Editorial
06/04/2019

Avanzar hacia la Cobertura Sanitaria Universal

La Cobertura Sanitaria Universal es el objetivo primordial de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Para lograrlo, es crucial que todas las personas puedan tener la atención que necesitan, cuando sea que la necesiten y en el seno de sus sociedades. Si bien se avanza en esa dirección en países de todas las regiones, son millones quienes siguen sin acceder de ninguna manera a la atención de la salud.

También se cuentan por millones a las personas que se ven obligadas a elegir entre la atención de su salud y otros gastos cotidianos, como alimentos, vestidos o incluso techo, realidad que es cada vez más patente en la Argentina. Con el diagnóstico sobre la mesa, la OMS consagró en 2019 el Día Mundial de la Salud (7 de abril), a realzar la importancia de la Cobertura Sanitaria Universal. Con su campaña, procura que la gente pueda entender qué significa, los servicios y apoyos que deberían estar disponibles y dónde.

Cerca de la mitad de la población mundial carece de acceso integral a los servicios sanitarios básicos. Cerca de 100 millones de personas caen en la pobreza extrema -sobreviven con menos de dos dólares por mes- porque deben afrontar gastos de salud de su propio bolsillo. En forma simultánea, más de 800 millones de humanos y humanas -casi el 12 por ciento de la población mundial- gastan al menos un 10 por ciento de su presupuesto familiar en afrontar los servicios de salud.

El panorama no es muy distinto al que podía advertirse cuatro años atrás, cuando todos los miembros de Naciones Unidas acordaron alcanzar la Cobertura Sanitaria Universal a más tardar en 2030, en el marco de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La Cobertura Sanitaria Universal (CSU) implica que todas las personas y comunidades reciban los servicios de salud que necesitan sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos.

El concepto abarca toda la gama de servicios que se consideran esenciales con calidad, desde la promoción de la salud hasta la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos. La CSU permite a todos y todas acceder a servicios que atienden las causas más importantes de las enfermedades y la muerte, a la vez que asegura que la calidad de esos servicios sea suficientemente buena para mejorar la salud de las personas.

Proteger a la gente de las consecuencias financieras que pueda tener el pago de los servicios de salud reduce el riesgo de que se empobrezcan como consecuencia de una enfermedad inesperada que exija la utilización de los ahorros de toda una vida, la venta de bienes o recurrir a préstamos, adversidades que pueden destruir su futuro y frecuentemente, el de sus hijos. En términos de ODS, los países que progresan en el logro de la CSU también avanzarán hacia las demás metas que se relacionan con la salud.

La buena salud no solo hace posible que los niños y niñas aprendan, que los adultos se ganen la vida y que la gente escape de la pobreza, también sienta las bases para el desarrollo económico a largo plazo. Sin embargo, la CSU no implica la cobertura gratuita de todas las intervenciones sanitarias posibles más allá de su costo, ya que ningún país está en condiciones de ofrecer todos los servicios gratuitamente de forma sostenible.

El concepto de CSU no se refiere únicamente a la financiación de la salud, abarca todos los componentes del sistema, a saber, los sistemas de prestación de servicios, el personal sanitario, las instalaciones o las redes de comunicación, las tecnologías sanitarias, los sistemas de información, los mecanismos de garantía de la calidad, la administración y la legislación. No solo tiene por finalidad asegurar un conjunto de servicios de salud mínimos, sino también lograr la ampliación progresiva de la cobertura y de la protección financiera, conforme se disponga de más recursos.

La CSU no se limita a englobar los servicios de tratamiento específicos, también incluye las campañas de salud pública, la adición de flúor al agua o el control de los lugares de reproducción de mosquitos, entre otros componentes. Comprende mucho más que a la salud porque adoptar medidas para alcanzar la cobertura sanitaria universal equivale a trabajar para lograr la equidad, las prioridades en materia de desarrollo, la inclusión y cohesión sociales.

Para avanzar hacia la CSU es preciso fortalecer los sistemas sanitarios en todos los países. Es esencial contar con estructuras de financiación sólidas porque si la gente tiene que pagar la mayoría de los gastos de salud de su propio bolsillo, los pobres serán incapaces de obtener muchos de los servicios que necesitan. Incluso los sectores más acomodados se verán expuestos a dificultades en caso de enfermedad grave o prolongada.

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