Bariloche y la gestión

Desde el año 1994, he podido apreciar cómo esta hermosa ciudad era disfrutada por miles de turistas y nosotros mismos, pero sin que las gestiones de gobierno acertasen en cuidar el cuadro del cual todos vivimos, además de disfrutarlo.

Así es que cada gobierno de turno fue llevando a cabo planes que parece no daban con la tecla, acerca de lo elemental que debe hacer un intendente, y esto es que las calles, la iluminación, la basura, el transporte, y la pequeña obra pública se llevasen a cabo, y luego la gestión con Nación y Provincia por las grandes obras que por coparticipación nos merecemos.

Los dichos, siempre se confrontan con los hechos y las realidades. Hoy si uno ingresa a Bariloche, o ve como está el sector del puerto, o miradores y calles reparadas, cloacas en los barrios, paradores nuevos de colectivos, son como digo, pequeñas grandes obras, y sin importar a qué sector político pertenece cada uno, no podemos negar lo que vemos diariamente. Se dice que el gobierno municipal esta enrolado políticamente a Juntos Somos Río Negro, y aquí se presentan diferencias, al menos si enfocamos la obra pública municipal y la provincial.

La Provincia, con el ministro de Obras Públicas Carlos Valeri, nos ha hecho el favor de no controlar la calle Mitre, (era su responsabilidad y de Nación), o nos ha hecho aguardar tres años y medio con una rotonda en el Chango Mas, (no finalizada aún), o nos han hecho la promesa (incumplida por cierto), de realizar la terminal de colectivos nueva, entre otras cosas.

Más allá del cariño y aprecio que le tengamos al arquitecto Carlos Valeri, sin dudas un buen vecino de nuestra ciudad, hay que evaluar su gestión estos tres años y medio, al menos en nuestra ciudad, ya que radio pasillo dice que quiere presentarse a intendente, aunque otros dicen que justamente su errónea gestión siendo ministro de Obras Públicas, lo deja muy mal parado a la hora de querer ofrecerse para ocupar el sillón en el Centro Cívico.

En política la gestión lo es todo, sin gestión, sin resultados, sin obras, o peor aún, con obras como la calle Mitre o rotonda del Chango, no hay mucho para debatir, y al igual que en el truco o el póker se puede mentir, pero al final hay que mostrar las cartas que tiene cada uno.

Cambiar de caballo a mitad del río, no es muy aconsejable, y no se ve en el horizonte alguno que tenga algo mejor que mostrarnos con respecto a su gestión… ¿o sí?

Jorge L. Fernández Avello
DNI: 12.862.056

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