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SE PREFERÍA EMBARCAR POR EL NAHUEL HUAPI, PERO ERA RIESGOSO

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04/04/2025

Cuando solo se podía unir Bariloche con Península San Pedro en catangos

Poco más de un siglo atrás, entre el viejo San Carlos y el actual kilómetro 20 solo había sendas. Al construirse un muelle “céntrico”, Puerto Moreno entró en un período de decadencia.
Yunta de bueyes en dirección a Nahuel Huapi. 1935. Colección Ponzinibbio en Archivo Visual Patagónico.
Yunta de bueyes en dirección a Nahuel Huapi. 1935. Colección Ponzinibbio en Archivo Visual Patagónico.

Unos 120 años atrás solo se podían unir el actual centro de Bariloche y Península San Pedro a través de catangos y los caminos eran apenas sendas. Como ya existía en el poblado mayor una instalación portuaria, la importancia de Puerto Moreno entró en declive, si bien todavía la mejor forma de trasladarse hacia el oeste era por vía acuática. No obstante, navegar por el lago entrañaba sus riesgos y los accidentes de consecuencias fatales eran desafortunadamente comunes.

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Algunos de estos aspectos que hoy se nos antojan antiquísimos están descriptos en el célebre informe del ingeniero Eliseo Schieroni, cuya mensura se considera el comienzo del ordenamiento urbano del “pueblo de San Carlos”. Reprodujo fragmentos de la valiosa descripción el agrimensor Cristian Pablo Müller en su libro “Las colonizaciones del Nahuel Huapi. Patagonia-Argentina” (Edición del autor-2017). El ingeniero elevó su trabajo en 1906.

Según pudo observar durante su permanencia en la zona, “los caminos son en algunos casos simples sendas. Desde San Carlos de Bariloche hasta las inmediaciones de la entrada de la Península San Pedro no son accesibles más que a catangos o sean pequeños carros totalmente de maderas de ruedas chicas y tirados por bueyes”, consideró necesario describir el funcionario nacional.

Para el inspector, “el principal inconveniente de estos caminos son los arroyos que hay que salvarlos con puentes, lo que está librado a la buena voluntad de algunos vecinos distinguiéndose en este sentido el Sr. Otto Goedek (Goedecke) el hombre de más progreso de la Reserva”, puntualizó Schieroni. Con esa denominación se refería a un espacio de 5.000 hectáreas que el gobierno nacional había precisamente reservado para la conformación de una colonia pastoril, zona “agrícola o mixta” según estableció Müller, al oeste del poblado propiamente dicho.

Navegación a vela en el lago alrededor de 1911. Álbum Sur Argentino en Archivo Visual Patagónico.

En el paraje que hoy alberga uno de los barrios barilochenses que más transformaciones inmobiliarias sufrió en los últimos años, transitar era difícil. “En Península San Pedro no hay caminos y solo una senda para caballos manejados por jinetes, pues el piso cubierto eternamente de árboles gruesos no da paso franco y solo puede andarse a saltos”, se quejaba el inspector.

Para colmo, a “estos troncos pesados no se los remueve, sino que simplemente se labran rebajándoles sobre las sendas, lo suficiente para permitir un salto de caballo, pero los vientos y las nieves de invierno traen anualmente nuevas series de estos obstáculos”, observó el enviado de Buenos Aires. Entonces, resultaba comprensible la preferencia naval. “El tráfico a la Península se hace por agua en embarcaciones poco apropiadas y que han motivado más de un caso de naufragio pereciendo hasta familias enteras como sucedió con la del colono Millan”, menciona el informe.

Mientras aquel era el panorama a la altura del kilómetro 20 de la actual avenida Bustillo, 10 kilómetros más al este se vivían momentos de desconcierto. El célebre decreto del 3 de mayo de 1902 había reservado para Puerto Moreno 400 hectáreas, pero después de la mensura y la formación de nuevos lotes agrícolas o mixtos, solo quedaron 57 para destinarlas a poblado. Se ubicaron entre el lago Nahuel Huapi y el lote que se previó entregar a Gustavo Winkler.

Según las observaciones de Schieroni “Puerto Moreno es un puerto natural y al principio se le dio la importancia debida, estableciéndose allí una oficina telegráfica y algún comercio. Hoy, habiendo construido la casa de comercio Chile-Argentina un nuevo muelle en San Carlos de Bariloche en condición que en todo tiempo permite atracar los vaporcitos, ha perdido Puerto Moreno gran parte de su importancia”.

En consecuencia, “ya no existe la Oficina Telegráfico y el comercio, reducido a un almacén, estaba liquidando sus puertas para cerrar”. También constató el inspector que “el camino de allí a San Carlos de Bariloche es transitable a vehículos y eso hace que los pobladores hasta la entrada de la Península San Pedro que no tienen caminos de carro pasen en bote y se dirigen a Puerto Moreno”.

Como parte de su trabajo, el funcionario también sumó a la modificación de la situación precedente. “He marcado allí un perímetro para centro urbano que creo que por mucho tiempo respondería a las necesidades del Puerto. Para ello he cambiado la ubicación de Winkler sin perjudicar sus poblaciones a fin de tener mayor espacio”. El aludido tenía como vecino a Bernardo Boock, según el plano que incluyó Müller en su libro. En otro párrafo de su informe, Schieroni destacaba que Boock era uno de los más exitosos sembradores de alfalfa.

 

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