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SALUD MENTAL

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18/08/2021

Aumentan los cuadros depresivos, los intentos de suicidio y faltan medicamentos

Aumentan los cuadros depresivos, los intentos de suicidio y faltan medicamentos
Aumentan los cuadros depresivos, los intentos de suicidio y faltan medicamentos

La cuestión relacionada con la salud mental en Bariloche, tras el breve período de exposición pública que atravesó cuando ese sector del Hospital Zonal "Dr. Ramón Carrillo" fue trasladado a la Escuela de Hotelería y Gastronomía debido a la pandemia, se había apartado nuevamente del centro de la escena. Pero, en la actualidad, aparecieron reclamos de allegados a los pacientes acerca de cuestiones que no se relacionan con el lugar en el que opera ahora (el edificio donde funcionaba el jardín de infantes Girasoles, ubicado en la calle Saavedra, frente a la plaza Belgrano), al contrario, ya que están contentos con que se saliera del nosocomio, sino que las protestas van por otro lado: por ejemplo, la falta de medicamentos en el área pública y el incumplimiento por parte de los sanatorios privados en cuanto a contar con guardias especializadas. A todo eso, se suma la preocupación, ya no solo de los familiares de los afectados, también de los profesionales, ante el incremento de problemáticas psiquiátricas, o vinculadas a ellas, junto al aumento de intentos de suicidio.

El médico Juan Pablo Rendo, quien estuvo al frente del área de salud mental del hospital durante tres años (hasta fines de 2020) y ahora se desempeña como psiquiatra de internación, brinda su opinión al respecto.

–Allegados a los pacientes reclaman que suelen faltar medicamentos psiquiátricos, ¿es así?

–En realidad, falta no solo medicación psiquiátrica, sino de todas las áreas: clínicas, neurológicas, de neumología… El otro día me comentaban que, incluso, había insuficiencia de insulina. Entonces, no es algo exclusivo de psiquiatría. Por suerte, a veces, uno puede hacer rotación de medicaciones, cambiar, ir y venir, pero también es cierto que eso, en ocasiones, genera perjuicio en el paciente. 

–¿Hace cuánto que sucede esto?

–Meses… De repente, vuelve una medicación y falta otra… La situación de los faltantes es aleatoria. El año pasado, por ejemplo, no hubo sertralina (un antidepresivo) durante dos o tres meses; ahora ya contamos con ese medicamento, pero, la otra vez, faltaba Biperideno (fármaco antiparkinsoniano que sirve para controlar movimientos anormales e involuntarios)

–Quienes reclaman también hablan de una carencia de guardias psiquiátricas en clínicas privadas, lo que lleva a que todo se aglutine en el hospital. ¿Coincide con esa opinión?

–Sí, eso es correcto. Ninguna guardia del sector privado atiende pacientes de salud mental. Muchas veces les hacen una evaluación clínica rápida y luego los trasladan al Hospital Zonal, donde estamos recibiendo la totalidad de las urgencias de Bariloche en lo referido a este tema, y el cien por ciento de las internaciones también se hacen aquí. 

–Pero, según la ley, ¿deberían contar con esos servicios?

–Sí. Los sectores privados tienen que tener atención por guardia de pacientes de salud mental y también, en caso de ser requerida, la posibilidad de internación.

–En el área de salud mental del hospital, ¿qué padecimientos se observan más?

–En este momento, cuadros depresivos, trastornos de ansiedad e intentos de suicidio.

–Entiendo que hubo suicidios consumados…

–Lamentablemente, no existe un registro claro sobre el tema. En forma directa, no he conocido pacientes que hayan consumado suicidios, pero hemos escuchado sobre episodios que hablaban de eso, sobre todo en la población de adolescentes, lo que llama la atención y es un tema de suma gravedad.

–Pero, entonces, ninguno de esos suicidios se produjo con alguien internado…

–Así es, ninguno ocurrió dentro. 

–Cuestiones como las que citó: depresiones, trastornos de ansiedad, e incluso los intentos de suicidio, ¿están relacionadas con, por llamarla de algún modo, esta época pandémica?

–Totalmente. Vemos un incremento de un veinticinco o treinta por ciento de las consultas por temas así. Hay muchísima demanda. Y, lamentablemente, estamos esperando que aumente aún más. Lo digo incluso desde el lado de la práctica privada, que también realizo, donde, en mi caso, los pacientes aumentaron en un doscientos por ciento. 

–¿Eso es originado por el encierro? ¿O por la salida de él?

–Para mí, hay dos causas. Primero, todo lo relacionado directamente con la pandemia: el encierro, su salida, los muertos que hubo, el miedo, la sobreinformación que muchas veces se produce, donde se transmite constantemente la posibilidad de que, por decirlo de alguna manera, “la cosa explote”. Lo segundo es algo particular de nuestro país: la crisis económica actual, con mucha gente que quedó sin trabajo, y personas que se encuentra en situaciones precarias, lo que, obviamente, genera cuadros de ansiedad y depresión.

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