Editorial
18/06/2019

Eliminar la violencia sexual en los conflictos

Si la violencia sexual es un flagelo en tiempos de paz y en sociedades que se consideran a sí mismas de avanzada, puede imaginarse la virulencia que adquiere la problemática en los conflictos armados. Cuatro años atrás, la Asamblea General de la ONU tomó nota de la situación y consideró necesario observar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, el 19 de junio de cada año.

Su finalidad consiste en concientizar sobre la necesidad de poner fin a la violencia sexual que acompaña a los conflictos, honrar a las víctimas y a los supervivientes, en todo el mundo. Asimismo, la conmemoración tiene como propósito rendir homenaje a los que dedicaron su vida a luchar para acabar con esta variante de delitos. Se eligió la fecha porque el 19 de junio de 2008, el Consejo de Seguridad de la ONU había condenado la violencia sexual como táctica de guerra y la había señalado como un impedimento para la consolidación de la paz.

Durante el año en curso, se cumplen 10 años desde que se produjera el mandato y se estableciera la Oficina de la Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia Sexual en los Conflictos. Durante la década que transcurrió, cambió el paradigma sobre la manera de entender el flagelo de la violencia sexual en los conflictos y su impacto en la paz y la seguridad internacionales.

De la misma manera, se abrieron paso nuevas concepciones sobre la respuesta que debe darse para prevenir tales delitos y los servicios multidimensionales que necesitan aquellos supervivientes que padecieron dicha variante de la violencia. Si bien se considera que se produjeron avances, aún es esencial reconocer y abordar la desigualdad de género como la causa y el factor fundamental de la violencia sexual, tanto en tiempos de guerra como de paz.

Sus efectos se dejan sentir durante generaciones a raíz del trauma, el estigma, la pobreza, los problemas de salud y los embarazos no deseados. En un esfuerzo por contrarrestar estos efectos, el Consejo de Seguridad adoptó dos meses atrás la Resolución 2467, que por primera vez, respalda un enfoque que se centra en el superviviente para contrarrestar, prevenir y aliviar la violencia en situaciones de conflicto y con posterioridad a su finalización.

El enfoque en las personas que sobreviven a la violencia sexual tiene varias facetas, entre otras, garantizar la justicia para estas y sus hijos e hijas, es decir, el fin de la impunidad de los perpetradores. La innovación exige una mayor atención a la seguridad física y económica de los supervivientes, incluyendo su salud mental, física y sexual. Además, la nueva mirada garantiza la prestación de ayuda para la subsistencia a través de proveedores de servicios que estén capacitados, en colaboración con organizaciones de la sociedad civil, internacionales y locales.

Hoy se celebrará un acto público para conmemorar el cuarto año del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos. Durante su transcurso y en toda la jornada, la intención es fomentar la solidaridad con las personas que pudieron sobrevivir pero sufren los diversos estigmas que se derivan de este tipo violencia, como ser asociadas con grupos armados o terroristas o haber tenido hijos fruto de la violación a manos del enemigo.

El enfoque que se centra en los supervivientes, procura aliviar el estigma y reparar el tejido social. Por lo tanto, debe centrarse en la recuperación posterior al conflicto a través de la Resolución 2467. Con este enfoque, las mujeres pueden recibir la mayor parte de la ayuda que necesitan. Además, el enfoque permite contrarrestar los estigmas sociales que arrastran las víctimas, y sus hijos e hijas.

El asunto no se limita a las palabras. En 2015, una campaña de la ONU aportó un fondo que permitió el despliegue de asesores de protección a la mujer en Costa de Marfil y la República Democrática del Congo. La entidad apoyó intervenciones para implementar la estrategia nacional con la que combatir la violencia por razón de género. También financió un proyecto conjunto en Bosnia y Herzegovina, que apoya la justicia transicional.

En su informe a propósito de la conmemoración, el secretario general de la ONU destacó que “las desigualdades de género estructurales y la discriminación están en el centro del impacto diferencial de los conflictos en las mujeres, los hombres, los niños y las niñas. Para prevenir la violencia sexual, es necesario fomentar la igualdad sustantiva entre los géneros antes, en el curso y después de los conflictos, entre otras cosas garantizando la participación plena y efectiva de la mujer en la vida política, económica y social y la existencia de instituciones de justicia y seguridad accesibles y receptivas”. En fin, nada que no sepamos, para todo tiempo y lugar.

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