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EN “EL ECO DEL VIENTO”

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13/07/2020

Hombre sin Nombre funda el western patagónico

Hombre sin Nombre funda el western patagónico
Hombre sin Nombre funda el western patagónico

La banda tiene como base de operaciones Villa La Angostura y reconoce como influencia la música que ideó el recientemente fallecido Ennio Morricone para películas de vaqueros. Pero sus historias son tan patagónicas como el neneo y el coirón.

El sonido que la guitarra aporta a Hombre sin Nombre tendrá ineludibles reminiscencias cinematográficas para quienes cinco o seis décadas atrás, crecieron entre películas que transcurrían en el oeste norteamericano. Pero las historias que en sus canciones ventila Lucas Giotta se inspiran en sucesos que tuvieron o pudieron tener lugar en la Patagonia, cuando Buenos Aires quedaba muy lejos y la ley tenía bastante que ver con aquello del “más fuerte”. Western Patagónico es el tag que acuñó el líder del asunto.

No hace mucho quedó disponible en Bandcamp “El eco del viento”, el primer álbum de la banda de Villa La Angostura. Al compositor, que además toca guitarra acústica y canta, acompañan en sus fechorías Adrián Cormace (guitarra eléctrica y coros); Bernabé Arrighi (contrabajo) y Emilio Hernández (batería). Como invitada en “El portal” participa Julieta Rimoldi y el arte de tapa podrá resultar familiar de este lado del Nahuel Huapi, porque es de Mariano Rodríguez.

“Hombre sin Nombre surge de la banda que me acompañó en la presentación de mi segundo disco solista, que tiene un formato acústico. Entonces, había armado una banda sin enchufar”, introdujo Giotta en diálogo con El Cordillerano. “Si bien nos presentábamos como Lucas Giotta y Los Bandidos, se generó camaradería y onda como para seguir tocando”. La suerte estaba echada y el cambio se hizo ostensible.

Comentó el músico que “desde lo compositivo, yo empecé a encontrar una línea más particular, que es la de Hombre sin Nombre: contar historias que suceden en la Patagonia, con un poco de investigación y otro de imaginación. Mantuvimos la formación con el contrabajo y mi guitarra acústica pero cambiamos a una guitarra eléctrica para darle esa textura más de western patagónico, como yo le llamo. Pasamos de una banda que acompañaba un proyecto solista a uno de banda. Si bien las composiciones en este disco son mías, están arregladas y producidas por toda la banda”, resaltó.


Los impulsores del western patagónico.

La cronología indica que “en mayo de 2019 nos volvimos a juntar porque queríamos tener material grabado y audiovisual, ya que este nuevo sonido no tenía mucho que ver con mi disco solista. Grabamos tres temas en cuatro canales en vivo, se filmaron pero nunca llegaron a salir. Estábamos trabajando ese material pero en el medio apareció Diego Gaucho, de Caracol Estudio, que anda viajando por el mundo pero tiene una especie de sede acá en Villa. Fue él quien nos grabó y al toque nos propuso grabar todo un disco. Entonces, lo hicimos en agosto, cuando terminamos de armar los temas, en dos jornadas, aunque hubo algunas sobre-grabaciones accesorias”, ilustró Giotta.

Romper el clásico

La vocación por una identidad muy definida está presente desde el vamos. “El nombre de la banda surge de una referencia a la primera trilogía de spaghetti westerns, de Sergio Leone, las primeras películas en las que vimos a Clint Eastwood actuando de vaquero, rompiendo con las clásicas en donde el vaquero siempre mataba al indio. Este personaje, el Hombre sin Nombre, empezó a dar vuelta los códigos del vaquero típico de las películas de cowboys”, valoró el músico.

Pero además, “un elemento central en estas películas es la música de Ennio Morricone (quien falleció el 6 de julio último), entonces todo eso nos ubica en un marco desde donde componer y mirar algunas cosas, también tomando esa mirada crítica que está en las películas”, afirmó el vecino de la otra orilla. “A la vez, en la parte escrita hay elementos que están referenciados a la zona geográfica: La balada del gigante y el poeta (Track 6) sucede en la Bahía Brava, de Villa La Angostura. El portal (Track 7) del que habla el fugitivo que está huyendo de una maldición, está en la estepa patagónica austral y el Matrero (Track 2) es el Robin Hood de las pampas, que surgió investigando a Butch Cassidy y Sundance Kid”, confió.

A fin de cuentas, en Hombre sin Nombre, “lo musical va supeditado a estas historias, que suceden en la Patagonia. A nosotros nos resonó abordarla por acá y esto del western patagónico sale de tomar al spaghetti western como influencia. A la vez, estamos en el oeste patagónico, así que es un juego a la vez que una referencia a la historia”, resaltó Giotta. “En lo musical, Las puertas del pinar (Track 3) es un blues. La luz verdadera (Track 4) y El portal tienen como cierta base de bolero, yo les llamo psycho-bolero”, definió.

Si bien siempre será necesaria la escucha para terminar de redondear el concepto, aportó Giotta que “Bernabé y Emilio, batería y bajo, vienen tocando juntos hace mucho tiempo desde el jazz, entonces me parece que esa base le termina aportando algo bien particular a la banda. No sé si somos una banda de rock o de folk puramente, justamente por los elementos que ellos aportan”, interpretó.

El trayecto de sonidos que pueden emparentarse con el country western y el folk rock hacia un puñado de historias de corte patagónico, se explican por ciertas convicciones y experiencias que atesora el cantautor. “Viajé bastante por distintos países de Sudamérica, tres años yendo, viniendo y tocando música. Me encantaba mezclarme con la cultura de los pueblos donde estaba, perderme entre sus calles, mercados y celebraciones”, apuntó.

En particular, “me quedó una imagen de Tilcara: ver bajando a la Virgen cerca de Semana Santa, con una procesión de sikuris que había subido cincos días antes, es decir, una Virgen pero tocando instrumentos locales armados por ellos… Ese sincretismo me quedó impregnado, aunque no necesariamente se vea en todas mis composiciones. Es algo que siempre me atrajo y con la globalización, estas mezclas que tal vez generan nuevas identidades, me parecen interesantes. A la vez, cuando uno se pone a investigar, ve que tienen una raíz muy profunda y original. Siempre que puedo, aplico ese sincretismo”, definió. El concepto de western patagónico es ejemplo de esa posibilidad.

Poesía marginal

En Hombre sin Nombre, las letras dan en ciertos blancos. “Hace varios años que vengo trabajando acá en el pueblo con sectores marginales. Muchas de estas historias son sobre seres marginales, no tan cantados o visibilizados, salvo desde un lugar de condena o lucha. Me parece interesante hablar de ellos desde lo poético que tienen algunas de estas vidas: el gaucho metido adentro del monte… La intención es poder mostrar un poco de lo marginal, que también es parte de este mundo”, reivindicó Lucas Giotta.

Con intención outsider, comentó que “por ahí sería más fácil cantar una canción de amor, donde todos nos movemos y conocemos. O hablar de un paisaje lindo, pero hay personajes que quedan en las sombras y no sé muy bien por qué, me mueve traerlos, me llaman la atención o me conmueven”, definió el músico. “Inevitablemente, eso lleva a que la música sea original y no lo que alguien está esperando, pero yo necesito que la música me transforme”, proclamó. No tendrá nombre, pero el hombre tiene clara su ley.

Adrián Moyano