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APUNTAN A UNA COORDINADORA DE EVENTOS BARILOCHENSE

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14/06/2023

Una joven se perdió de trabajar en Qatar durante el Mundial porque le vendieron pasajes irregulares

Una joven se perdió de trabajar en Qatar durante el Mundial porque le vendieron pasajes irregulares
Una joven se perdió de trabajar en Qatar durante el Mundial porque le vendieron pasajes irregulares

Bárbara Alves trabajaba en una cervecería barilochense. Un día, al terminar su labor, se sumó a una mesa donde se encontraban varias personas, algunas de ellas conocidas de su pareja. Ahí estaba X, una coordinadora de eventos de la ciudad. 

La joven comentó que estaba por volar a Barcelona, para luego pasar a Andorra, donde tenía un precontrato laboral. Ahí fue cuando X le dijo que trabajaba en una agencia de viajes y que podía conseguirle hasta un veinte por ciento de descuento. 

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“Me interesó un montón, claramente”, recuerda Bárbara.

Más allá de la rebaja, la muchacha optó por una opción de mayor valor para tener la posibilidad de realizar algún cambio, tanto de fecha como de destino, en la ida o la vuelta.

“Cuando fui a Ezeiza, al ir a la ventanilla de la compañía aérea para despachar las maletas, me dijeron que la tarjeta con la que se había comprado mi pasaje había sido denunciada por fraude, así que no me dejaron subir al avión. Incluso, la empleada me gritó… Fue una situación estresante”, advierte Bárbara.

Llamó a X, quien señaló que se trataba de un problema que habían tenido varios pasajeros de ese vuelo, pero que todos lo habían sorteado… “Qué raro que no te dejen subir, porque el resto ya está arriba. Insistí, insistí”, le decía, mientras la joven, en Ezeiza, la estaba pasando muy mal.

Como no pudo solucionar el tema, X le realizó un depósito. “Me hizo una transferencia a la cuenta de mi mamá por el monto de un pasaje para viajar a Barcelona, prometiéndome que el boleto de retorno seguía vigente”, indica Bárbara, quien finalmente viajó dos días después de lo estipulado.

La joven se dedica al rubro gastronómico. Tras desempeñarse en Andorra, se trasladó a Malta.

A mediados de 2022 le surgió una posibilidad laboral en Qatar. Era el año del Mundial de Fútbol, así que la tentación de probar suerte en aquel país resultaba tentadora más allá de lo económico (que también implicaba un ingreso importante).

Antes de ir a aquel sitio ubicado en la costa oeste del golfo Pérsico, la muchacha quería venir a la Argentina. Por un lado, para ver a su familia, que vive en Buenos Aires; también porque debía realizarse unos chequeos médicos de manera previa a la travesía.

Se comunicó con X, quien le manifestó que no había inconveniente y le pasó una fecha para volar de Barcelona a Ezeiza.

Para acudir al aeropuerto catalán, Bárbara, que se encontraba en Malta, tomó dos ferris (es una zona de islas) y luego un vuelo a Barcelona.

“Otra vez no me dejaron subir al avión porque habían decretado la cancelación de la compra por la tarjeta… Estuve varada un día y medio en el aeropuerto. Ella (X) me respondía cada dos horas cosas como: ‘Te van a subir en el próximo vuelo’; ‘¿No pudiste entrar al avión?, te mando otro ticket’… Así, recibí como siete vouchers. Cuando llegaba a la ventanilla, la compra salía cancelada… Se me morían de risa”, evoca.

Para que se comprenda lo que vivió a partir de ahí, la joven desarrolla: “Permanecí más de treinta horas en el aeropuerto de Barcelona. Dormí y comí en ese lugar. A ella (X) ya no le creí nada… A la octava vez que me dijo que saldría en un vuelo dos horas más tarde, le contesté que me iba. Fui a la casa de una amiga… No podía dormir más en una silla de aeropuerto... Estuve una semana esperando a ver si resolvía algo… En un momento me dijo que tenía un vuelo para la jornada siguiente, así que el día que me indicó fui y me volvió a pasar lo mismo: el ticket salía rechazado… Para ese momento, me quedaban ochenta euros en los bolsillos. Tuve que volver a Andorra, pero se me había vencido la visa en España, así que me costó un montó poder pasar… Una vez en Andorra, volví a buscar trabajo y comencé a rearmarme”.

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En abril de este año, Bárbara pudo comprarse un pasaje y vino a la Argentina. En Buenos Aires vio a su familia -su mamá, su papá y su abuelo- y luego viajó a Bariloche, donde permaneció cuatro días, con el fin de encontrarle una solución al tema.

Le avisó a X que vendría. No pudo verla. “Intenté ir a tomar un café con ella pero siempre decía que no podía, ya sea porque tenía que ir a buscar a los hijos al colegio o debido a otras cosas…”, expresa.

Vía llamados y mensajes, algo consiguió… “Después de mucho tire y afloje logré que depositara el valor del pasaje con el que había viajado a la Argentina”, revela.

La joven remarca que la cantidad de dinero que gastó en comida cuando quedó “clavada” en el aeropuerto de Barcelona, junto a lo que le costó permanecer una semana en aquella localidad, supera ampliamente lo que le salió el boleto. De eso, no recuperó ni un centavo. Pero, más allá de lo monetario, destaca la angustia que padeció. “Me sentí desamparada”, afirma.

En la actualidad, está trabajando en Cavtat, Croacia, en la costa del mar Adriático. Desde allá, revela que la oportunidad laboral que perdió por no poder viajar a Qatar era para desempeñarse en un hotel cinco estrellas. 

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