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GRACIAS A SU PERMANENCIA EN NETFLIX

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09/10/2020

“Wakolda” continúa con su distorsión de la historia barilochense

“Wakolda” continúa con su distorsión  de la historia barilochense
“Wakolda” continúa con su distorsión de la historia barilochense

Al atribuirse “historicidad” con un sobreimpreso del final, la película otorga certidumbre a la presencia de Mengele en esta ciudad durante la década de 1960, circunstancia que nunca se probó.

Gracias a su permanencia en Netflix, la película “Wakolda”, de Lucía Puenzo, prolonga una considerable distorsión sobre la historia de Bariloche. Si bien se trata de una obra de ficción, el texto sobreimpreso del final se refiere a Josef Mengele y Nora Eldoc, los únicos personajes reales del film. La aclaración pretende otorgarle certidumbre histórica a la trama cuando en realidad, ninguna investigación seria pudo confirmar la presencia del “ángel de la muerte” en esta ciudad.

La película data de 2013 y fue objeto de análisis por la doctoranda en Historia y becaria de la UBA Gilda Bevilacqua, cuyo trabajo lleva como título “El verdadero nombre falso. Wakolda y la presencia nazi en Argentina a través del cine”. Es un artículo académico de 25 páginas que, a grandes rasgos, pone el acento precisamente en las confusiones que pueden derivarse del sobreimpreso final, cuando en la trama ficción y realidad se presentan como si fueran únicas.

El epílogo dice: “Mengele fue un eterno fugitivo. Durante décadas escapó de la persecución del Mossad. Siguió experimentando con animales, niños y embarazadas en diferentes países de América del Sur. Nora Eldoc fue asesinada al día siguiente. Dos días después encontraron su cuerpo sobre la nieve, con los ojos abiertos. Según la versión oficial, Mengele murió ahogado en 1979 en una playa de Bertioga, Brasil”.

Bevilacqua afirma que “llamativamente, se menciona por primera vez y solamente aquí el nombre de Mengele en lugar del de Helmut Gregor; no se menciona su identidad verdadera en ningún momento del film. Previamente, la palabra Mengele solo aparece escrita en dos escenas de la segunda secuencia. Primero, en una noticia del diario que Helmut está leyendo, en el que llegamos a ver con dificultad por la velocidad del cambio de plano: ‘Agentes israelíes buscan a Mengele. Fuentes confirmaron que el científico nazi ya estaría en Paraguay’; y luego, cuando Nora descifra un código secreto, que está en las cartas que recibió en el correo, que dice: ‘Primero Eichmann, después Mengele’. Estas apariciones, entendemos, son parte de las pistas [indicios] sobre la verdadera identidad de Helmut que la directora va dejando a lo largo del relato, para generar un clima creciente de suspenso”.

¿La llegada al sur?

Por ejemplo, una de las críticas que se publicaron al momento del estreno, asumió como temas de la película “la llegada al sur de Josef Mengele […] con la cobertura de una red clandestina que opera dentro de la comunidad germana (de Bariloche, sumamos nosotros); la relación que él establece con una pareja joven […], que también arriba a la zona para reabrir una hostería familiar a orilla del lago Nahuel Huapi en la que el ex jerarca nazi decide hospedarse por seis meses; y -sobre todo- la mutua y enfermiza obsesión que se produce entre el protagonista y la hija del medio del matrimonio, Lilith, de doce años, que tiene problemas de crecimiento por haber nacido prematura”, entre otros subtemas.

Recuerda Bevilacqua que “Wakolda comienza con un texto sobreimpreso y un anclaje espacio-temporal: ‘Ruta del desierto. Patagonia. 1960’. Y, evita las referencias tradicionales de películas que tratan temas ‘reales’, pasados o presentes, como por ejemplo ‘Basada en hechos reales’. Pero, al terminar con textos sobreimpresos que, también al modo tradicional, indican el destino ‘real’ de los personajes, la película parece querer dotar al relato de ‘historicidad’ e incluso de ‘veracidad’”, advierte su análisis.

Añade la historiadora: “la investigación que realizó la directora para escribir primero la novela y realizar luego la adaptación cinematográfica indica que la estadía de Mengele en Bariloche es parte del terreno de lo mítico, lo fabuloso, y ella a partir de allí construye el relato acerca de este evento. Puenzo señala esto en varias entrevistas y sostiene que dentro de ese marco se desarrollan las historias de ambas”, es decir, tanto del libro como de su versión cinematográfica.

Según dijera en una entrevista la propia directora, “desde la novela, y se mantiene en la película, hay un cruce entre muchos elementos de la realidad y algunos elementos ficcionales. Y hay una mezcla en la que, a veces, no se distinguen unos de otros. Hay muchos elementos reales. Se sabe que Mengele vivió en Buenos Aires, que tenía una farmacéutica que figuraba con su nombre en la guía telefónica, que huyó cuando lo capturaron a Eichmann, que reapareció en Paraguay. Y hay un período misterioso y turbio que no se sabía dónde estaba. Y ahí se enmarca la historia. Muchos dicen que pasó en algún momento por Bariloche, pero obviamente la familia protagónica es ficcional”, completó.

En otra declaración, Puenzo aportó sobre la cazadora de nazis. “Víctima del ‘ángel de la muerte’ [Mengele] en Auschwitz, donde habría sido esterilizada, Nora Eldoc es un personaje real […]. Lo que se sabe de Nora es poco: que estuvo en Bariloche, que se la vio bailando en una fiesta con Mengele (omitió decir que no en esta ciudad), que apareció muerta y algunos plantean que era una esquiadora y no tenía nada que ver con la cacería de nazis; pero llegaron agentes de la Embajada de Israel, certificaron su muerte y se llevaron ciertos papeles. Nora también es un campo para las conjeturas. Había ahí un umbral entre la ficción y lo histórico que me parecía muy interesante”.

Creemos no equivocarnos si afirmamos que la mayoría de las y los espectadores de “Wakolda” terminará por entender que Mengele efectivamente vivió seis meses en Bariloche y que buena parte de los vecinos de esta ciudad se puso poco menos que a su disposición. Circunstancia que lisa y llanamente, no está documentada. Junto con Bevilacqua, resaltamos “las dificultades” que las características de la película “traen a la generación de conocimiento sobre un evento histórico de esta envergadura”.

Adrián Moyano