Columnistas |

COLUMNA ABIERTA

15/04/2019

Palabras que dejan huella

Palabras que dejan huella

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

Un tipo de violencia muy común por estos días es la violencia verbal. Muchos la han sufrido en la infancia (de boca de sus propios padres) y tantos otros la sufren a diario independientemente de su edad (de boca de personas cercanas). Los seres humanos podemos escoger entre dos modalidades de poder. A saber:

1. El poder sobre alguien más. Se lo emplea para ejercer control y dominio sobre la gente.
2. El poder sobre uno mismo. Su función es que nos amemos y nos cuidemos equilibradamente, y también que ayudemos a otros a hacerlo.

El maltratador verbal desconoce la segunda clase de poder (el personal) y se enfoca en el poder sobre los demás. Por lo general, este tipo de violencia tiene lugar en la intimidad, cuando nadie lo ve. Cuando comienza durante la niñez, la víctima muy probablemente la manifestará de alguna u otra forma.
Veamos algunos ejemplos típicos de violencia verbal…
• Negación: “Yo nunca dije eso. Vos entendés siempre mal”.
• Desigualdad de derechos: “Yo lo puedo hacer; vos, no”.
• Control: “No salgas vestida así, mirá lo que parecés”.
• Humillación: “Todo lo hacés mal, sos un inútil”.
• Juicio: “La culpa de lo que pasa es tuya y de nadie más”.

Quien maltrata a través de sus dichos hace uso y abuso de un recurso: la culpa. Se trata en la mayoría de los casos de acusaciones falsas que le transmiten a la persona este mensaje: “Sos mala/o y tenés que sufrir”. La culpa es siempre por algo que uno hizo o dejó de hacer y es una emoción altamente destructiva que conduce a alguna de estas dos acciones, bloqueando la felicidad y el disfrute:

Privación de lo bueno. La persona maltratada verbalmente no se percibe merecedora (inconscientemente) de nada bueno y procura privarse de las cosas buenas de la vida, desde un buen descanso hasta bienes materiales y comodidades que podría tener boicoteando su propio bienestar.

Autorreproche constante. La persona maltratada verbalmente tiene una voz interna que emite juicios y críticas todo el tiempo y la atormenta. Esto la convierte en alguien que persigue la perfección en todo lo que hace.

¿Qué consecuencias experimenta alguien que es víctima de maltrato verbal?

-No puede disfrutar de emociones sanas (necesita ayuda profesional).
-No puede entablar relaciones interpersonales sanas.
-Se siente víctima de su destino.

Por doloroso que sea, todos podemos cambiar un pasado o un presente negativo, formado a través de las palabras que nos han hablado, en algo positivo. ¿Dónde comenzar? Básicamente hablando bien de uno mismo, que es todo lo contrario de lo recibido. Con el tiempo, este hábito irá cerrando la herida profunda de la violencia verbal.
Para concluir, enojo no es lo mismo que violencia. Todos nos enojamos en algún momento, lo cual es una emoción normal. Pero la violencia es un comportamiento patológico y surge en alguien que no tiene la madurez suficiente como para controlar sus enojos. Jamás toleremos la violencia en ninguna de sus formas. Pero esta se combate únicamente con la actitud opuesta. La única manera de erradicar la violencia de nuestras vidas y de nuestras sociedades es sembrando la paz allí donde vayamos y estemos.
Por consultas, podés escribir a [email protected]

Dejar un comentario
Ranking de noticias
Más Leidas