CASI COMO LOS HATFIELD Y LOS MCCOY, PERO CERCA DE BARILOCHE

| 25/02/2024

Un clásico de los albores: los Newbery versus los Jones

Un clásico de los albores: los Newbery versus los Jones
Una calle del barrio Ñireco recuerda a la mujer de armas llevar. Foto: Matías Garay.
Una calle del barrio Ñireco recuerda a la mujer de armas llevar. Foto: Matías Garay.

No obstante, a pesar de las declaraciones de odio y las amenazas de muerte, cuando tenían que ayudarse, lo hacían. Entre Fanny y Jarred estaban profundamente enemistados, pero hasta se reían de sus enconos.

No solo en la actualidad hay conflictos entre vecinos en Bariloche y zonas aledañas por la ubicación de determinado alambrado o por la propiedad del ganado. A fines del siglo XIX y principios del XX fueron un clásico las encendidas diferencias entre dos familias de origen estadounidense que quedaron en las narraciones históricas como pioneras. No tanto como los Hatfield y los McCoy, pero algunos insultos en inglés debieron cruzarse.

A Fanny Taylor de Newbery las cosas se le complicaron a partir de 1935, cuando su esposo George dejó de existir. La pareja había llegado a la zona al seguir el ejemplo de Ralph, célebre dentista del presidente Roca que, al considerar su consejo, se hizo de vastas extensiones de tierra en la región y otros puntos del país después de la Campaña al Desierto. Según los recuerdos familiares, fue en verdad Fanny quien mejor se desempeñó en el ámbito rural, dado su origen granjero en la lejana Ohio.

La muerte de su pareja fue un punto de inflexión. “La vida se hizo entonces bastante dura, pero Fanny no era mujer de aflojar, y se mató tratando de conservar la estancia”, cuyos dominios se extendían desde el Nahuel Huapi hacia la zona de Traful. “Se vivía modestamente. Los ocasionales huéspedes pescaban truchas y salmones y las manzanas eran deliciosas”, aporta un recuerdo familiar.

El ejercicio de la memoria corrió por cuenta de Adela Parker Newbery, sobrina nieta de la estadounidense que se aquerenció en Nahuel Huapi. Un escrito suyo fue utilizado como fuente por el diario capitalino La Nación 24 años atrás, en un artículo que, en realidad, tenía como personaje principal a Jorge Newbery, hijo de Ralph, que alcanzó celebridad como aviador, deportista e impulsor de la actividad petrolera en el país.

En los años 30 del siglo pasado, “el régimen era muy severo: no se podía visitar a ningún vecino sin permiso de Fanny. En una estancia cercana vivía el odiado Jarred Jones, el texano, con su familia. Fanny vivía pleiteando con él por alambrados, por desaparición de animales, por cualquier cosa y Jones le tenía bastante miedo”, según Adela. Llamativamente, Jones había llegado al Nahuel Huapi gracias a un contrato que había celebrado décadas atrás con Ralph Newbery.

Por entonces, la mujer ya contaría con alrededor de 60, pero “los años no le quitaron nada de su energía y decisión. En invierno se quedaba sola: a nadie se le hubiera ocurrido entonces hacer deportes invernales. En el cerro Catedral hacían esquí algunos extranjeros, pero la industria de la nieve surgió muchos años después”, recordó Parker Newbery. En efecto, el esquí como práctica deportiva atractiva para el turismo comenzó a desarrollarse a partir de 1937.

Para 1960, “Fanny era la norteamericana más anciana de la Argentina. Había pasado los 80 años cuando Eisenhower hizo una visita al país. En su programa estaba incluido conocer Bariloche y a Fanny. El encuentro no pudo concretarse, sino tiempo después, y en la mismísima Casa Blanca”, aportó su sobrina nieta. El presidente estadounidense visitó el país cuando era presidido por Arturo Frondizi y, en efecto, estuvo en esta ciudad. El cronista no pudo establecer por qué no se produjo el encuentro con su anciana compatriota durante las casi tres jornadas en que el visitante aquí permaneció.

Para la viuda de Newbery, “los años habían pasado, los precios de la lana ya no eran lo que habían sido y la estancia grande fue vendida”, continúa el relato de Adela. Fanny y sus hijos retuvieron “un lugar de belleza impresionante, llamado Paso Coihue”. La que sabía valerse del Winchester años atrás, “se instaló en la casita de madera con un viejo peón, Curiqueo”.

Claro que el paraje había cambiado. “Ya no estaba tan aislada. Había ranchos y familias cada tantos kilómetros. Con un tiro al aire podía solicitar auxilio en alguna emergencia y las tuvo”. No era una simple metáfora… Ocurrió que “se incendió la casa y aparecieron los Jones, que siempre estaban presentes cuando necesitaba ayuda”, aclara el testimonio. A pesar de las diferencias y la rivalidad, “nunca le fallaron”.

En efecto, la irascible Fanny “podía estar peleada con el viejo y amenazarlo de muerte. Eso no importaba. Creo que hasta les divertía. Pero, como buenos vecinos, ahí estaban para dar una mano. Apagaron el fuego, lo cargaron a Curiqueo desvanecido en el auto y lo llevaron a Bariloche”, completa el relato de Parker Newbery. El texano vivió hasta los 93 años, mientras que su vecina falleció en Buenos Aires, en 1966.

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