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PERDIÓ EL 20 POR CIENTO EN LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS

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08/02/2025

Las cenizas volcánicas aceleran retroceso de glaciares en el Tronador

La montaña insignia del Nahuel Huapi no las tiene todas consigo.
El glaciar Frías visto desde el sendero Paso de las Nubes. El retroceso en 22 años es muy ostensible. Gentileza Toncek Arko.
El glaciar Frías visto desde el sendero Paso de las Nubes. El retroceso en 22 años es muy ostensible. Gentileza Toncek Arko.

Además del cambio climático global y la escasez de precipitaciones, las grandes formaciones de hielo afrontan las consecuencias de las últimas erupciones volcánicas. 

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Si bien todos los glaciares que existen en la Tierra se encuentran en un período de retroceso, los del Tronador afrontan un condicionante adicional al cambio climático: la presencia de cenizas volcánicas. La montaña emblemática de la cordillera a la altura de Bariloche experimenta reducciones en sus glaciares desde las dos últimas erupciones significativas en volcanes aledaños, producidas en 2011 y 2015. La primera, de muy triste recuerdo para esta ciudad.

Pasa revista a la situación Toncek Arko en su más reciente libro: “Monte Tronador. La montaña insignia del Parque Nacional Nahuel Huapi”. Como ya destacara El Cordillerano, el trabajo del guía de montaña y periodista llegó a las librerías unas semanas atrás. Además de detenerse en su historia de largo plazo y consagrar varias de sus páginas a las hazañas de escaladores, el volumen pasa revista al estado de sus grandes formaciones de hielo.

“En los últimos 20 años el monte Tronador perdió un 20 por ciento de sus glaciares”, es la abrupta conclusión. “Los científicos atribuyen el fenómeno al calentamiento global, al déficit de precipitaciones y al efecto de cenizas volcánicas. Con estudios periódicos siguen de cerca la evolución del macizo que tiene un valor estratégico como recurso turístico y como reserva de agua”, recuerda el texto de Arko.

Como se sabe “por los cambios climáticos la mayoría de los glaciares del mundo está en retroceso”. Sin embargo, menos trascendencia tiene que “el efecto no es similar en todos los macizos”. Hablamos de una elevación que es importante desde distintos puntos de vista. “El cerro Tronador es un atractivo paisajístico de alto valor para Bariloche y la región debido a sus 3.491 metros de altura, que superan por lejos a todas las elevaciones circundantes, y también por la espectacularidad de sus masas de hielo, accesibles para cualquier montañista”.

Auténtica grieta. Gentileza Toncek Arko.

También está a la vista que “la fisonomía de la montaña cambió mucho en los últimos años por el retroceso de las masas glaciarias (sic), que podrían achicarse todavía más, favorecidas por el cambio climático y por otros factores que son objeto de estudio”, resalta la publicación. En efecto, “el doctor en Geología e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Lucas Ruiz, confirmó la reducción del 20 por ciento de la masa glaciaria de la montaña y la atribuyó no solo al calentamiento global y el déficit de precipitaciones, sino también al efecto de las cenizas volcánicas”.

Puyehue y Calbuco

Será un aspecto poco difundido, pero “evaluaciones recientes efectuadas por el Instituto Argentino de Nivología y Glaciología (IANIGLA), donde el glaciólogo Lucas Ruiz se desempeña como investigador independiente, determinaron que los depósitos de ceniza de la erupción del Puyehue/Cordón Caulle en 2011, pero especialmente del Calbuco en 2015, causaron una fuerte aceleración en la pérdida de hielo”.

El especialista evaluó que, según los cálculos disponibles y “en términos generales la ceniza del Calbuco puede aumentar el derretimiento en un 35 por ciento”. El fenómeno se produce porque “las erupciones depositaron sobre el casquete del Tronador una gran cantidad de partículas oscuras que absorben luz solar y por eso afectan la masa glaciaria, no tanto en su extensión sino en el espesor del hielo”.

A propósito, viene bien saber que “según las últimas evaluaciones, los glaciares del Tronador tienen un espesor promedio de 75 metros, aunque en algunos puntos superan los 240 metros. El volumen de hielo en conjunto es de 4,8 kilómetros cúbicos. Medido por superficie, la masa helada cubre unos 60 kilómetros cuadrados”. Para los legos en la materia, como el hombre de este medio, parece muchísimo. Pero la velocidad de la disminución es considerable.

“El estudio y preservación de los glaciares no sólo es importante porque son un recurso turístico, sino por su valor estratégico como reservorios de agua. Ruiz precisó, por ejemplo, que Bariloche potabiliza al año para el consumo domiciliario un total de 2 millones de metros cúbicos de agua. Sólo el glaciar Manso del Tronador tiene un volumen de hielo equivalente al consumo de Bariloche durante 36 años”. Muy oportuna la comparación.

Precisamente, Ruiz acotó para el trabajo de Arko que en materia de glaciares “no todos se reducen de la misma manera”. En efecto, el glaciar Verde del Tronador “casi no ha tenido cambios en 400 años”. Las diferentes dinámicas dependen del “factor climático, el tipo de pendiente sobre la que se deslizan, la orientación geográfica -y por lo tanto el ángulo de insolación- y si está apoyado directamente en la ladera rocosa o si tiene agua en su base”, puntualiza el relato.

La laguna Alerce en 2022 con el glaciar a unos mil metros. Hacia 1977 estaban junto.

Ruiz “dijo que la aceleración de la pérdida de hielo por ceniza volcánica está documentada por un trabajo de investigación que realizó el IANIGLA con CNEA, pero el tipo de respuesta de los glaciares afectados se va a conocer mejor en el 2030”. Añadió el glaciólogo que “uno de los glaciares más estudiados de Tronador es el Manso, junto al Ventisquero Negro”. Es precisamente, uno de los más afectados porque “esa lengua que desciende hacia el sur del macizo perdió una importante masa de hielo luego del aluvión ocurrido en mayo de 2009”.

Cabe recordar que buena parte de la montaña en cuestión se divide entre los dos países. En efecto, “el investigador refirió que el 60 por ciento de la masa de hielo que cubre el monte Tronador se ubica del lado chileno, pero está menos estudiada porque no es de fácil acceso”. Como sea, la sequía que martiriza a los bosques andino-patagónicos durante el verano en curso también debe hacer mella en el Tronador y sus glaciares.

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