DE LOS DOS LADOS DEL MOSTRADOR

| 11/02/2024

¿Qué célebre “prócer” de la conservación quiso quedarse con tierras ajenas?

¿Qué célebre “prócer” de la conservación quiso quedarse con tierras ajenas?
Casco de la estancia "Chacabuco", de George Newbery hacia 1928. Colección Lunde en Archivo Visual Patagónico.
Casco de la estancia "Chacabuco", de George Newbery hacia 1928. Colección Lunde en Archivo Visual Patagónico.

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De origen estadounidense, en 1916 recibió el encargo de avanzar hacia la concreción del primer parque nacional y comenzó a sugerir desalojos. Otra figura relevante del pasado barilochense advirtió la maniobra.

De los dos lados del mostrador... Hacia 1916 el parque nacional todavía no existía en los hechos y se designó a un conspicuo integrante de los sectores pudientes de la Argentina para avanzar hacia su conformación. El flamante “encargado” urgió el desalojo de pobladores que llevaban décadas -como mínimo- en la zona, a la vez que solicitó que miles de hectáreas pasaran a su propiedad. Pero el accionar de una figura relevante en la historia barilochense frustró en parte la maniobra.

En efecto, “en mayo de 1916 una resolución ministerial nombró a Jorge Newbery encargado ad honorem de la reserva destinada a la formación del Parque Nacional. A partir de entonces se intensificaron los conflictos por la tenencia de la tierra, ya que Newbery inició una agresiva política para erradicar a los pobladores de los terrenos del Parque Nacional, a la vez que reclamaba para sí algunos de los territorios expropiados”.

Se trata de un tío del célebre aviador, de origen estadounidense y del mismo nombre de pila. Según estableció, entre otros, la historiadora Laura Méndez, “Newbery acusaba permanentemente a los pobladores chilenos e indígenas de intrusos, culpándolos de ser los responsables de los reiterados incendios y del robo de ganado que los colonos vecinos faenaban y comían a diario”. Notable paralelismo con el presente.

De profesión dentista, decía el encargo, por ejemplo: “Nadie más que el Gobierno es responsable por las depredaciones que cometen estas hordas irresponsables diseminadas por toda la vasta extensión de tierra enmarañada donde la vigilancia de la autoridad es un imposible, por el hecho de permitir o tolerar que continúe este sistema de colonización sin contralor de ninguna especie, faltos absolutamente de educación en cuanto a se refiere a los hijos nacidos en el país e influenciados por el mal ejemplo que reciben constantemente de los padres habituados al robo y al pillaje”.

La investigadora reprodujo fragmentos de estos escritos en “Estado, frontera y turismo. Historia de San Carlos de Bariloche” (Prometeo Libros-2010) aporte todavía insuperado al conocimiento del pasado que sirve para entender el presente de la ciudad y la región. Aquella diatriba tenía sus razones. “Para paliar esta situación, Newbery propuso una serie de medidas, entre ellas, prohibir terminantemente la ocupación de la reserva por personas que no fueran 'responsables', autorizar la vigilancia permanente de la zona para detectar intrusos y darle facultades para que pudiera proceder al inmediato desalojo de los que no tuvieran un permiso especial dado en la forma indicada”.

El tío del Newbery más famoso no daba puntada sin hilar. “Simultáneamente a estas sugerencias, reclamó un total de 26.175 hectáreas de su propiedad dentro de los límites del Parque Nacional del Sud. De dos de ellas, las correspondientes al lago Traful y al río del mismo nombre, poseía títulos de propiedad y había instalado un establecimiento ganadero. De las correspondientes a la costa del lago Nahuel Huapi, el brazo Huemul o golfo de Nahuel Huapi, no poseía título alguno”, estableció la historiadora.

La ausencia de sutileza no pasó desapercibida para otro protagonista temprano de la historia regional, cuyo nombre también quedó asociado a los primeros intentos conservacionistas. “Esta situación llevó a Emilio Frey a enviar en diciembre de 1918 un informe al jefe de la División de Inspección de la Comisión Proparque, en el que transmitía los resultados de su investigación. Según está, los 'intrusos' hacía años que vivían en esos terrenos, en los que habían realizados mejoras y ninguno de ellos poseía antecedentes policiales”.

El Newbery en cuestión había llegado a Buenos Aires en 1877. Se instaló en el área junto con su compañera, Fanny Taylor, quien era oriunda de Ohio y había crecido en una granja. Según un relato familiar, la mujer “sabía carnear y rastrear animales, hacer jabón y velas, manejar un Winchester como un hombre”. Más allá de algunos detalles que pueden parecer pintorescos vistos desde hoy, las prácticas de su marido generaron injusticias y conflictos cuyas consecuencias se perpetúan hasta hoy en el área de paso Coihue y el brazo Huemul del Nahuel Huapi. El informe de Frey no alcanzó para que el Poder Judicial hiciera justicia.

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