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FEMICIDIO EN CIRCUITO CHICO

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19/02/2022

Fiscal Miranda: “Alves ya tenía en mente lo que iba a hacer, intentó fabricarse una coartada”

Fiscal Miranda: “Alves ya tenía en mente lo que iba a hacer, intentó fabricarse una coartada”
Fiscal Miranda: “Alves ya tenía en mente lo que iba a hacer, intentó fabricarse una coartada”

El fiscal Gerardo Miranda describió la imputación que lanzó contra Fernando Alves Ferreira y argumentó, con cada una de las pruebas y los indicios colectados hasta el momento, que no le quedaba ninguna duda respecto a que fue el sujeto de 26 años quien asesinó a Eduarda en la madrugada del pasado miércoles.

Aunque en la enumeración advirtió que aún aguarda el resultado de muchas pericias científicas ordenadas en el caso, concluyó con una frase lapidaria: “Alves ya tenía en mente lo que iba a hacer, intentó fabricarse una coartada”.

La conclusión del representante del Ministerio Público Fiscal es que, a partir de ciertas acciones que desplegó en la previa, estaba decidido a cometer el aberrante crimen que le atribuyen.

Entre la acusación de Miranda contra el nacido en San Pablo y la fundamentación que añadió después para requerir que el sujeto permanezca detenido, hubo espacio para que el fiscal jefe Martín Lozada apuntara las diferencias entre homicidio y femicidio y advirtiera que en el caso existen una serie de indicadores que no dejan dudas. Eduarda vivía en la casa de Alves y “estaba a merced del dueño de casa”.

Según detalló el fiscal jefe, la mujer prestó su vientre para que nazcan los dos mellizos que fueron anotados como hijos de Alves, a pesar de que el acusado estaba casado con otro hombre que falleció tiempo atrás.

Lozada argumentó que la “alevosía resulta manifiesta: matar sobreseguro, sin riesgo alguno y en control total de la situación reinante”.

Más adelante, Miranda retomó la presentación ante el juez de Garantías Sergio Pichetto y narró aquellos movimientos que desplegó Alves y que hacían ver que planificó el hecho y sus comportamientos.

El acusado se había comunicado con la policía diciendo que, alrededor de las 2 de la mañana, la había dejado en el puente Angostura, en Circuito Chico, y que estaba preocupado porque no había regresado.

Cuando los investigadores se pusieron a buscar testigos, en el entorno de la víctima, encontraron a una mujer que era amiga de los dos y que los había visto en las horas previas al crimen. Dijo que fue a la casa de la calle Beethoven al 200 a buscar algo y encontró a Eduarda en pijama y respondiendo que ya se iría a dormir. En las horas previas había estado con el acusado, quien le había explicado que esa noche Eduarda tendía una cita.

No obstante lo anterior, las cámaras de seguridad captaron el momento en que el Chevrolet Joy del acusado salía del barrio Llao Llao para dirigirse por la ruta 77, en el tradicional Circuito Chico. Apenas habían transcurrido los primeros cincuenta minutos del miércoles 16. La misma cámara volvió a detectar el vehículo de Alves, pero en dirección contraria. Fue a las 2:15 de la mañana.

Pero hay más: el Chevrolet que para el fiscal conducía el acusado fue captado por cámaras de seguridad precisamente en el puente Angostura. Allí detuvo su marcha y descendió. Miranda aseguró que ese registro había sido obtenido poco tiempo antes de la audiencia y creyó que allí el acusado había descartado el arma que utilizó para cometer el crimen, pero horas después se anunció que en un nuevo registro al domicilio donde residían víctima y victimario, se secuestró un arma que coincidiría plenamente con la buscada y se aguardaban las pericias correspondientes.

Además, Miranda relató que cuando fueron al primer allanamiento en el domicilio, encontraron a Alves con los dos mellizos ya referidos y el bebé que hace muy poco tiempo Eduarda había dado a luz. Allí el acusado lanzó una explicación totalmente disímil a la anterior: dijo que había dejado a Eduarda en puerto Pañuelo, cerca de las doce de la noche.

En la pesquisa secuestraron dos armas calibre 22, que estaban registradas legalmente a nombre de la dueña de la casa en la que convivían, y además municiones calibre 357 que se comercializa en cajas de 50 unidades y a la que le faltaban 19 proyectiles.

Justamente, el calibre 357 fue el utilizado para ultimar a Eduarda y, además, existía una marcada similitud con los plomos encontrados en la escena del crimen.

Los investigadores encontraron lo que parecían ser manchas de sangre en el Chevrolet Joy del acusado y notaron que el capó había sido recientemente limpiado, siendo muy evidente en relación al resto de suciedad que tenía el vehículo.

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