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SUS COMIENZOS ESTÁN ASOCIADOS AL CAMINAR POR PLACER

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01/09/2023

¿Dónde y cuándo se originó el turismo como actividad económica?

¿Dónde y cuándo se originó el turismo como actividad económica?
¿Dónde y cuándo se originó el turismo como actividad económica?

Y llamativamente, también a la poesía… Hubo épocas en que el caminar por caminos o senderos estaba mal visto, hasta que un puñado de “intelectuales y excéntricos” empezó a cambiar a la opinión pública.

El senderismo o la práctica de caminar entre ambientes naturales, generalmente montañosos, está tan difundido que pareciera existir desde siempre, pero no es así. O sea, desplazarse paso a paso por campos, bosques, laderas y otros ámbitos es tan viejo como la humanidad, pero hacerlo con el sentido de disfrute que implica en el presente apenas si tiene poco más de dos siglos e incluso, se relaciona íntimamente con los comienzos del turismo como actividad económica.

Es más, hasta fechas relativamente tardías caminar estuvo mal visto, al menos en Europa. En 1782, el alemán Carl Moritz se propuso viajar a pie por Inglaterra y durante su periplo, “los dueños y encargados de muchas posadas se mostraron despectivos y rechazaron” su presencia. Como contrapartida, “cocheros y carreteros solían preguntarle si quería subir y adelantar así un poco su camino”, ayuda en la que no estaba interesado.

Reconstruye la llamativa trama Rebecca Solnit en su maravilloso “Wanderlust. Una historia del caminar” (Capitán Swing-2015). La estadounidense incluyó palabras del propio Moritz, que evidentemente, se enojó con los ingleses: “Como en este país consideran a un caminante a pie una especie de salvaje o chalado, todos aquellos que se topan con él lo miran con fijeza, lo compadecen, recelan de él y lo evitan cuanto pueden”.

La escritora contextualizó un tanto el recelo inglés: “En Inglaterra, hasta finales del siglo XVIII, viajar era dificilísimo. Los caminos eran espantosos y estaban plagados de bandoleros y salteadores. Quienes podían permitírselo viajaban a caballo, en carruaje o, lo peor, en carreta, muchas veces armados; ir a pie por las carreteras solía significar ser un indigente o un ladrón, al menos hasta 1770, cuando varios intelectuales y excéntricos comenzaron a caminar por placer”.

Para ventura de la actividad que luego se llamaría trekking, las cosas comenzaron a cambiar a finales de ese siglo, porque “los caminos comenzaron a mejorar tanto en calidad como en seguridad y entonces caminar se fue volviendo un modo más respetable de viaje”, añade la trama de Solnit. Erudita del ámbito literario -entre otros- su libro trae a colación la experiencia de los hermanos William y Dorothy Wordsworth.

El primero quedó en la historia como uno de los grandes poetas románticos de Gran Bretaña y para la autora, es “en un sentido el padre fundador de un gusto moderno que ha hecho mucho para modelar las partes más placenteras de nuestro mundo y las imaginaciones de quienes viven él”, a tal punto que sus poemas pueden considerarse auténticas guías turísticas de su tiempo. Lamentablemente, no mucho de su obra está traducido al castellano.

De hecho, hacia 1810 escribió “una guía para el Distrito de los Lagos”, corroboró la escritora. En el presente, la zona es parque nacional y destino turístico, en el noroeste de Inglaterra. Sobre la naciente práctica de caminar por la naturaleza en lugar de limitarse a los jardines de la aristocracia, anotó Wordsworth que en su tiempo, “se generó un disfrute por partes selectas de los paisajes naturales y los viajeros, en vez de limitar sus observaciones a los pueblos, las industrias o las minas, comenzaron -algo hasta entonces inaudito- a deambular por la isla en busca de lugares aislados, distinguidos […] por la sublimidad o la belleza de las formas de la Naturaleza que podrían admirar en ellos”.

Si volvemos a Moritz y sus anotaciones, pareciera que el turismo como actividad económica se originó precisamente, en ese tiempo y lugar, al visitar “la famosa caverna del distrito de las Cumbres, en Derbyshire, al norte de Inglaterra, cerca del Distrito de los Lagos”, ambienta la contribución de Solnit. “Que hubiera guías que cobraran por mostrar las maravillas del lugar ya era muy significativo”, resaltó la autora.

En efecto, “el turismo en la búsqueda de bellos lugares comenzaba a aparecer en el distrito de las Cumbres, el Distrito de los Lagos y Escocia”. Su crecimiento “se vio animado por la información que aparecía en las guías turísticas. Como las guías turísticas modernas y los relatos de viajes, esas primeras guías cuentan qué se debe ver y dónde se encuentra”, menciona el relato, que trae a colación las obras del clérigo William Gilpin. Pero esa es otra historia. Hoy alcanza (¿?) con consultar unas pocas páginas web.

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