Editorial
05/02/2019

Sobran razones para erradicar la mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos que consisten en alterar o dañar los órganos genitales femeninos, por razones que nada tienen que ver con decisiones médicas. Se reconoce internacionalmente como una práctica que constituye una violación a los derechos humanos de las mujeres y niñas. En consecuencia, cada 6 de febrero se realza el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

La persistencia de la metodología refleja una aberrante desigualdad entre los sexos, muy arraigada en determinadas geografías. También constituye una forma extrema de discriminación hacia mujeres y niñas, ya que implica violaciones a sus derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometidas a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes y el derecho a la vida, en los casos en los que el procedimiento acaba por producir la muerte.

Si bien la persistencia de la MGF se concentra en 29 países de África y de Oriente Medio, se trata de un problema universal porque también es una práctica común en algunos países asiáticos como India, Indonesia, Irak y Paquistán. Tampoco está ausente en Sudamérica, ya que la recrean algunas comunidades indígenas, en particular, en Colombia. También se encuentra presente entre las poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda.

A mediados de 2018, la Secretaría General de la ONU dio a conocer el informe “Intensificación de los esfuerzos mundiales para la eliminación de la mutilación genital femenina”. En el texto se especifica que los esfuerzos para terminar con la costumbre deben dirigirse a los grupos de mujeres y niñas que corren mayor riesgo, en particular las que sufren formas múltiples de discriminación. Se trata de las refugiadas y migrantes, las mujeres que viven en comunidades rurales y remotas, más las niñas pequeñas.

Los principios de universalidad y respeto a los derechos humanos sobre los cuales se sustenta la Agenda 2030 de la ONU, exigen que las partes interesadas hagan frente a esta práctica, independientemente de las circunstancias individuales, las normas culturales y sociales imperantes, el país de origen o destino. Con ese cometido, tanto el Fondo de Población (UNFPA) y el Fondo para la Infancia (UNICEF) llevan a cabo conjuntamente el mayor programa mundial para acelerar la eliminación de la mutilación genital femenina y paliar sus consecuencias. El programa se centra en 17 países de África y además, es compatible con las iniciativas regionales y globales.

Según los datos que se difundieron desde la entidad internacional, se calcula que al menos 200 millones de niñas y mujeres fueron mutiladas a escala global. En pleno siglo XXI, cada año se mutilan los genitales a tres millones de niñas. Un auténtico escándalo… En ese contexto, 44 millones de niñas menores de 14 años sufrieron la ablación, principalmente en Mali (73 por ciento de las mutiladas), Gambia (56 por ciento), Mauritania (54 por ciento) e Indonesia (49 por ciento).

Por su parte, los países con la prevalencia más alta entre niñas y mujeres de 15 a 49 años son Somalia (98 por ciento de las mutiladas), Guinea (97 por ciento), Yibuti (93 por ciento) y Egipto (87 por ciento).

La ablación es causa de hemorragias graves y otros problemas de salud tales como quistes, infecciones e infertilidad. También provoca complicaciones en el parto y conlleva además, un mayor riesgo de muerte en los recién nacidos. Pero sobre todas las cosas, la mutilación genital femenina es una violación de los derechos humanos que asisten a niñas y mujeres. El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5, se titula “Igualdad de género” e incluye entre sus metas “Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina” (meta 5.3).

Varias organizaciones intergubernamentales, entre ellas la Unión Africana, la Unión Europea y la Organización de Cooperación Islámica, pidieron en su momento la eliminación de la mutilación genital femenina, al igual que tres resoluciones de la Asamblea General de la ONU. La conmemoración de hoy, también forma parte de la Iniciativa Spotlight, un proyecto conjunto de las Naciones Unidas y la Unión Europea para eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas. En concreto, se ocupa de la violencia sexual y de género, que incluye la mutilación genital femenina en el África subsahariana.

A propósito de la jornada, António Guterres, secretario general de la ONU, bramó que la MGF “supone una negación de su dignidad, pone en peligro su salud, causa dolor y sufrimientos innecesarios, y puede incluso provocar la muerte”, en referencia a mujeres y niñas. Se arraiga “en las desigualdades de género y los desequilibrios de poder y a su vez, contribuye a mantenerlos”. Sobran razones para erradicarla.

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