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A UN AÑO DE SU MUERTE, EL RECUERDO DE UNA CHARLA CON CACHO CASTAÑA

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14/10/2020

“Antes, la bohemia era otra historia”

“Antes, la bohemia era otra historia”
“Antes, la bohemia era otra historia”

“Esto no lo pongas que, si no, me tengo que ir del ‘ispa’”, había dicho Cacho Castaña en un momento de la charla. A un año de su muerte, aquí el recuerdo de una conversación de 2005, donde quien suscribe aún mantiene la palabra de no revelar algunas anécdotas que el cantante soltó en lo que empezó como una entrevista y derivó en diálogo informal.

Cacho atendió el celular y avisó: “Estoy en la ruta, voy para Rosario… así que, si escuchás un ruido, lo ponés en primera plana”.

En su coche había CD de Rodrigo, Luis Miguel y Alejandro Sanz. “Una mezcla total, escucho de todo; lo que se te ocurra, tengo”, afirmaba justo antes de que se perdiera la señal.

Un par de horas después, con el cantante relajado, recostado en una cama de un hotel rosarino, la charla se reanudaba.

“La ruta me fascina, es como un cable a tierra. Si un fin de semana no tengo que viajar, me embolo. No hay cosa que me guste más que salir de gira, agarrar el auto, ir por los caminos, entrar en los pueblos”, contaba.

Luego señalaría: “A mí no me molestan las cosas que hice en la vida. Algunas me divierten, y otras no las volvería a hacer, como todo cristiano. Hay muchos que dicen que, si volvieran a nacer, harían lo mismo que hicieron hasta ahora; yo no, hay cosas que no… no me preguntes cuáles”.

Y no, esa pregunta no formó parte del ida y vuelta verbal, pero sí muchas otras…

El Cordillerano: – Si prendés la tele y están dando “La playa del amor”, o alguna otra película en la que participaste décadas atrás, ¿cómo te ves?
Cacho Castaña:
– No la miro, porque el paso del tiempo es terrible.

E.C.: – ¿Te molesta observar fotos tuyas de otras épocas?
C.C.: – Sí, claro, no me gusta un carajo. Viste que todos dicen: “Cuando sos mayor, la vida cambia, hay otras cosas”… Bueno, sí, tenés colesterol, diabetes… ¡Dejame de joder!

E.C.: – En algún momento, ¿tuviste alguna crisis seria relacionada con la edad?
C.C.: – Ninguna definida. A veces me agarra la cosa de la historia de la vida, el tiempo que pasa, yo qué sé… Perdí a mis hermanos muy temprano, también a mis viejos… tengo algunas fobias respecto al asunto.

E.C.: – Ya cruzaste la barrera de los sesenta…
C.C.: – Sí, pero digo que tengo cincuenta y ocho, porque ahora todos son menores que yo... Entonces decidí arrancar con que tengo cincuenta y ocho, ¡y no me rompan las pelotas! Están todos locos; yo los veía de chiquito, y resulta que soy mayor que todos, ¡qué bárbaro!

E.C.: – ¿Cómo te llevás con el rock?
C.C.: – Bien. La próxima música ciudadana de Buenos Aires va a ser la fusión del tango y el rock. En realidad, ya lo es.

E.C.: – ¿Por qué creés que, dentro del tango, no surgen compositores?
C.C.: – Quizá porque no hay tanta bohemia. Antes, la bohemia era otra historia. Los tipos se reunían en los boliches, en los cafetines… había más filósofos. Ahora, los pibes se juntan en la estación de servicio. Es medio difícil que en el cordón de la vereda surja algo interesante… qué sé yo, por ahí sí, tal vez haya una nueva bohemia que no conocemos, que después se documentará.

E.C.: – ¿Te duele ver la dirección que sigue la juventud?
C.C.: – Sí, lo que está pasando es un horror. Los pibes toman cualquier cosa. En el noticiero, vi que se metían anestesia para caballos… es una cosa de locos, no sé qué carajo pasa. Pienso que los padres tendrían que apretar más… yo no soy papá, pero…

E.C.: – ¿Te hubiera agradado serlo?
C.C.: – Sí, a veces me agarra eso de decir: “Puta, me hubiera gustado tener un hijo”… Pero no me ocurre muy a menudo, únicamente cuando me agarro un pedo triste (risas).

E.C.: – Pero no perdés la esperanza…
C.C.: – No, más bien.

E.C.: – ¿Escuchás las grabaciones de Roberto Goyeneche?
C.C.: – Siempre. Tengo todos sus discos, y también los de Adriana Varela.

E.C.: – ¿Qué te llevó a escribir “La gata Varela”?
C.C.: – Con ella y el Polaco, trabajamos juntos mucho tiempo. Tenemos los mismos códigos… y salió el tema.

E.C.: – ¿Qué sentís, en la actualidad, al escuchar la voz de Goyeneche?
C.C.: – Y, ¡la puta!, que cada vez canta mejor. No se puede creer lo que cantaba el Polaco. Dios mío… la verdad que no se puede creer….

E.C.: – En cuanto a vos, como compositor, resulta difícil comprender que hayas escrito “Garganta con arena”, pero, a la vez, canciones ligadas a la bailanta…
C.C.: – No hace falta tener una línea definida. Hay muchos autores que escriben temas populares, comerciales, y también cosas musicalmente más importantes. Yo estudié música durante doce años, soy profesor, y cuando me siento al piano, o agarro la guitarra, mi vuelo puede ser popular, ir para el lado de una canción bailantera, o también salir, según el estado de ánimo, un “Café La Humedad”… Te aclaro que yo no estoy muy bien del mate (carcajadas).

E.C.: – En la actualidad, a la hora de componer, ¿qué te inspira?
C.C.: – Varias cosas. El asunto de la composición es medio mágico. Por ahí pasan dos meses en los que no escribo ni “el arroz con leche”, y en una noche salen dos temas. No se lo puede manejar.

E.C.: – Algunos te ven como una especie de Isidoro Cañones de carne y hueso, ¿te sentís así?
C.C.: – No… yo qué sé… Isidoro Cañones era un ‘garca’, y yo no ‘garqué’ a nadie (risas).

E.C.: – Por tu vida pasaron muchas mujeres, ¿hay alguna de la que hoy pienses “con esa no me tendría que haber metido”?
C.C.: – Y sí… No te voy a dar nombres, pero sí.

E.C.: – ¿Te fastidia la imagen que se tiene de vos, de un tipo rodeado de mujeres?
C.C.: – No, para nada. Me hago cargo de todo, ¿qué querés que haga? Lo que pasa es que la gente piensa que yo abro los armarios de mi casa y se caen las minas. Tampoco lo niego, me divierte. No voy a decir ahora que no soy mujeriego, que no me gustan las minas y soy un tipo fiel, porque se va a cagar de risa medio país.

E.C.: – ¿Qué representan las mujeres en esta etapa de tu vida? ¿Lo mismo que hace veinte o treinta años?
C.C.: – Sí, por supuesto. Vos vas a crecer y siempre te van a gustar las pendejas (se ríe).

Christian Masello