UNA CALLE DE BARILOCHE LA RECUERDA, PERO POCO SE CONOCE DE SU HISTORIA

| 25/02/2024

¿Quién fue la mujer de “puntería pasmosa” que vino a poblar el Nahuel Huapi?

¿Quién fue la mujer de “puntería pasmosa” que vino a poblar el Nahuel Huapi?
Brazo Huemul hacia 1947, donde vivía Fanny Taylor, ya por entonces viuda de Newbery. Colección Cornejo en Archivos del Sur (Villa La Angostura).
Brazo Huemul hacia 1947, donde vivía Fanny Taylor, ya por entonces viuda de Newbery. Colección Cornejo en Archivos del Sur (Villa La Angostura).

Como casi todos los relatos de índole histórica, los de la región también se centran en hombres, pero moró por aquí por décadas una estadounidense que no tenía problema en dormir en tolderías o en manipular un Winchester.

A comienzos del siglo XX hubo una mujer de armas tomar en el Nahuel Huapi. Si bien llegó de muy lejos, “sabía carnear y rastrear animales, hacer jabón y velas”, además de “manejar un Winchester como un hombre”. Proveniente de una familia granjera en su lugar de origen, sus parientes políticos criticaban que no tuviera problemas con “dormir en el suelo o criar a sus hijos en una toldería”. Una calle en Bariloche la recuerda, pero su historia apenas si está en los márgenes con relación a la que ensalza pioneros, siempre varones.

Hacia 1877 llegó a Buenos Aires George Newbery. Su hermano Ralph había llegado a la ciudad que todavía no era capital de la Argentina cinco años antes y alcanzó alguna celebridad porque uno de sus hijos, Jorge, sería una figura de inserción popular, impulsor de la aviación en el país y, también, de la industria petrolera. No obstante, su padre “era distraído, soñador, desinteresado y generoso”, según el recuerdo de su nieta Adela Parker Newbery.

Para su descendiente, “carecía en absoluto de sentido práctico y amaba la aventura. Tal vez parte de sus sueños se habrían cumplido si su mujer hubiera podido acompañarlo como hizo Fanny Taylor, la norteamericana casada con su hermano George, a quien ayudó a poblar las tierras del Sur. Pero Fanny había nacido en una granja de Ohio. Sabía carnear y rastrear animales, hacer jabón y velas, manejar un Winchester como un hombre”, resaltó su sobrina nieta.

El favoritismo corre por cuenta de Adela: “En cambio, Lola era una mujer de su casa, una señora criolla que tenía un hijo por año, hacía dulces, iba a misa y decía que su cuñada era una gaucha a la que no le importaba dormir en el suelo o criar a sus hijos en una toldería”. Publicó la semblanza el diario capitalino La Nación 24 años atrás, en un artículo que, en realidad, se centraba en el aviador y deportista.

Para los párrafos que rescatamos a propósito de Fanny, el medio citó como fuente “un escrito” de la nieta de Ralph, que, a pesar de su supuesto desprendimiento, supo con quién relacionarse en Buenos Ares. “Era dentista del presidente, el general Roca, y siguiendo sus consejos después de la Campaña del Desierto había comprado mucho campo. Para poblar las tierras del Nahuel Huapi, entre el río Limay y el lago Traful”, entre otros predios en otras zonas del país, pensó en “importar” compatriotas.

Según el testimonio, Jarred Jones llegó a la zona porque Newbery lo contrató en Estados Unidos. “Mamá siempre se acordaba de los cowboys que acamparon en el fondo de la quinta con carpas y se quedaron meses, hasta que salían a sus destinos. Ella y sus hermanos les enseñaban a tomar mate y algunas palabras en español. Todo fracasó. Los arreos de miles de animales jamás llegaban a destino”, lamenta el texto.

Adela sumó quejas: “Los pobladores se quedaron con las tierras”. Tendrían sus derechos, ¿no? “Lo engañaban y le robaban, pues él jamás desconfiaba de nadie. Ni él ni su hermano George eran hombres de campo. Fue Fanny y no tío George el que armó y conservó la estancia de Nahuel Huapi, que Ralph les cedió. Ralph y George eran dentistas. ¿Qué podían saber del campo?”, cuestionó. Para ella, Fanny “fue sin duda el personaje más interesante de nuestra familia”.

Que fuera relevante no la convierte en una margarita del prado. Según su sobrina nieta, fue “inteligente, ambiciosa, calculadora, mala, buena... No tenía muchos escrúpulos para lograr lo que se proponía. Su simpatía era muy grande. Tenía una puntería pasmosa, que conservó hasta la vejez, y era una excelente dueña de casa. Llegó acompañando a un tío, pastor protestante”, historió su pariente.

En sus posesiones, Fanny plantó manzanas en los mallines. La familia prosperó económicamente, poseyó un gran número de ovejas cuya lana se vendía a Inglaterra. Aparentemente, también tuvieron que ver con la introducción de salmones y truchas foráneas, pero el turismo demoró en generar ganancias. “El gran hotel que soñó el tío George llegó mucho tiempo después”, aclara el informe de Adela.

Fanny y George tuvieron tres hijos: Guillermo, Diego y Rosa Virginia, a quien llamaban Dolly. Para la historia de la conservación argentina, George fue un precursor, junto con Francisco Moreno, aunque su apetencia por tierras hizo que se ganara denuncias y advertencias por parte de Emilio Frey. Falleció en 1935 y, desde entonces, las cosas se complicaron para Fanny, que, sin embargo, lejos estuvo de desfallecer.

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