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EMBARAZÓ A UNA CHICA Y SU FAMILIA PUSO LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES

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11/12/2022

La huella del bandolero que tuvo que aquerenciarse en El Foyel

La huella del bandolero que tuvo que aquerenciarse en El Foyel
La huella del bandolero que tuvo que aquerenciarse en El Foyel

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La historia del poblado vecino no solo sabe de corrales, arreos, cruces cordilleranos y transacciones ganaderas. Entre los llamados primeros pobladores hubo hechos de sangre y firmes imperativos.

Cuando se trazó la ruta que une San Carlos de Bariloche con El Bolsón –antes 258 y hoy 40 Sur– la vida de El Foyel cambió. Pero su antigua historia de corrales, concentración de vacunos y arreos hacia el otro lado de la cordillera persistió en los relatos de sus viejos pobladores. Hasta un pasado de bandoleros atesora el poblado vecino, aunque no sea la faceta que más se difunda de su existencia.

Zulema Zúñiga nació en el paraje y contaba con 82 años cuando compartió parte de ese pasado que pocos imaginan cuando apenas bajan la velocidad de sus vehículos, en dirección hacia el sur o viceversa. “Nosotros con Pitoy nacimos en Foyel. Mi papá se instaló en este lugar porque habían (sic) tierras libres. Ellos venían de Chile. Y los padres de Pitoy (risas)… Su mamá era hija de alemanes o algo así. Gringa… Su nombre era Emma Eggers. Y el padre de Pitoy era el hermano del bandolero que mataron en el arroyo El Rincón. Hermano de Atanasio Puchy. El padre era Eduardo Puchy”.

La mujer confió sus recuerdos a Ricardo Ramos, quien los volcó en la ponencia que tituló “Memoria, territorio y comunidad: relatos de vida en el paraje El Foyel (Río Negro-Argentina)”. Docente de los institutos de Formación Docente de El Bolsón y Lago Puelo, el autor dio a conocer su investigación en las XVII Jornadas Interescuelas y Departamentos de Historia, que se llevaron a cabo a fines de 2019 en la Universidad de Catamarca.

Pitoy fue compañero de la vida de doña Zúñiga. Cuando Ramos preguntó cómo fue que Eduardo Puchy se instaló en El Foyel, su nuera respondió: “Bueno, Eduardo andaba con Atanasio, robando. Venían de Chile. Y en una de esas venidas, bueno, dejó embarazada a Emma, que tenía 12 años. Los viejos de Emma, estos gringos, alemanes, qué sé yo… Lo amenazaron de muerte a Eduardo. Así que se vino a Foyel y ahí se quedó nomás. Era vago este Eduardo. De ahí nació Pitoy en 1927”.

Debió ser muy convincente la charla que tuvieron los Eggers con Puchy, como para que abandonara su vida relativamente errante para quedarse en el paraje. Pero más allá de la anécdota, la narración familiar suma a la reconstrucción del pasado regional. “El fenómeno de las corrientes de poblamiento, comercio e inversiones procedentes de Chile que se desplazaron por el lado argentino hacia estos ámbitos como posibilidad de expansión, se encuentran ligadas a la dinámica comercial de la Sociedad Comercial y Ganadera Chile-Argentina, de capitales germanos-chilenos”, recuerda el texto de Ramos.

Hubo también otros factores porque “hasta aquí llegaron parte de los flujos migratorios ingresados por los pasos fronterizos de Neuquén y norte de Río Negro, incluyendo indígenas, criollos chilenos e inmigrantes suizos y alemanes afincados anteriormente en el sur de ese país. En tanto los pobladores de estas últimas procedencias se instalaron en las proximidades de San Carlos de Bariloche, los de menores recursos se desplazaron hacia el sur en busca de tierras libres para ocupar”.

Pareciera que fue el caso de aquellos “gringos”, a ojos de Zulema. “De origen alemán, la familia Eggers, era muy numerosa”, constató Ramos, quien en este punto de su investigación abrevó en el trabajo de Ricardo Vallmitjana. Según el historiador regional de Bariloche, “poseía grandes extensiones de campos, en Chile; en el censo argentino de 1895 correspondiente a la región cordillerana de Neuquén figura repetidas veces el apellido Eggers, establecidos como hacendados, lo que sugiere frecuentes comunicaciones entre uno y otro lado de la cordillera”.

Para el investigador que detuvo su mirada en El Foyel, “es probable que la familia de Emma Eggers, que luego se casaría con el bandolero Puchy, responda a la lógica descripta más arriba, lo cual responde a su vez, a una lógica que las familias Zúñiga u Oyarzo cuentan en sus narrativas. Sus familias, empobrecidas provienen de Chile y se afincan en Foyel. Esto se asocia a que por fuera de los límites ocupados por las importantes estancias de capitales británicos que en conjunto formaban la Argentine Southern Land Company Ltda. (ASLCo), creada en 1889, se ubicaron en la zona pobladores sin capital”.

Fue posible entonces que tales familias “se comiencen a establecer como crianceros –pequeños productores de ganado menor, generalmente ocupantes de tierras fiscales– que poco a poco fueron constituyendo la oferta de mano de obra de los ganaderos del lugar, transformándose en peones, medieros, aparceros y, excepcionalmente, arrendatarios de tierras”.

También compartió sus recuerdos con el investigador Fernando Oyarzo, quien nació en El Foyel en 1936: “Mi papá se quedó acá porque no había nadie. El campo estaba libre. Después llegaron más paisanos, todos de Chile, pero mi papá trajo animales y después, con el viejo Puchy empezaron a vender. El Puchy que te hablo es el Eduardo, el papá de Pitoy, ese tenía todo lo que es Foyel hoy. El primer almacén, que también ahí funcionaba la escuela rancho… Todo tenía Eduardo. Después fue vendiendo y hasta donó parte de lo que hoy es la Escuela 181. Pero nosotros fuimos los primeros en llegar con algunas otras familias como Zúñiga, Puchy, Fernández… No había nadie”, señaló. Parecerá tranquilo y parsimonioso, pero El Foyel también tiene historia.

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