La sobreprotección

La sobreprotección

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

Mucha gente sobreprotege a hijos, nietos, parejas y otras personas en su vida. Se realizó una encuesta sobre la sobreprotección y quiero compartir a continuación algunas de las respuestas brindadas por aquellos que fueron consultados:

- Mi mamá no me dejaba ni un solo momento a solas porque me cuidaba de forma exagerada. Cuando finalmente me casé, me costó mucho organizarme para llevar a cabo las rutinas del hogar.
- Mi abuela tenía muchísimo miedo de lo me pudiera ocurrir, aunque se tratara de algo sin importancia. Por ejemplo, en verano no me dejaba viajar en colectivo en ojotas.
- Mi esposo no me permite ir a trabajar porque cree que estoy mejor en casa y así no me canso nunca. Tampoco quiere que viaje en transporte público en horas pico.
-Mi padre me sobreprotegió desde chico y esto provocó un gran conflicto con mis hermanos. Él hacía diferencias entre nosotros, como demostraciones de cariño y regalos para mí, y nada para ellos.

¿Qué consecuencias puede tener la sobreprotección en la vida de una persona?

Quien es sobreprotegido, por lo general, desarrolla baja autoestima y dificultad para tomar decisiones. Nunca parece estar seguro de nada. También puede aislarse del mundo por creer que es peligroso. Predomina en él o ella la poca tolerancia al conflicto por lo que, frente a un problema, no sabe qué hacer para resolverlo y siente que precisa ayuda externa. Si los demás no reaccionan como lo espera, se enoja porque tiene expectativas poco realistas de la gente.

¿Por qué motivo alguien sobreprotege a otra persona?

En la mayoría de los casos, el sobreprotector ha atravesado una situación complicada en su propia vida, como una enfermedad o una muerte en la familia o circunstancias de pobreza en la niñez. La persona mostrará alguna de las siguientes conductas:
- Vivirá siempre preocupado y obsesionado por todo.
- Será reiterativo en sus preguntas: “¿Comiste bien?”.
- Responderá y decidirá por la persona sobreprotegida.
- Intentará aislar a la persona sobreprotegida con la excusa de que todo y todos son peligrosos.
- Querrá conocer cada movimiento del otro: “¿Dónde estabas?”; “¿a qué hora volvés?”; etc.
Sobreproteger no es lo mismo que cuidar sanamente. Aquel que sobreprotege, sin darse cuenta, le trasmite al otro sus propios miedos e inseguridades. En cambio, aquel que cuida supervisa durante algún tiempo para luego soltar a la persona con la confianza de que ya es capaz de manejarse por su cuenta y no necesita ayuda. Quien sobreprotege ahoga; quien cuida suelta y libera y está disponible en caso de ser necesitado.
Muchas personas viven sus vidas con “temores prestados” que les han transmitido desde la infancia. Pero vivir motivado por el miedo hace que nunca veamos avances significativos en nuestra vida. Para superar los miedos propios y ajenos, tenemos que movernos motivados por el amor incondicional (que recibimos de nuestra familia y aprendimos a darnos a nosotros mismos). Sobre esta base, nos percibimos como capaces de lograr todo lo que nos propongamos.

Por consultas, podés escribir a [email protected]

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