolitismo, que en las nuevas generaciones, irá venciendo las vallas colocadas por los primeros colonos, a manera de cinturón de castidad, invulnerable para los representantes de razas exóticas”, se esperanzaba Porcel de Peralta.

El docente y periodista observó críticamente el desenvolvimiento de aquella sociedad: “No vaya a creerse que cada núcleo racial trata de agruparse. Por el contrario, todos y cada uno permanecen atados a sus costumbres; cultivan su idioma nacional que transmite a sus descendientes; practican su propia religión y celebran sus propias fiestas. Sienten, a la vez, cierto desprecio por los otros grupos, a los que consideran inferiores. De tan complejo medio social debería salir el futuro ciudadano-tipo de San Carlos. No puede sorprender a nadie que aquí resultara más difícil, o más lento que en cualquier otro sitio del país, la cristalización de una ideal común a todas las agrupaciones humanas: el sentimiento de solidaridad social”, cuestión.

No obstante, “de tan difícil fragua tenía que salir a la postre el ciudadano del presente, germen fecundo para la colectividad del porvenir, que, después de haber vencido todos los prejuicios raciales, religiosos y políticos, está ya dispuesto a lanzarse por las rutas de una acción constructiva, positiva, de franco matiz solidario, fruto de la comprensión, de la tolerancia”. ¿Qué pensaría Porcel de Peralta si viera al Bariloche del siglo XXI?

Puede que aquellos “prejuicios, religiosos y políticos” que el autor atribuyó al origen extranjero de buena parte de su población, estén superados en el presente, pero desafortunadamente se transformaron o dejaron reemplazar por otra serie de prejuicios, tal vez más perniciosos e inflexibles que aquellos que llegaron con las primeras oleadas de inmigrantes. ¿Y sabe qué? La Legión Extranjera, como espacio de elite del Ejército de Tierra francés, todavía existe.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?