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11/11/2021

Una conversación con Adolfo Pérez Esquivel

Una conversación con Adolfo Pérez Esquivel
Una conversación con Adolfo Pérez Esquivel

“Yo desciendo de los guaraníes, así que uno entiende de lo que está hablando”, dice Adolfo Pérez Esquivel durante la conversación. 

A punto de cumplir noventa años, el Premio Nobel de la Paz dedica gran parte de su tiempo a cuestiones relacionadas con los pueblos originarios.

Ante la propuesta de charlar sobre la temática, no pone reparos en el ir y venir verbal.

–¿Qué análisis hace de los conflictos que hay en este momento en la Patagonia en relación a la problemática vinculada con los pueblos mapuches?

–Creo que hay que hablar de todos los pueblos originarios. Primero, la 26.160 no sirve. Es patear las cosas para adelante cada cuatro años, para que no los desalojen de sus territorios, pero se debe trabajar por una ley definitiva de las tierras comunitarias. Lo que pasa en la Patagonia es un emergente del conflicto que hay en el país, pero también en toda América Latina. 

–Pero esa situación, en la Argentina, nunca fue tan notoria; hasta el momento, no se había apreciado algo así…

–Claro, porque pueblos como el mapuche están reivindicando sus derechos. ¿Y cuáles son esos derechos? Los contemplados en la Constitución Nacional, en el Convenio 169 –sobre pueblos indígenas y tribales– de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), en la misma Declaración de la Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas… Quienes están violando esos derechos son los gobiernos provinciales. ¿Cómo puede ser que les estén cerrando los territorios, mientras se habilita a los grandes terratenientes internacionales? Benetton posee casi un millón de hectáreas. Y, por mencionar a los más conocidos, también están Lewis y Turner… Me preguntó cómo puede ser que los campesinos tengan que arrendar tierras a los terratenientes para poder cultivar las verduras que alimentan al pueblo. ¿Sabés cuál es la expresión que se toma como la gran mala palabra del país? Reforma agraria.

–¿Usted considera que es necesaria una acción de esa índole?

–Es que no quieren tener una reforma en la tenencia de las tierras para aquellos que la trabajan, y a quienes le pertenecen; entonces, los terratenientes siguen explotando: viven panza arriba, rascándose el ombligo –u otras cosas–, dejando a los pueblos en una situación realmente preocupante. Ahí está el problema de los territorios… Lo que sucedió con Santiago Maldonado, con Rafael Nahuel… ¿Quiénes tienen la culpa? ¿Y por qué lanzan a la policía a reprimir? La gobernadora de Río Negro (Arabela Carreras) pide que manden a la gendarmería. Yo le envié un correo al presidente (Alberto Fernández), y hablé con Aníbal Fernández (ministro de Seguridad), y solicité: “Si mandan a la gendarmería, por favor, que vaya sin armas”; sólo que concurra a colaborar para tratar de buscar una solución. En Bariloche hablamos con el obispo (Juan José Chaparro), que está dispuesto a participar de una mesa de diálogo, la cual nosotros también apoyaríamos, porque, caso contrario, eso no tiene salida…

–Pronto se cumplirán cuatro años de la muerte de Rafael Nahuel, ¿qué reflexión puede hacer al respecto?

–Está relacionado con la persecución sistemática a los pueblos originarios. Hay una dominación cultural terrible de colonización, y eso se fue transmitiendo desde la época de la conquista hasta la actualidad, entonces los rechazan y dicen: “No vamos a hablar con los indígenas”, pero cuando los indígenas toman un territorio los consideran violentos. No es así. Violento es el gobierno. Después del cansancio de años de reclamos por el territorio, la única forma que los gobiernos encuentran para responder es la represión: mandar a la policía y pedir a la gendarmería, en vez de sentarse y dialogar para buscar una solución, que es lo que corresponde. La exclusión social y la represión no resuelven el problema del país, pero dicen que vivimos en una democracia… ¿Qué significa democracia?: derecho e igualdad para todos y todas, no para algunos.

–El reclamo indígena se puede comprender, pero ¿por qué la violencia? Me refiero, por ejemplo, a los recientes incendios en la región patagónica.

–Hay que ver quién incendió, quiénes provocaron el fuego. Por ahí son los mismos tipos que quieren culpabilizar y escarnecer al pueblo mapuche, que en realidad no está interesado en incendiar las cosas, e incluso reclama una mesa de diálogo. Ahora bien, los medios de comunicación, que son parte del sistema, quieren culpar a los mapuches. Y eso no sucede sólo aquí, pasa en toda América Latina. Está el ejemplo de Chile, lo que ocurre en Perú, Ecuador, Guatemala… Es realmente lamentable. ¿Y qué pasa en la Argentina? El otro día hablé con el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, y le dije: “Los derechos humanos no tienen fronteras, donde haya una obligación la Secretaría tiene que estar presente; y no me vengas a decir que no se meten porque este es un país federal”. Este es un país feudal, no federal. No hay que confundir esos conceptos. Muchos gobernadores, en verdad, son feudales. El federalismo es la integración del país. Dicen que cada provincia tiene autonomía, pero cuando después van las denuncias a la Comisión Interamericana y a los tribunales internacionales, ¿quién tiene que poner la cara?: el gobierno nacional.

–¿Qué piensa de lo que sucede en torno a Facundo Jones Huala?

–Primero, no tendría que estar preso. Es un hombre que está reivindicando el derecho de los pueblos originarios, siempre marginados, perseguidos y torturados… La suya es una voz que surgió para reclamar por su pueblo.

–Pero su prédica es violenta…

–La violencia está en la política malsana que hay… Él precisa controlar esa bronca que tiene dentro… Ahora quieren culpar a los mapuches de los incendios, pero por qué no buscan a esos tipos que queman miles de hectáreas para hacer negociados inmobiliarios, por qué no persiguen a aquellos que sacaron todo el dinero del país porque no quieren saber nada con la Argentina y lo pusieron en asuntos clandestinos de otros lados; esa es una violencia estructural, económica y política, así que cuando hablamos de violencia tenemos que ver a fondo quiénes son los violentos. Si los pueblos a veces reaccionan, deben tener en cuenta que hay otro método, que es el de la no violencia para la resistencia.

–De ahí mi consulta, porque usted es un referente de la paz, y defiende la no violencia, mientras que Jones Huala tiene un discurso violento…

–Dentro de todo, hay que ver si tiene o no razón en lo que dice… Pero sería bueno que piense que hay otros métodos, no la violencia… No se trata de agarrar otro trabuco, porque así sólo tenemos dos violencias, pero nunca la solución del problema.

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