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22/06/2020

Mis zonas emocionales desconocidas

Mis zonas emocionales desconocidas

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

Los seres humanos fuimos diseñados con un “yo múltiple” que posee ciertas zonas que logramos conocer y otras zonas que, por diversas razones, no llegamos a conocer. Por lo general, esto se debe a que no queremos aceptar esos rasgos en nosotros y los mantenemos dormidos o latentes. Todos experimentamos diariamente ciertas emociones que, manejadas correctamente, podrían servirnos para reconocer esas zonas que nos son ocultas, ya que se trata de “voces” que nos hablan todo el tiempo. Sobre todo, en épocas como la que estamos atravesando.

Te invito a considerar algunas de estas voces:

Tengo miedo
Es normal sentir miedo ante la presencia de un peligro o una amenaza real (no imaginario). ¿Su función? Empujarnos a la acción que nos permita tener un plan para enfrentarlo.

Estoy triste
Es normal experimentar tristeza ante la pérdida de un ser amado, de un empleo que creíamos seguro o de cualquier otra situación inesperada. ¿Cuál es su mensaje? Que necesitamos procesar esa pérdida de la mejor manera posible (tal vez se requiera ayuda externa) para poder soltar eso que ya no está.

Me siento culpable
Es normal sentir culpa cuando transgredimos alguna norma, pero siempre es posible una reparación que nos traiga alivio y nos libere de esta emoción. Porque, si esta persiste en el tiempo, se convierte en algo tóxico.

Estoy muy enojado
Es normal que surja la ira en nosotros cuando nos encontramos en el camino con un obstáculo (casi siempre inesperado) que no nos deja avanzar hacia lo que anhelamos o, incluso, hacia algo que forma parte de nuestra rutina. Lo importante es cómo administramos sabiamente esa emoción que, cuando se descontrola, puede transformarse en violencia.

Una emoción es una voz que sale de nosotros y viene a expresar una zona que podemos conocer o desconocer. Hay gente que, por ejemplo, se enoja a menudo y, cuando alguien les pregunta por qué están enojados, lo niegan. ¿Conocés todas tus emociones? ¿Las habilitás a ser soltadas con el mensaje que te traen? ¿O les temés y las reprimís?

Cada emoción que sentimos es una forma distinta de reaccionar frente a las vivencias que todos tenemos: la indiferencia, la desconfianza, el temor, el rencor, el odio, el orgullo, y la lista podría continuar. El inconveniente surge si no permitimos que una emoción siga su curso, es decir que la apagamos, y hacemos que otra predomine sobre las demás. Hay gente que vive permanentemente con tristeza, o con culpa, o con odio hacia otros, sin ser conscientes de su “desequilibrio emocional”.

Ninguna emoción es mala pero jamás deberíamos dejar que una sola ahogue a todas las demás porque todas, en conjunto, embellecen nuestra personalidad y la hacen única como los colores de la paleta de un pintor y su obra terminada. Pero esto depende exclusivamente de uno mismo que es quien decide hacer un uso equilibrado y adecuado de cada emoción en el momento justo. Para lograrlo, necesitamos atrevernos a conocernos a nosotros mismos.

Por consultas, podés escribir a [email protected].

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