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PINTURAS QUE EVOCAN LA NATURALEZA BARILOCHENSE

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28/08/2023

Miguel Ángel Juri abraza “la potencia del color”

Miguel Ángel Juri abraza “la potencia del color”
Miguel Ángel Juri abraza “la potencia del color”

El experimentado artista reside hace una década en Bariloche y todavía se deja maravillar por la exuberancia de los cerros, los arroyos y nevadas. En el SCUM hasta el sábado próximo.

Hasta el próximo sábado (2 de septiembre) estarán en el SCUM de Moreno y Villegas las pinturas de Miguel Ángel Juri. Procuren el lector o lectora que coincida su visita con la presencia del expositor y se animen además a cruzar algunas palabras, porque junto con disfrutar de la belleza de sus obras, capaz tengan la oportunidad de asistir a una clase espontánea de historia de la pintura, como la que escuchó El Cordillerano cuando prendió el grabador.

La última vez que el cronista se había cruzado con el artista, había apreciado unos dibujos que aludían a la música ciudadana. Ahora, la exposición ahonda y amplifica paisajes. “En ese caso fue porque Ángeles (Smart) me dijo que iba a hacer algo sobre tango. A mí me gusta el dibujo, pero pintar también y en este caso, son todos paisajes. Evocaciones de paisajes, eso quiere decir que no son descriptivos”, aclaró Juri.

“No es que hago la descripción del paisaje, sino una evocación, un recuerdo de lo que vi”, diferenció. “Si me siento a contemplar, puedo hacer un pequeño boceto, pero después en el taller, completo”. Son dos andariveles diferentes: “el dibujo es más la capacidad gráfica de la línea, en cambio es la riqueza cromática lo que hace a la pintura. Casi no hay líneas, son soluciones por el color, tratando que el paisaje no pierda fuerza, armonía, no pierda equilibrio”, resaltó el expositor.

Juri tiene sus principios: “Es importantísimo que tenga fuerza expresiva. El color tiene tres dimensiones: acá hay que ver el grado de valor del color, su intensidad y el color en sí mismo. Al jugar con esas tres dimensiones se generan los espacios: saturándolo, usando complementarios o blanco y gris, se consiguen espacios de profundidad, lo que (Paul) Cézanne llamaba modulación del color, no modelado”, enseñó.

El artista que vino hasta el frío. Foto: Eugenia Neme.

Ocurre que “el modelado viene de Leonardo (Da Vinci) o del romanticismo, pero después, con el impresionismo el tema es poner todo el asunto a través del color. Yo trato de recuperar eso para disfrutar del color en el estado más puro que se pueda”, resaltó. “Si se agarra un Rembrandt casi no hay color, el grado viene de la luz, pero siempre es marrón claro u oscuro. No se puede encontrar un rojo importante… Lo mismo (Diego) Velázquez hasta (Eugène) Delacroix, entonces el impresionismo lo que hace es usar la luz del color”, indicó.

Nuestro interlocutor también prefiere evocar porque “la reproducción no es un hecho artístico. El hecho artístico es una equivalencia, por eso para mí el hiperrealismo es un virtuosismo que tiene alguien para traducir en imágenes lo que ve, es casi fotográfico. En cambio, el hecho artístico es una naturaleza paralela a la naturaleza, por eso Oscar Wilde decía que la naturaleza copia al arte”, trajo a colación.

Junto con el irlandés, Juri piensa que “una vez que uno soluciona un hecho artístico y la gente lo ve, después ve de otra manera a la naturaleza. Está medio digerido, pero es una síntesis de lo que uno ve”, explicó. “En un libro suyo que tengo, Matila Ghyka dice que nosotros en Occidente somos medio brutos, porque nos la pasamos copiando, en cambio, en Oriente contemplan y después traducen en imagen. Entonces, una montaña es como una ola encrespada que quedó detenida en el tiempo, el recuerdo de un espasmo que se produjo por fuerzas en oposición. En Occidente nos cansamos de copiar bien, pero no alcanza”, ironizó.

Las obras que pueden apreciarse por estos días en el SCUM también se relacionan con la mudanza que concretó el artista desde la gran ciudad a estas latitudes. Trazó un paralelismo: “fue (Paul) Gauguin a Tahití y exageró el color para mostrar lo que sentía. Todo el movimiento fauvista es eso: exagerar el color porque estaban impresionados. Nosotros venimos de Buenos Aires y este paraíso impresiona, entonces, hay un deseo de capturar para mostrar al otro lo que viste acá: las transparencias del agua o el blanco de la nieve”.

A propósito, llamó la atención sobre los fenómenos que son recurrentes cada invierno, aunque de naturalizados, quizá se soslayen. “Cuando nieva, ¿qué se ve? Es al revés de lo de siempre: ¡la luz está abajo, no arriba! Para el que está acá desde siempre es natural, pero cuando uno viene de otro lado, se encuentra con una maravilla”, resaltó Juri. Varios de sus cuadros tienen que ver con el dejarse deslumbrar por las nevadas.

Sucede que “con mi señora (Marina Isabel Donadon) somos egresados de Bellas Artes y lo que tiene, es que siempre se trabaja con modelo vivo, entonces uno buscaba la atmósfera real, las proporciones y qué sé yo. Prácticamente, no hay potencia de color, una paleta baja u oscura”, expresó. “Cuando empecé a trabajar en docencia y me encontré con los primeros chicos: ¡qué color tenían esos tipos! Deslumbra, porque los chicos usan un color duro y frontalidad, pintan lo que saben, no lo que ven... No deforman nada, no tienen problema. Fueron los impresionistas los que recuperaron el color. Yo hice ese proceso, quise tener esa potencia de color”, admitió. Vaya si lo logró.

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