CUESTIONA EL CONTINUO SURGIMIENTO DE “NUEVOS CUADROS PSICOPATOLÓGICOS”

| 24/02/2024

En su cuarto libro, Alejandro Izaguirre reivindica “los modos analíticos” de Freud

En su cuarto libro, Alejandro Izaguirre reivindica “los modos analíticos” de Freud
Izaguirre brinda por su nueva producción.
Izaguirre brinda por su nueva producción.

“Fantasma, síntoma y regresión” es el nuevo libro del psicólogo barilochense. En intercambio con El Cordillerano, anticipó críticas a ciertas modas del universo psi en la Argentina.

Está próximo a salir de imprenta y llegar a Bariloche “Fantasma, síntoma y regresión” (Carminalucis), el cuarto libro del psicólogo Alejandro Izaguirre, de vasta experiencia clínica en esta ciudad. Con su escritura, se asignó como propósito “volver a establecer al modelo pulsional como la vía regia de orientación clínica, ubicando a la regresión como el movimiento crucial de la constelación fantasmática que, en muchos casos, llega a constituir cuadros de extrema crueldad y sufrimiento para el sujeto”.

En intercambio con El Cordillerano, puso en contexto su objetivo. “Llegan a la consulta pacientes designados como casos severos. En el mejor de los casos se omiten diagnósticos, (son) siempre insuficientes, lacunarios, vagos y de una vagancia teórica extraordinaria. En cambio, los espectros no suelen faltar: fantasmas de la clínica”, relató. “Así nos encontramos con pacientes altamente medicados con antidepresivos, ansiolíticos y la insoslayable reina de los psicofármacos, la risperidona”.

En la práctica aflora que “las insignias más frecuentes” son “trastorno límite de la personalidad, trastorno esquizoafectivo, mal de Asperger, bipolaridad -¿los polos no son siempre dos?- los espectros autistas de infinitos rostros y modos, etcétera, etcétera”, ironizó el profesional. “En general, estas distinciones suelen compartir fenomenologías de la conducta con muchas similitudes”, observó Izaguirre.

En su tarea cotidiana, pudo apreciar que “quizá la más llamativa sea el aislamiento, la inhibición más que la angustia hasta la extrema aphanisis”, vocablo que alude a la “desaparición del sujeto deseante”. Para el profesional, “se trata de diagnósticos que encuentran su punto de apoyo en las manifestaciones de la conducta, pero, como suele ocurrir en el aburridísimo DSMV, más un diccionario que un manual psiquiátrico, se omiten por completo los aspectos estructurales y dinámicos de las supuestas afecciones”.

Digresión: aunque el mencionado volumen sea “de uso obligatorio en la Argentina”, Izaguirre consideró que el de Henry Ey es infinitamente más valioso o “incluso, el del argentino Javier Usandivaras”. Aquellos diagnósticos se limitan a “someras descripciones conductuales. Muy pronto, en esta extensa e inacabable lista de afecciones psi, en la que cada año se añaden más cuadros psicopatológicos, seguramente no faltara el neurótico obsesivo que, además, pasa horas viendo Netflix”, volvió a ironizar.

Así las cosas, “la palabra severidad ha sido recurrente en estos meses de escritura. Tal vez sea una pista falsa, pero intuyo una relación entre lo que di en llamar ‘casos severos’ y la severidad super yoica con sus diversos modos y máscaras que implica a las figuras fantasmáticas. Creo que, efectivamente, nos llegan a la consulta pacientes con cuadros difíciles de abordar, en situaciones muy críticas y de profundo sufrimiento, pero que cursan dentro de la constelación neurótica y con los cuales es posible un abordaje psicoanalítico”.

Desde ya, “hay distintos grados de sufrimiento y gravedad en la neurosis. Eso es indiscutible. Aunque sea casi un oxímoron, una histeria machaza, como solía decir un querido amigo y colega. En resumidas cuentas, el propósito del trabajo es volver a establecer al modelo pulsional como la vía regia de orientación clínica, ubicando a la regresión como el movimiento crucial de la constelación fantasmática que, en muchos casos, llega a constituir cuadros de extrema crueldad y sufrimiento para el sujeto”, subrayó.

Además, “la regresión encuentra su orientación en distintos puntos de fijación del desarrollo libidinal”. O “dicho de una manera más simple, puntos de fijación en la historia amorosa del sujeto con sus progenitores y figuras parentales más relevantes, incluyendo a los casi siempre omitidos hermanos”, resaltó. “La clínica de estos casos implica un verdadero desafío clínico, ya que ciertas condiciones transferenciales que hacen posible el discurrir del diálogo analítico de una sesión, no siempre están dadas”.

En definitiva, “hay que maniobrar con cierta sutileza quirúrgica. Los modos clínicos no siempre suelen ser los ortodoxos, pero al mismo tiempo siguen siendo, en rigor, los que nos transmitió (Sigmund) Freud”, reivindicó Izaguirre. “Fantasma, síntoma y regresión” estará próximamente en las librerías de Bariloche y habrá que prestar atención a la ineludible presentación que el psicólogo tiene como costumbre.

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