CON LEY ÓMNIBUS O SIN ELLA

| 09/02/2024

La cinematografía barilochense en riesgo ante la ofensiva contra el INCAA

La cinematografía barilochense en riesgo ante la ofensiva contra el INCAA
"Lleno de ruido y dolor", la primera película barilochense en llegar a plataformas internacionales.
"Lleno de ruido y dolor", la primera película barilochense en llegar a plataformas internacionales.

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Aunque pareciera que el proyecto gubernamental no va a avanzar en el Congreso, la suerte del organismo está lejos de aclararse. De prosperar las intenciones originales del Poder Ejecutivo, la realización audiovisual patagónica sufrirá duros golpes.

Más allá de la suerte que pueda correr la ley ómnibus, si prospera la intención gubernamental de modificar sustancialmente el funcionamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), la producción cinematográfica barilochense y patagónica se vería drásticamente afectada en su posibilidad de concretar realizaciones. “Si ya se hacían pocas películas, se van a hacer menos aún”, avisó Romina Coronel, productora de “Lleno de ruido y dolor” (Nacho Aguirre-2020).

Al momento de redactar estas líneas para El Cordillerano, pareciera primar en el Poder Ejecutivo la intención de no insistir con su proyecto de ley, que volvió a comisiones el último martes. Desde Israel, el presidente Milei señaló que gobernará por decreto hasta que se lleven a cabo las elecciones de medio término, pero más allá de las cuestiones legislativas la suerte del organismo está lejos de aclararse.

Este medio consultó a realizadores y productores locales. En esta entrega, compartimos los pareceres de la productora y de Federico Palma, director de “Exilio de Malvinas” (2016), entre otros trabajos. Si se concretaran las intenciones iniciales de La Libertad Avanza, “el INCAA no solo financiaría menos películas en porcentaje, también dejaría de tener como prioridad y objetivo la financiación y construcción del cine nacional”.

Es que en el proyecto se descartaba “el concepto de cine nacional incluido en la Ley de Cine”, ilustró Romina. La definición “implica apoyar películas de relevancia cultural, histórica e identitaria”. Si prosperara la modificación, al organismo “le importaría aquel cine puramente comercial que ya tiene su financiamiento privado. Se va a perder ese apoyo fundamental que de todas formas nunca alcanza para pagar toda una película, porque siempre se necesitan aportes privados, internacionales o provinciales”, entre otros orígenes.

“Lo que hizo el INCAA durante todos estos años es permitir que se cuenten otras historias y no solo aquello que interesa, por ejemplo, a Netflix o a Disney”. Con su desfinanciamiento, “el impacto en la producción regional y local es altísimo. Si ya se hacían pocas películas, se van a hacer menos aún. Todo el avance que se produjo en estos años se va para atrás. Y la plata que se otorga a través de subsidios, termina quedándose en Bariloche”, aclaró la productora.

Por otro lado, destacó que “la plata que recibe el INCAA viene del cine, de todas aquellas entradas que saca la gente para ver cualquier tipo de película, no solo las nacionales. Entonces, se alimenta a sí mismo. En muchos países que le dan importancia a la cultura y su construcción cinematográfica existe un equivalente al INCAA, que hace lo mismo. Nunca financian completamente una película, pero apoyan y abre la posibilidad de que el cine crezca”, destacó.

Tal vez no sepan el presidente y sus seguidores que “el cine nacional tiene mucho prestigio a nivel internacional y ha permitido contar nuestras historias, no solo aquello que pueda tener un rédito económico”, insistió Coronel. “En nuestro caso, aporta a la construcción regional de nuestra identidad, como también pueden hacerlo los escritores o músicos”, comparó. “Es un fuerte impacto para nosotros porque todos estos años hubo mucho esfuerzo para hacer crecer el audiovisual, en la provincia y en la región”.

En efecto, “se estaba produciendo cada vez más cine y se estaba descentralizando. Nuestras películas, documentales y ficciones empezaron a hacer recorridos incluso internacionales, como Lleno de ruido y dolor, que está en la plataforma Amazon. También hubo otros que llegaron a festivales internacionales y consiguieron premios, entonces, fue un camino muy duro de mucho trabajo a pulmón para conseguir apoyos. Entonces, nos afecta por todos lados”, remarcó la productora.

Por su parte, Federico Palma observó que “es una situación muy delicada la de la producción en Bariloche. No voy a salir a pegarle al INCAA como está en un panorama ultraregresivo como el que vivimos hoy, por no decir directamente reaccionario, pero tampoco este statu quo me está sirviendo para producir los proyectos que quisiera. No creo que sea responsabilidad del INCAA, es bien complejo: lo personal, lo político, lo económico... Todo ese rollo”, aclaró.

"Exilio de Malvinas", de Federico Palma.

No obstante, “si hay algo que he visto en 30 años de estar en este palo es que al INCAA la industria siempre le encuentra la vuelta para ordeñarlo. Las políticas específicas para los actores más débiles y frágiles, especialmente los periféricos como nosotros o el caso de los documentalistas, nunca fueron incorporadas a la normativa, por lo que están libradas a la voluntad de cada gestión”.

Añadió el realizador que “lo que dicta la Ley de Cine ha sido más o menos manipulado en lo que respecta a las provincias. La Asamblea Federal, que debería tener un peso en el INCAA, se suele escatimar o minar”, advirtió. “Me huele que el INCAA va a quedar en el limbo indeterminadamente, poque no pueden meterle mano. Le van a sacar todo lo que puedan, dejando lo mínimo que exige la Ley de Cine”, pronosticó Palma. Con ley o sin ella, un dinámico sector barilochense está en riesgo.

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