Cultura
07/01/2020

Diez expositores comparten caminos entre “Arte y naturaleza”

Diez expositores comparten caminos entre “Arte y naturaleza”
Argüello, Nina Garese, niña contenta, Porteous y Burton.
Por: Adrián Moyano

Bajo la guía de Florencia Burton, la mayoría del grupo muestra sus obras por primera vez. Animales, flores, luces y demás ensoñaciones que funcionan como espejos de cada autora o autor.

Hasta el 23 de enero se podrá visitar en la Sala de Prensa de la Municipalidad “Arte y naturaleza”, muestra de arte colectiva que reúne trabajos de 10 expositores: Carolina Porteous, Nani Garese, Laura Pérez, Milagros Argüello, Natalia Valdovinos, Liz Hacker, Marcelo Fiorito, María Fernanda Aldana, Iris Gray Burton y Florencia Burton. Solo la última tiene una considerable trayectoria en la plástica y es además, orientadora en el taller que reúne al grupo.

Si bien el recinto elegido no es propiamente un espacio para el arte, no quedó pared que no recibiera alguna de las cuantiosas obras. Pero “la gente va a ver nuestros caminos recorridos, no son solamente cuadros”, advirtió Porteous, una de las tres participantes que se prestó a la charla con El Cordillerano. “Son caminos recorridos con muchas etapas, pasos y pinceladas. Con muchas emociones hasta que se concluyen y quedan como resultados de distintos momentos. Todas (las obras) están conectadas con la naturaleza, eso es lo que nos une”, definió.

Enseguida sumó que “en realidad, nos unen muchas cosas porque nuestra maestra, con quien compartimos los momentos de pintura, nos guía mucho. Pero en general, todas (las expositoras y el expositor) estamos unidas por la naturaleza y la conexión con todos los reinos en las distintas pinturas”, detalló. Por su parte, Milagros Argüello añadió: “no es un típico taller de pintura. Una va a plasmar un momento energético, una búsqueda o simplemente una emoción. Entonces, en esos caminos hay muchos estados emocionales, búsquedas y siempre coincidimos todos con la naturaleza y esos momentos de conexión que decía Caro”.

Según la coordinadora del espacio, “la idea es que la pintura es un puente o una vía para amasar todos los mundos interiores que tenemos cada ser, todos esos universos de emociones, sentimientos, búsquedas y recuerdos”, precisó. “La pintura, con sus colores, que también podrían ser música o geometría, porque en un plano más elevado de conciencia, todo es vibración”, enseñó Burton. “El color y el agua permiten amasar, transformar y transmutar todo eso, que cuando uno está plasmando una obra en el lienzo o en la madera, se ve como espejo de uno mismo”.

Encontrar el espejo

Desde la perspectiva de quien transmite, “el camino es poder guiar para que cada uno pueda encontrarse con ese espejo de uno mismo, elevarlo y poder llevarlo a un estado de armonía mayor”, indicó la artista. “Que después de una primera etapa de catarsis, pueda transformar eso en algo precioso, como proceso de alquimia a través de la pintura”. Entonces, “se utiliza mucho la geometría sagrada, que está viva dentro de los reinos de la naturaleza, como apoyo para que todo fluya en un estado de orden y armonía. Ahí trabajamos con una contemplación de los reinos: mineral, vegetal, los árboles, las flores, los animales… Mucha contemplación, mucha observación y sentir lo que a cada uno le van transmitiendo en sensaciones estos elementos o presencias”, resaltó.

En cuando a la producción personal de nuestras interlocutoras, “lo que coincide en todos (los cuadros) es que todos fueron evolución interna en mi ser”, indicó Porteous. “Este (señala) se llama Orden divino y es el orden que se fue dando a partir de esas pinceladas en mi vida. Este (vuelve a señalar) se llama Manifestarse y fue la manifestación de mi espíritu a través de la mirada de un león, nada más y nada menos, con toda la iluminación. Y el yaguareté (otra obra) es una de las conexiones más fuertes que tuve con la naturaleza, cuando viajé a las Cataratas del Iguazú”.

Pero más allá de lo inmediatamente visible, “surgen muchos desafíos internos que suceden a través de la pincelada, por ejemplo, con el ego. Para mí es muy importante descubrir en cada obra si hay conexión o no, porque yo estoy convencida de que ninguno de estos cuadros es mío: ninguno los pinté yo, todos bajaron gracias a una conexión. Es indispensable sentir y saber eso porque si no, no baja y la pintura no sale. Ese león salió en un segundo, ella (por Argüello) me estaba viendo el día que salió. Apareció y eso sucede solamente cuando se logra esa conexión con el ser interior y espiritual que todos tenemos y que todos tenemos que buscar a través de todas las artes”, sugirió la expositora.

Para el caso de su compañera, “el primero que terminó pareciendo una flor, en realidad fue buscar claridad desde un punto. Pero todos terminaron siendo flores o elementos de la naturaleza. Hay otro que es un trabajo más pensado, con flores y partes de la vegetación de la zona que tiene que ver con los recuerdos de uno, de la niñez”, compartió Argüello. “También con cuestiones más personales pero en general, hay mucha flor. Lo bueno, como decíamos antes, es el trabajo de ver qué baja en ese momento, por más que uno lleva algo pensado o no. Entonces, hay que correrse un poco de la técnica y dejarse llevar, tanto por los colores como por la inspiración. Es el trabajo y la ventana que nos brinda el taller”, ponderó. Abertura que no hace más que extenderse y extenderse.

La transmisión como pasión

No muchos años atrás, Florencia Burton irrumpió a fuerza de híper realismo en la escena plástica de Bariloche, con llamativas muestras en un hotel emblemático de la ciudad. Desde entonces, su ascenso no conoce de pausas pero en su trabajo puertas adentro, “siento que soy más alumna que todas ellas, porque me voy enriqueciendo y aprendiendo, en cómo cada una se va abriendo y desenvolviendo”, compartió.

Para la plástica, “poder transmitir herramientas es algo que me apasiona y lo que cabe destacar de este grupo de expositores, es que gran parte de ellos no hace un año que pinta. Es el caso de Milagros, que no había tomado contacto con un pincel o con mezclar los colores primarios de la pintura, son impresionantes la expresión que ha tenido, la sensibilidad y los títulos poéticos que ha puesto a cada una de las obras, más el proceso interno de cada una de ellas”.

Durante el reciente Balance de 2019 que trazara El Cordillerano, Burton avisaba que para el año en curso, pensaba más en la música y en las letras que en la pintura. Ya empezó: “estoy participando con una poesía, que está ubicada en un gran banner en una de las paredes, como abrazándolas y bendiciéndolas (a sus alumnas) a través de la palabra, dejándole el pincel a ellas. Le estoy dando fuerza a esto (la poesía) también, son diferentes patas de la mesa”, justificó.

Pasos sigilosos

Pasos sigilosos… en los pasajes del Bosque…
Sílfides viajeras, aleteando van y vienen…
frías… cálidas… Susurros entre las hojas…
Dorados hilos de Luz tejen mensajes entre los brazos de los antiguos
pasos sigilosos… pies que se apresuran…
oyen cantar el agua fresca y transparente
pasos hermanados, caminos que se encuentran…
al ver su mirada alegre y soñadora,
vestida de verdes en todos sus tonos
y el agua cristalina que envuelve sus ojos
las hadas adornan de flores sus tobillos
y un pincel en sus manos que al Amor pinta en su camino.
Estela de nácar brillará bajo la Luna
Y develará a todos su dulce recorrido

Pasos sigilosos… muéstrame el camino…

Florencia Burton

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