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COINCIDENCIAS ENTRE SABIDURÍA POPULAR Y CIENCIA

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01/09/2023

¿En serio cuando bajan los loros va a nevar?

¿En serio cuando bajan los loros va a nevar?
¿En serio cuando bajan los loros va a nevar?

A un fenómeno suele sucederle el otro, pero habría que precisar un tanto, porque, en realidad, no se trata de loros.

Es una conclusión más barilochense que el Centro Cívico o la cerveza: cuando vemos en la zona urbana bandadas de ruidosos loros, solemos afirmar sin dudas que va a nevar. Y hay que admitir que la abrumadora mayoría de las veces un fenómeno tiene correlación con el otro, aunque, desde una perspectiva más científica, habría que precisar un tanto más la expresión porque, en realidad, no se trata de loros.

Las que bajan son cachañas, también conocidas vulgarmente como cotorras australes. Se pueden diferenciar de los loros barranqueros porque son de tamaño menor, su color verde es brillante y en el área central de su pancita presentan rojo opaco, al igual que en su frente. Usualmente, residen en bosques húmedos como los que rodean Bariloche y, según los relatos científicos, prefieren lengas y pehuenes. Pueden verse hasta los 1.900 metros sobre el nivel del mar.

Se alimentan de semillas y de los frutos de algunos árboles, una de las razones por las cuales se suelen ver durante el invierno en la ciudad, aunque su movilidad es tan importante, que cuesta analizar sus comportamientos con detenimiento. Para la mayoría de nosotros y nosotras es una alegría verlas o escucharlas mientras surcan las alturas de la ciudad, pero para las cachañas, venir hasta ámbitos urbanos es toda una aventura.

En efecto, se sabe que son atropelladas por vehículos, que se electrocutan en los tendidos de media tensión o que se llevan por delante determinados alambrados y quedan a merced de animales domésticos. Si bien en Neuquén hay también loros barranqueros y en Chile los célebres choroyes, en la zona de Bariloche solo se advierten cachañas. No migran, así que son residentes permanentes.

Se diferencia del choroy porque es notablemente más pequeña, ya que mide alrededor de 34 centímetros. También es menos ruidosa, aunque en general, una y otra especie tienen hábitos muy parecidos y los huevos también son similares: blancos opacos redondeados, pero más chicos. La nidada puede incluir entre cuatro y seis huevos. La cautividad es muy dañina, porque tiene costumbres colectivas.

La mayor cantidad de registros de invierno se debe al desplazamiento de las bandadas a zonas más bajas, hecho que ratifica la percepción popular según la cual cuando “bajan los loros” se vienen nevadas. Precisamente, son muy colectivas porque se mueven en bandadas más bien ruidosas, inclusivo en pleno vuelo. Anidan en huecos de árboles y felizmente para su continuidad,no están bajo amenaza, como otros vecinos patagónicos.

En los últimos tiempos se cambió cierta percepción que se tenía sobre la cachaña, porque hasta no hace mucho se la consideraba depredadora de los piñones del pehuén, uno de sus alimentos preferidos. Pero al parecer, en realidad contribuye a su preservación. Cabe recordar que los pehuenes que se observan en Bariloche están fuera de su área de distribución original, ya que fueron plantados con finalidades ornamentales.

En la actualidad, se piensa que si bien las cachañas comen piñones con evidente deleite, contribuyen a la dispersión de las semillas. Más al norte, contribuyen así a la regeneración del bosque, interacción que es interesante para una y otra especie. Los bosques de pehuenes sufren una gran presión en su hábitat original a raíz de la introducción del ganado y, también, por la presencia de ciervos y jabalíes, especies introducidas.

Esa competencia relativamente reciente en términos de historia natural provoca también que la cachaña encuentre menos cantidad de alimentos que hace un siglo y medio. El hecho incide en su mayor presencia en las ciudades, donde si bien no hay cantidades sustantivas de piñones, existe otra oferta de alimentos, entre ellos, especies introducidas de calidad nutricional semejante a la del bosque nativo. Caiga nieve o no caiga en las montañas.

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