Publicidad
 
24/02/2020

El maquinista salteño y el herrero goleador, antiguos pobladores del barrio Pilar I

El maquinista salteño y el herrero goleador, antiguos pobladores del barrio Pilar I
El maquinista salteño y el herrero goleador, antiguos pobladores del barrio Pilar I

¿Qué sería de la historia sin rostros y sin nombres? ¿Qué sería de nosotros mismos, sin el reconocimiento de nuestros pares y de las nuevas generaciones? Solo mirando y valorando el pasado se puede construir un sólido futuro. Así lo entendieron los vecinos del barrio Pilar I, al reconocer a sus antiguos pobladores el sábado pasado en los festejos por el 48° aniversario de la barriada.

La junta vecinal del Pilar I tomó la decisión, luego de 9 años de ausencia de festejos, de conmemorar sus 48 años de vida y lo hicieron con un colorido encuentro de vecinos y amigos.

Compartieron charlas, risas, historias, anécdotas, música, fútbol, platos dulces y una gran choriceada.

Entre otras cosas, hubo reconocimientos para los antiguos pobladores. En ese marco de fiesta y recuento de lo transcurrido, en este casi medio siglo de vida, dos de los destacados dialogaron con El Cordillerano.

Fermín Lera y Patricio Rivas, relataron cómo eran aquellos años de los inicios del Pilar I. Contaron cómo llegaron a la zona desde la provincia de Salta, con escala en Santa Cruz, y desde Comallo -respectivamente- y de qué manera la vida les abrió las puertas y les brindó oportunidades, entre ellas, la de formar sus familias en esa tierra, en ese hermoso sector periférico de la ciudad.

El maquinista salteño y el herrero goleador, charlaron de manera distendida y por momentos la emoción, al recordar parte de lo vivido, les atravesó sus voces haciendo que tendieran a quebrarse, inundadas por la nostalgia de aquellos años mozos.

Con la mirada puesta en el futuro, ambos coincidieron, al dirigir un mensaje a las nuevas generaciones del Pilar I, en destacar que: “tomen el buen camino. Esperamos que siempre tengan trabajo y puedan progresar siendo personas de bien”. 

Fermín Lera

Tras haber dejado su Salta natal, con tal solo 21 años de edad, Fermín se encaminó hacia su destino y dejó el calor del norte argentino para adentrarse en la fría y cruda Patagonia, en el año 1963.

Fue así que su capacidad para la conducción de maquinaria pesada y sus ganas de trabajar, lo llevaron a la ciudad de Río Gallegos en la, por aquel entonces, indómita provincia de Santa Cruz.

Fue así que trabajando y soñando con un futuro mejor, el destino lo aventuró a viajar hacia Río Negro de la mano de la empresa Robles y lo depositó en Bariloche.

Contando 30 años de edad, decidió arraigarse cerca del campamento de la empresa en la zona de Pampa de Huenuleo, sitio donde hoy se levanta el pujante barrio Pilar I.

“Desde el 72 que vivo en el barrio. Cuando llegué no había más nada que el galpón de la empresa Robles; solo campo”, recordó.

“Con el paso del tiempo compré un terreno acá en Huenuleo y decidí quedarme”, comentó.

Bariloche no solo le dio trabajo y un lugar en el mundo, sino que además le dio a probar el amor. “Conocí a mi mujer con la que tuvimos una hija y luego dos nietos, que ya son grandes”, dijo.

“El barrio creció mucho. En esos años no había nada, nevaba y se juntaba casi medio metro, ni colectivos había”, recordó.

Patricio Rivas

Patricio nació hace 79 años en Comallo y desde hace 32 primaveras su vida se desarrolla en el barrio Pilar I de Bariloche.

Herrero de profesión, a diario observa, cuando camina por las calles de su barriada, portones, rejas y puertas construidas por sus manos entrenadas.

“Al barrio llegué porque mi suegra tenía casa acá, después hizo cambio con una hermana de mi señora y después mi señora me la vendió a mí. En ese lugar tenía un negocio que trabajamos durante mucho tiempo”, contó.

La mujer de Patricio falleció hace cinco años. Con ella tuvo un hijo y dos nietos. Además, crió a una hija del corazón que le dio, entre otras cosas, “ocho nietos”, contó la voz entrecortada por la emoción. 

“Cuando llegué al barrio había algunas casas; no tantas como ahora. Creció mucho el barrio en los últimos años”, dijo.

“En ese tiempo no había agua. Recuerdo que traía en una camioneta que tenía, tambores con agua porque no había acá en el barrio. Pero siempre nos gustó este lugar y nos quedamos aquí”, confesó. 

Con 79 años en su haber, Patricio se destaca entre los antiguos pobladores del barrio, más que por su profesión de herrero, como futbolista. Este delantero nato practicó el fútbol a nivel competitivo hasta hace 5 años. Es decir que recién colgó los botines a sus 74; toda una proeza.

“Me invitaban a jugar y pese a mis años me metí en las canchas”, contó orgulloso.

El 9 cañonero y goleador del Deportivo Pilar, recordó orgulloso que en 2013 y 2014 se coronaron campeones con más de un gol en su récord.

Texto: Julio Luzuriaga - Foto: Fabio Hernández