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CONSECUENCIAS ECOLÓGICAS DE LA USURPACIÓN

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11/12/2020

La ocupación británica extinguió al zorro malvinero en menos de 30 años

La ocupación británica extinguió al zorro malvinero en menos de 30 años
La ocupación británica extinguió al zorro malvinero en menos de 30 años

La Compañía de las Islas Falkland introdujo centenares de miles de ovejas y la fauna autóctona resultaba un obstáculo que, rápidamente, se removió.

Mientras las misiones anglicanas servían no tan indirectamente para afirmar la presencia imperial en las islas Malvinas y en Tierra del Fuego, la Falkland Island Company (FIC) “se convertiría en el instrumento clave que permitió asegurar la permanencia de la ocupación británica de las islas, monopolizando su vida comercial y política hasta –al menos- el intento de recuperación por parte de Argentina en 1982”, nos dice el historiador Alberto Harambour.

Al seguir la huella de un exterminador de población originaria en el extremo sur del continente sobre fines del siglo XIX, el investigador escribió un estudio preliminar para “Un viaje a las colonias. Memorias y diario de un ovejero escocés en Malvinas, Patagonia y Tierra del Fuego (1878-1898)”. El volumen fue editado en 2016 por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) de Chile. Está disponible en línea y es de libre descarga, además de existir como libro objeto.

Si bien la usurpación se había producido en 1833, “la precaria presencia británica en las islas comenzó a transformarse en 1846, cuando la reina Victoria vendió la mayor parte de Malvina Oriental a los hermanos Lafone, probablemente los comerciantes ingleses más ricos del Río de la Plata, proveedores y prestamistas de los ejércitos de Buenos Aires y Montevideo en sus sucesivas campañas”, establece la recapitulación.

Geopolítica y búsqueda de rentabilidad iban de la mano. “El proyecto de navegación desde Londres hacia el Pacífico, con estaciones en Punta del Este y la isla ahora denominada Lafonia, consideraba, además, amplios derechos de caza de ganado cimarrón y mamíferos marinos en todo el archipiélago”. Sin embargo, “la presencia estatal siguió siendo muy precaria hasta la década siguiente, con la formidable capacidad marítima del creciente imperio mostrándose incapaz de establecer una presencia significativa en cada nueva posesión colonial”.

No obstante, “las islas fueron definidas jurídicamente como tales en 1843”, es decir, como dominio británico. Definición unilateral, claro. “Al mismo tiempo, la depredación de la fauna malvinera ‘precipitó el cambio hacia la industria ovina’, que, contrario a las proposiciones de las autoridades, no estuvo basado en la pequeña y mediana colonización sino bajo un sistema de ‘terratenientes ausentistas e inversores especulativos desde mediados de la década’”.

Antecedentes del extractivismo

Las líneas que cita Harambour están tomadas de una tesis para maestría de Shannon Warnick (Universidad de Richmond). La FIC “se transformó en la fuerza de ocupación efectiva de las islas mediante el despliegue de ovejas. Ovejeros y administradores reclutados en Gran Bretaña reemplazaron a los pocos desertores y gauchos empleados por Samuel Lafone, quien jamás puso un pie en las islas, y expandieron la industria ganadera a tal velocidad que en veinticinco años el capital excedente se acumulaba en forma de ovejas, porque no quedaban tierras disponibles para el pastoreo”. ¿Primer capítulo del extractivismo?

Por entonces, el principal asentamiento consistía “enteramente de empleados de la Falkland Islands Co”, menciona la obra del historiador chileno. “Eran unas cincuenta personas, ‘todos escoceses’, como los ovejeros que trabajaban en Lafonia: ‘almas sedientas’ que se congregaban en escasas ocasiones como la celebración del Año Nuevo, ‘esperando encontrar una caja de whisky para su regocijo’”. En este caso, la fuente es el trabajo de Linda Fryer y otros autores: “Escocia y las Américas”.

Completa Harambour: “En Malvina Occidental había unas seis mil ovejas, bajo el cuidado del ovejero en jefe, un tal Mr. Mc Gregor y cuatro hombres más. Hacia 1880 la colonia era ocupada por trescientas mil ovejas y mil quinientas personas, hombres la inmensa mayoría”. En 1878, los colonizadores “habían logrado exterminar el último obstáculo para las ovejas: el warrah, o zorro-lobo malvinero, el único mamífero terrestre endémico”. Lamentable saldo dejó la llegada de la colonización.