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HABRÍA PROYECTO ESPECÍFICO PARA EL CAPÍTULO CULTURAL DE LA LEY ÓMNIBUS

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14/02/2024

El mundillo audiovisual de Bariloche cuestiona al INCAA, pero también lo defiende

El mundillo audiovisual de Bariloche cuestiona al INCAA, pero también lo defiende
El mundillo audiovisual de Bariloche cuestiona al INCAA, pero también lo defiende

Si bien considera que los planes del Gobierno nacional para restringir al organismo serán perjudiciales para la realización cinematográfica local y regional, tampoco reivindica su funcionamiento de los últimos años.

Hay novedades en el frente legislativo: un portavoz gubernamental dio a conocer que el Poder Ejecutivo podría insistir con los contenidos de la malograda Ley Ómnibus, aunque segmentados en “tres o cuatro” proyectos diferentes. Entre ellos, el diputado de La Libertad Avanza mencionó explícitamente al capítulo Cultura. ¿Se va a renovar la ofensiva contra el INCAA y demás organismos de funcionamiento autárquico? No hay por qué dudar.

Con esta entrega, El Cordillerano finaliza su pequeño recorrido entre hacedores audiovisuales de Bariloche, a propósito de los efectos que tendría en el ámbito local y regional de la producción cinematográfica un recorte fundamental en el presupuesto del organismo. La cerrada oposición que expresaron nuestras y nuestros interlocutores no quiere decir que no haya críticas a su funcionamiento de los últimos años.

“Estaría bueno que se sepa que, hecha la ley, hecha la trampa”, disparó Mariano Benito, director de la serie “Reinas” y de otras producciones, además de reciente responsable artístico del FAB. “En general, los presupuestos que se presentan al INCAA son inflados para que el 70 por ciento que te va a financiar termine siendo el 100 por ciento de la película. En mi caso particular, para financiar Estepa tuve que poner plata, pedir prestado y todavía tengo deudas”, diferenció.

Y agregó: “Cuando termine de cobrar los subsidios, si el INCAA sigue funcionando porque hoy está sin presidente, probablemente siga debiendo dinero. Ni hablar de que no he percibido lo que debería como guionista, productor y director, salvo que después venda la película. Pero no me quejo… Hay muchas productoras de Buenos Aires que tienen este tema aceitado, logran algún rédito económico y no les importa demasiado la salud del cine nacional, están vinculadas a un hecho productivo o comercial”.

A fin de cuentas, si el Gobierno nacional se sale con la suya, “por supuesto que la producción audiovisual se vería afectada. En Bariloche y en la región hay pocas empresas o personas que conozcan a fondo el tema y que podrían arreglárselas para presentar algún proyecto y terminar una película o realización audiovisual”. No obstante, “está faltando todo un capítulo que antes existió y ahora no, que tiene que ver con los concursos y el fomento de nuevos realizadores, a través de cortometrajes, por ejemplo”.

Llamativamente, “eso estuvo en el Gobierno de (Mauricio) Macri, pero en el de Alberto Fernández no. Muchos fueron federales e hicieron posible que hoy existamos como directores, productores o guionistas las personas que vos estás consultando”, señaló Benito. En la primera entrega compartimos declaraciones de Federico Palma y de Romina Coronel; en la segunda de Carlos Piacentini y suyas.

Ailén Herradón, realizadora de “Mawiza ñi pewma – El sueño de la montaña” (2021) y de la serie “Inchiñ – Nosotros” (2023) consideró que “El desfinanciamiento del INCAA tiene sus años. Mi recuerdo más presente es de 2017, cuando con muchos compañeros viajamos a Buenos Aires al Congreso. En aquel entonces estaba Pino Solanas al micrófono y nos agrupábamos en la puerta del Gaumont para debatir sobre pequeñas luchas que podíamos dar para seguir fomentando la producción cinematográfica en los territorios y la Ley de Comunicaciones en general”, aportó.

Rodaje de "Inchiñ", de Ailén Herradón.

“En esa época, la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) se desmembraba y pasaba a ser ENACOM, el ente de radiofonía y televisión. Al menos en mis austeras experiencias produciendo fue el fondo que financió las realizaciones audiovisuales. La última fue Inchiñ, miniserie mapuche que terminamos con mucha autogestión y laburo nuestro. Hacer cine al menos en mi experiencia es eso… Financiación gruesa y real nunca tuve, ni yo ni me alrededor concreto”, destacó.

La experiencia de las últimas semanas también puede sonar a película ya vista. “En 2017 también hacíamos el pantallazo, salíamos a la calle con diversas pantallas a reclamar que no desfinancien aún más el INCAA y los espacios de la cultura activa. En ese pantallazo proyectamos contenidos que hacíamos junto a Barrio Futuro y UPCN, donde dábamos un taller de cine comunitario. Pero en la mayoría de las pantallas los contenidos y narrativas eran películas y directores conocidos financiados por el INCAA, para mí, contenidos y personas muy lejanas a mi realidad cinematográfica”, señaló la joven realizadora.

En su trayectoria, fueron “engorrosísimos los caminos para tener una entrada a esas financiaciones. La realidad es que es compleja la entrada y autonomía dentro del INCAA en sí mismo… O se tiene dinero e inversores de entrada o se depende de largas carreras donde hay mucho que debés aprender y entender de tramiterío para que te aceptan una carpeta. Igual es poco dinero”, aclaró.

Por ejemplo, “en 2020 o 2021 concursamos por un (premio) Raymundo Gleyzer… Una película de costo medio equivalía a 70 millones de pesos, pero por estatuto decía 25 millones y si lograbas alguna financiación era solo un porcentaje de esos 25”. La cuestión es que “estuvimos dos años armando el diseño de presupuesto y la carpeta INCAA para ese concurso, aunque si ganabas igual sólo podías filmar el teaser”, resaltó Ailén.

“Claro que defiendo y valoro la gestión estatal que proponen algunos proyectos de país, pero no deja de ser más complejo de lo que parece. Y para mí el cine, salir a rodar y poder tener la infraestructura para hacerlo, históricamente ha sido para un sector muy elitista y pudiente. Incluso en la época de (Luis) Puenzo costó mucho que se repartieran los subsidios”, cuestionó la también artista visual.

La semana pasada “fui al cine a ver la última película de Yorgos Lanthimos, Pobres Criaturas. La sala estaba casi completa, para mi sorpresa. Bueno, de ahí sale uno de los ingresos para que el INCAA se financie: el corte de tickets en las salas”, recordó. “El fomento de producción cinematográfica también lo produce el público que lo consume”, resaltó la realizadora. ¿Qué tendrá que ver con el control de la inflación restarle al INCAA esa fuente de financiamiento?

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