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TERCERA EXPEDICIÓN AL OTRO LADO DE LA CORDILLERA

07/02/2019

El Alambique servirá sus brebajes en el 7° Festival Pucón Blues

El Alambique servirá sus brebajes en el 7° Festival Pucón Blues
El Alambique va a descoserla.
Autor: Adrián Moyano

Con la reciente incorporación de dos coristas permanentes, la banda barilochense más veterana del género sonará a orillas del lago Villarrica, el 15 de febrero. Una convocatoria que premia y a la vez, potencia su trayectoria.

El Alambique irá con toda la destilería a Chile. La banda señera del rock & blues barilochense será de la partida en el festival del género que se celebrará en Pucón, entre el 15 y el 16 del mes que transcurre. Para el multitudinario elenco que conduce Santiago Azar (guitarra), su participación a orillas del lago Villarrica implica un reconocimiento a tan dilatada trayectoria, además de una chance para continuar con su crecimiento artístico.

“Es la tercera vez que cruzamos a Chile”, enumeró el músico en la redacción de El Cordillerano. “En 2017 y en 2018 tocamos en el Festival de Ranco y a raíz de esa experiencia, se corrió un poco la bola sobre lo que hacemos, la propuesta interesó y nos convocaron del Festival Pucón Blues. Vamos a ser nuevos para el público y para nosotros será nuevo el escenario, así que vamos a hacer lo que mejor podamos”, avisó.

También participó de la conversación Verónica Gil, voz principal de la banda. “Las expectativas son altas. Además, vamos con dos nuevas integrantes: Ale y Ceci (por Alejandra Mendelsohn y Cecilia Correa). Se incorporaron hace poco como coros estables, así que esta vez vamos a cruzar 10 la frontera. Somos un bandón (risas)”.

Estimó la cantante que “el festival tiene bastante trascendencia. El escenario y el lugar son muy lindos, así que estamos con muchas ganas de ir a compartir la música. Para mí, es también importante que seamos los únicos argentinos de la grilla. Es una responsabilidad y un honor que nos hayan convocado”.

Esa convocatoria coincide con una buena etapa de la banda. “Está muy asentada. El Alambique es un equipo importante que requiere de una maquinaria para moverse, somos mucha gente y eso implica organización. Este festival cae en un gran momento porque el trabajo de años nos ha ido posicionando, nos vamos haciendo conocer a través del Día Internacional del Blues y de nuestras participaciones en festivales, como en San Martín y en Chile. Donde vayamos, digo con orgullo que gustamos y nos vuelven a convocar. En El Alambique no falta nada: vientos, coristas, teclados, dos guitarras… Está todo, la puesta en escena es importante y pocas bandas se pueden dar el lujo de hacerla por una cuestión organizativa”, se ufanó Azar.

Además, “es un momento importante, el sonido de la banda está bastante más afianzado porque estamos trabajando en un disco”, sumó Gil. “Eso hizo que muchos detalles musicales se pulieran y cada músico de la banda trabajara con mucho más detenimiento en su participación, en el aporte desde su instrumento al producto musical del conjunto. Cada uno se fue afilando un poco más en esta receta de 10 ingredientes, que tiene cada uno que estar en su justa medida”.

La espontaneidad como divisa

Si bien a los dos lados de la cordillera se habla el mismo idioma, los modismos y sobre todo las diferencias en los códigos humorísticos, podrían plantear un desafío a la voz principal del grupo. “No sé, todavía no me lo plantee (risas). Suelo improvisar bastante en ese sentido, me dejo llevar por la espontaneidad del momento. En los años anteriores, el feedback con la gente fue buenísimo, hermoso... Se sintió mucha conexión y cercanía con las personas. Ante alguna cosa que decíamos yo o Santi en el micrófono, la gente contestaba. No sentí para nada diferencias culturales, al contrario, nos sentimos súper bien recibidos”, resaltó.

Tanto en Chile como en la Argentina, los conceptos y movilizaciones feministas avanzaron notablemente en los últimos años. La voz principal de El Alambique vive esos posicionamientos sin conflictos si bien todavía el blues es reducto básicamente masculino y en algunas de sus expresiones, roza la misoginia. “No me puedo quejar, tengo unos compañeros de banda que son unos caballeros totales. Siempre me sentí muy cómoda, tranquila y compartiendo de igual a igual, tanto en lo musical como en las cosas más cotidianas, porque viajar hace que nos conozcamos más y que los lazos sean más fuertes”.

Gracias a tantos años, shows y kilómetros, “se va generando una especie de hermandad, pero el hecho de que se hayan sumado Ale y Ceci también está bueno, porque si bien es verdad que está todo más que bien, está bueno tener compañeras de género en la banda para compartir cosas que son típicamente femeninas (risas). Pero desde el primer día que entré a la banda, nunca sentí ningún tipo de sexismo”, destacó Gil.

Más bien “al contrario. En su forma de componer, Santiago está súper atento y preocupado porque ese tipo de cosas no aparezcan. Las letras son muy de lo que viven las personas en lo cotidiano, de hecho, él se inspira mucho en sus compañeras de trabajo (la docencia) y sabe ponerse en el lugar femenino, lo que habla muy bien de él como hombre”, ponderó la cantante, mientras el fundador del asunto escuchaba en silencio.

Febrero es temporada súper alta en Pucón. Frente al público que se congregue, El Alambique ofrecerá “una hora u hora y media de show. Ese día va a haber cuatro bandas, nosotros vamos a ser la anteúltima”, avisó Azar.

“Cierra Iván Torres con Zapatillas Social Blues, una banda histórica en Chile. Nosotros tenemos que dejar la mejor imagen con nuestro sello: entradas contundentes que te vuelen la cabeza desde el primer acorde y en los cierres, también. Está perfectamente estudiado donde va entrar cada uno, no es subir a tocar y punto. De alguna manera, estamos yendo a representar al blues argentino y queremos dejar la mejor imagen”, avisó el violero. Embajada potente de alta graduación.

Con sello propio

Con dos experiencias a cuestas en Lago Ranco y otros recursos que puso en práctica, El Alambique ya tiene una idea sobre la escena chilena del blues. “Estuve investigando mucho: en general, según mi apreciación hay muchas bandas con formatos clásicos, de cuatro o cinco integrantes. Algunas tienen un gran nivel de ejecución, varias con guitarristas muy orientados al jazz, que tocan tremendo. Arman bandas de blues y suenan jazzeras. Otros tiran más a la cuestión virtuoso, tipo Steve Vai, por decir algo, más que el guitarrista clásico de blues”, estimó Santiago Azar, uno de los miembros fundadores de El Alambique.

Atento observador y erudito en el género, notó que sus colegas trasandinos “tienen una forma de componer que tiene que ver con la poesía chilena, las canciones están más en prosa que en rimas de versos pares. Eso puede parecer raro para nuestro oído, pero no deja de estar bueno porque es una identidad local de la música. Ese patrón se repite y es interesante”. La universalidad del género se expresa a través de modalidades locales.

Además de las coristas y de los interlocutores de El Cordillerano, la delegación de El Alambique se conformará con Nahuel Iglesias (bajo); Marcelo Fayer (guitarra); Juan Manuel Zito (batería); Marco Giupponi (saxo tenor); Lisandro Gambini (saxo alto) y Luciano Giúdice (teclados).

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