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MARCHA POR LA SITUACIÓN EN MASCARDI

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02/10/2022

Escenas de un domingo distinto

Escenas de un domingo distinto
Escenas de un domingo distinto

Antes que nada, un dato. 

Este domingo se cumplieron ciento cincuenta y tres años del nacimiento de Mahatma Gandhi.

Por esa efeméride, desde 2007, a partir de una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuando llega el 2 de octubre se celebra el Día de la No Violencia.

La zona de Villa Mascardi, lamentablemente, se ha transformado en un sinónimo de violencia.

El escenario, de por sí, llama a replantearse qué es lo que sucede.

Y cuando hablo de escenario, la referencia apunta al aspecto físico del lugar.

No tiene por qué resultar normal ver un sitio, antes paradisíaco, hecho escombros.

También es cierto que la cuestión invita a acusaciones cruzadas, a eso que denominan “operaciones políticas”, y todo se sumerge en un lodo del cual es difícil emerger.

Cuando se anunció la realización de una marcha bajo el lema “Basta de terrorismo en la Patagonia”, más allá de las razones que la impulsaban, se temió, dada la temperatura que alcanzó la problemática, que todo derivara en mayor violencia.

Al culminar el día, hay que agradecer que no se produjeran acciones de barbarie, de ningunas de las partes.

Hubo, ya sobre el final, pasadas las 17.30, instantes de tensión, pero reinó el sentido común y los paños fríos llegaron a tiempo. Tres personas –una de ellas acusada por la golpiza que Diego Frutos, propietario de la recientemente tomada La Cristalina, sufrió en noviembre de 2020– provocaron un pequeño revuelo.

Estaban dentro de un Renault Clio.

En determinado momento, una de ellas mostró una bandera mapuche.

Muchos de los presentes lo tomaron como una provocación.

El vehículo, entonces, fue rodeado por personal del Cuerpo de Operaciones Especiales y Recate (COER), para evitar problemas.

Cuando los manifestantes se percataron de que uno de los que se encontraban en el coche era el acusado por la agresión a Frutos, los gritos fueron in crescendo.

El propio dueño de La Cristalina se abalanzó sobre el auto para grabar a quienes estaban dentro.

Los comentarios apuntaban a que el hombre, de origen chileno, era prófugo de la Justicia.

Así, comenzaron los pedidos para que un juez acudiera y actuara.

El abogado Diego Breide aclaró, entonces, que no era así, que, si bien está señalado como uno de los agresores, no se encuentra prófugo.

Alguien lanzó un piedrazo al vehículo, y los insultos se esparcieron, pero triunfaron los que apuntaban a calmar las aguas.

No querían que esa situación embarrara la marcha.

A todo esto, la convocatoria había sido para las 15.

Los vehículos se acomodaban en la rotonda de Diarco mientras se aguardaba la llegada de Patricia Bullrich.

Fue una presencia no anunciada, porque se quiso evitar revuelos que atentaran contra la jornada.

Cuando la caravana arrancó, los coches no transitaron demasiado porque, a pocos kilómetros, con un margen de distancia más que importante hacia Villa Mascardi, la Policía de Río Negro bloqueaba el camino.

Quienes habían organizado la manifestación ya habían pensado en seguir a pie, previendo que eso sucedería, pero los representantes de la fuerza también querían impedir que eso ocurriera.

“La misma policía nos dice que no se puede pasar porque es peligroso. ¿Cómo puede ser que haya una parte del país donde sea peligroso que los propietarios quieran ir a sus casas?”, diría minutos más tarde Patricia Bullrich, pero fue ella quien convenció a la autoridad policial para que los dejaran caminar unos pocos kilómetros y luego regresar, prometiendo que no intentarían llegar a Mascardi.

Así, una gran Bandera Argentina se desplegó y la exministra de Seguridad acompañó a los manifestantes.

Si bien uno de los que marcharon le reclamó que ella también había tenido la posibilidad, en su momento, debido al cargo que ocupaba, de resolver la situación –y no lo había hecho–, quedó en eso, en un grito y nada más, que incluso fue contestado por la presidenta del PRO, quien expuso que durante su gestión se había creado el Comando Unificado, con el que –afirmó– se había interrumpido la ola de violencia, además de señalar que en esa época se detuvo y extraditó a Facundo Jones Huala.

En sí, más allá de esa crítica aislada, Bullrich fue tomada como abanderada de la marcha.

Todo transcurrió –a pesar de los ánimos, mayormente caldeados– en un marco de relativa serenidad, aunque se escucharon bocinazos de aquellos que querían pasar y pedían que desbloquearan la ruta, pero la Policía mantuvo cerrado el camino hasta que los manifestantes retornaron a sus vehículos y se retiraron.

Fue un domingo distinto.

En una zona que desde hace tiempo se convirtió en atípica.

Y no por las mejores razones.

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