UN SUEÑO HECHO REALIDAD

| 21/05/2024

La escuela Cailén festejó sus 24 años de vida

La escuela Cailén festejó sus 24 años de vida
Fotos: Matías Garay
Fotos: Matías Garay

La escuela Cailén festejó sus 24 años de vida, la celebración fue en comunidad y contó  con la presencia de la querida Nelly Panizza.

No se trata de una simple institución educativa, es un sueño hecho realidad. Está ubicada sobre calle Rivadavia, al fondo del barrio El Vivero el que en sus inicios, era totalmente invisible para la ciudad.

Nelly se puso sobre sus hombros una tarea nada simple, construir una escuela sin contar con un solo peso pero gracias a su esfuerzo y dedicación y al acompañamiento de mucha gente, se fue logrando.

En diálogo con El Cordillerano dijo “Estos chicos hoy tienen en el barrio un lugar que significa mucho más que esta escuelita”.

Nelly una vez vio en un noticiero local que habían sacado del Vivero a una persona con las piernas congeladas, la habían llevado en brazos hasta arriba para allí poder subirla a una ambulancia porque ni caminos aptos había en esa época.

Esa noticia le tocó el alma y decidió ir personalmente a conocer lo que en ese entonces, era solo un asentamiento de tan solo 70 familias. “Cuando vine por primera vez a preguntar qué necesitaban en el Vivero me dijeron una escuela, como aún no era un barrio, no conseguían vacantes en las de la zona”.

Solo encontraban en la de El Frutillar “Tenían que subir la barda con medio metro de nieve y calzados rotos, cuando pudimos inaugurarla ya no necesitaban ni siquiera un colectivo porque estaba a metros de sus casitas” dijo Nelly.

Un sueño

Ella nunca pensó que podía lograr el sueño de construir la escuela que la gente necesitaba. “En ese entonces estaba sola con este proyecto y costó porque se robaban los materiales que dejaba en el patio, las ventanas las tuve que comprar dos veces, habíamos terminado de hacer el piso y como hormiguitas se iban llevando los mosaicos” recordó.

Nelly nunca tuvo dinero pero fue tanta su entereza ante las puertas cerradas, que continuó golpeando otras hasta que fue consiguiendo las donaciones para la obra.

“Mi familia no me creía cuando les dije que iba a construir una escuela y acá estamos, festejando sus 24 años” dijo muy emocionada.

Ahora con sus 95 años ha ido delegando en otras manos la responsabilidad de la Cailén, dedica sus días a escribir con la intención de que en algún momento, se convierta en libros.

“Igual todavía sigo golpeando algunas puertas porque el tiempo que me quede de vida, voy a seguir insistiendo para lograr el sueño de ver construido nuestro gimnasio y el jardín maternal” dijo. Ya tienen ambas plateas pero hasta ahí han podido llegar en ese sueño.

Un poco en broma y un poco mucho en serio dijo “El de arriba todavía no me quiere llevar porque tiene anotado que me falta hacer el gimnasio y el maternal”.

La fiesta contó con un hermoso concierto del Coro de Niños y Niñas Municipal, a cargo de Marta Ulecia, quien a partir de este año, ha sumado sus actividades en la Cailén. Claro que dieron una pequeña muestra de lo aprendido en tan pocos meses acompañando en algunas canciones.

 

 

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