Columnistas |

ESCENAS EXISTENCIALES

24/07/2019

Salina

Es barilochense de tercera generación por parte de madre y su ascendencia paterna lo acercó desde muy joven a la comunicación y la palabra. Estudió Letras en la Universidad Nacional del Comahue. 

Mail: [email protected]

https://nidodepalabras.com

Es barilochense de tercera generación por parte de madre y su ascendencia paterna lo acercó desde muy joven a la ... (+ Info)

Si nos vuelven a dar las seis en este barro, será momento de llorar. Primero haremos un sollozo imperceptible como un canto, después una gran exhalación silenciosa para que brote el agua cual manantial. Será bello sentir el calor hedonista y el gusto de la sal, pero al momento de inhalar no responderemos por sus tímpanos. Además, como llevamos varios días esperando, si suena la campana, es natural y lógico que se desate la furia sin cauce, ya que, como sabemos, solo el vómito completo garantiza un vacío zen. (Un lodazal como este no deja otra alternativa)

¡Le dije a Marc que tenga cuidado, que ahí hay ay!, y él pasó igual con la calcada tozudez con que avanza sobre el barro cuando es el contorno rígido y formal de un territorio basto e intrigante, directo a perderse. Es que prefiere encerrar. El arte, el viento, el cielo, el pan. Y así nos va. Las piernas tan doloridas que casi no se sienten y la cintura inmóvil para no seguir bajando; que desde que entramos, no hemos hecho más que bajar.

Disiento de los que piensan que él lo hizo sin querer. Creo ciegamente en su cinismo. Él anhelaba lluvia cuando las plantas necesitaban sol. Nada menos.

Por eso lo que pensaba antes ya no es cristal, aunque hubiera parecido creativo: que si nosotros bajamos el paisaje sube, que la profundidad purifica, que el barro te baña de realidad. Nada de eso. Ahora espero que no lleguemos a mañana. Que trepemos a los techos, como ha dicho Luis. Que Aurora venga con su claridad de día, y se lleve tanta pútrida humedad. O que mande sus redes, su mirada integradora y también la equidad, ya que estoy pidiendo.

Y que si trae sogas, sea para sacarnos del subsuelo y no para enlazar a las ballenas libertarias de ultramar. Ellas están felices y su canto en agua y sal tiene tantas campanadas que si hacemos todos silencio, aunque estemos al sur de los Andes, nos despertarán.

*El escritor barilochense comparte aquí los textos que componen su serie "Escenas existenciales". Se trata de cuadros en prosa poética que invitan al lector a subirse a un vuelo al borde del lenguaje, para entrever las contradicciones y vestigios palpitantes de lo específicamente humano.

Noticias Relacionadas
Dejar un comentario
Ranking de noticias
Más Leidas
Seguinos en Instagram
Seguinos en Facebook