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HOMICIDIO DE CÁRDENAS Y CARRASCO

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24/10/2018

Marcelo Cascón: “me preocupaba que llegara la noche, podía dejar un saldo más grave”

Marcelo Cascón: “me preocupaba que llegara la noche, podía dejar un saldo más grave”
Marcelo Cascón: “me preocupaba que llegara la noche, podía dejar un saldo más grave”

Marcelo Cascón, quien estuvo a cargo de la Intendencia Municipal durante los hechos del 17 de junio de 2010, prestó su declaración este miércoles en el marco del juicio que se sigue a jefes y empleados policiales por las muertes de Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco.

También declaró el médico forense Leonardo Saccomanno, una doctora del Hospital Zonal, el representante de Prosegur en Bariloche, familiares de las víctimas y un efectivo policial.

El exintendente municipal Marcelo Cascón, fue uno de los testigos protagonistas de una nueva jornada del juicio oral y público que atraviesa su tercera semana de desarrollo. Relató que el 17 de junio de 2010 se enteró de lo ocurrido con Diego Bonnefoi y que promediando la mañana se reunió con Diego Larreguy (ministro de Gobierno de la provincia), Víctor Cufré (secretario de Seguridad de la provincia), Jorge Villanova (jefe de la policía) y Argentino Hermosa (jefe de la Unidad Regional Tercera de policía). Le dijeron que más allá de alguna complicación y enfrentamientos “era todo normal y ellos iban a seguir su agenda”.

Relató que convocó a su despacho a la secretaria de Desarrollo Social, Norma Gómez, y le ordenó acercarse al lugar para ver y evaluar la situación y ponerse a disposición de la familia Bonnefoi y brindar contención. Además, al secretario de Gobierno le ordenó que se comunique con todos los jefes de comisarías para intentar obtener precisiones sobre la situación real del momento.

La información que recibió de esas directivas era que “Había un enfrentamiento claro y manifiesto, una situación difícil de controlar” y narró que intentaron a través de Sandro Bonnefoi calmar las aguas. “La preocupación fue ganándome cada vez más”, resaltó y luego agregó: “Evaluamos llamar a una conferencia de prensa en donde el mismo Sandro pida paz. Me preocupaba muchísimo que llegara la noche, podría dejar un saldo muchísimo más grave de lo que había sido”.

En el marco de esa intención de transmitir un mensaje pacificador, se trasladó al lugar de los hechos y “Me encontré con Lozada y empiezan las declaraciones con los periodistas que estaban ahí presentes”. Esa rueda de prensa fue en el lugar, en Onelli y Sobral. “Con el ánimo central y absolutamente claro e importante de que la noche no nos ganara con el mismo ánimo de confrontación”. Sin embargo, la conferencia fue interrumpida bruscamente por gritos: “Se escucharon gritos, ‘murió alguien más’ escuché. Se acercan más jóvenes, alboroto, desorden e intolerancia. Me sugirieron retirarme, se desbandó todo mientras ganaba el clima de violencia. Cuando salimos volaron piedras y rompieron la luneta del auto”, relató. “De alguna forma, a partir de ese momento hubo una baja en la tensión en la calle”.

“El día no terminó nunca, si bien calmaron los enfrentamientos, había por lo menos dos cortes de rutas encabezados por jóvenes en distintos puntos de la ciudad. No fue un buen día para la ciudad”, explicó e indicó que hubo una tensión permanente inclusive en los días siguientes, cuando hubo varias marchas y manifestaciones, a favor y en contra de la actuación policial.

Sobre ese punto, relató que en un momento había llegado gente de la Multisectorial contra la Represión Policial al palacio municipal y pretendían que se abran las puertas para poder mantener un encuentro ahí.

Simultáneamente, grupos de ciudadanos se concentraban en la plaza del Centro Cívico para respaldar el accionar de la fuerza policial y reclamaban abiertamente su presencia. “No fui ex profeso” señaló Cascón, añadiendo que intentó mantener una posición cauta y moderada.

“Tenía una agenda de trabajo programada y la cancelé. Me dediqué a estar. Yo no me fui de la ciudad y además fui al lugar de los hechos”, subrayó al contestar una pregunta de la parte acusatoria que, evidentemente, apuntaba a las conductas de los jefes acusados que siguieron su agenda pese a los incidentes.

“La ciudad tuvo suerte de que no hubo más muertos”

También dio su testimonio Leonardo Saccomanno, miembro del Cuerpo Médico Forense. Confirmó que revisó y tomó cuenta de 23 civiles heridos a los que se le sumaron dos policías. “La ciudad tuvo suerte de que no hubo más muertos”, comentó. Detalló que entre los casos mencionados, se destacaban once con heridas de postas de plomo y dos con lesiones por postas de goma que fueron de carácter grave.

Por su actuación en el expediente judicial pudo precisar que “Nino” Carrasco fue herido entre las 16.21 y las 16.26 del 17 de junio de 2010, siendo intervenido quirúrgicamente en el Hospital Zonal sin resistir a las heridas sufridas y falleciendo alrededor de las dos de la mañana del día 18. En concreto, una de las postas de plomo que recibió su cuerpo seccionó la arteria aorta y lesionó un riñón. Por su parte Sergio Cárdenas fue herido entre las 17.37 y las 17.42 y llegó sin vida al Hospital Zonal al que fue trasladado en un automóvil particular.

Destacó además el caso del herido Jorge Marillan, que recibió cinco impactos de postas de goma en un radio de 50 centímetros, lo que sin tener amplio conocimiento en balística, según Saccomanno, indicaba que se trataba de un disparo realizado a muy corta distancia. Resaltó además el caso de uno de los integrantes de la familia Gallardo, quien fue baleado desde muy corta distancia el día del hecho y que lo había atendido antes y después de esa fecha. “Con este chico no están dando resultado las medidas proteccionales”, señaló al destacar que sigue siendo blanco de hostigamiento y persecución policial. Subrayó que en su labor profesional, todas las semanas le toca revisar a una persona mal arrestada.

Prosegur entregó tres cajas con munición de caza a la Policía

Norberto Oscar Barridon, encargado de la sucursal local de Prosegur, fue otro de los testigos que declaró este miércoles en el marco del juicio. Dijo que se preparaban para una reunión prevista para la hora 17 de aquella trágica jornada, cuando recibió una petición de parte de la Policía de Río Negro de “prestar” munición para escopetas calibre 12/70. En persona fue hasta el armario que estaba bajo su responsabilidad y seleccionó tres cajas de cartuchos, una nueva y otras que tenían descartadas para el uso diario de la empresa y solo estaban guardadas para realizar prácticas de tiro con el personal de la firma.

Explicó que se trataba de munición que había sido utilizada en alguna rutina diaria en acciones de carga y descarga de armamento y que por ello posiblemente tenían algunas marcas, que motivaban su desafectación a las labores diarias y solo quedaban para capacitar al personal en prácticas de tiro.

“Munición perdicera”, describió. “Son cartuchos de caza”, agregó y concluyó “En Prosegur no tenemos ni tuvimos munición con postas de goma”. Finalmente aseguró “las devolvieron aparentemente sin haberlas sacado de la caja”.

“Una guardia muy estresante”

María Couradet, médica del Hospital Zonal, recordó haber vivido una guardia muy estresante aquel 17 de junio de 2010, “se trabajó bajo mucha presión” y resumió “En aquella guardia recuerdo haber visto el doble de los pacientes habituales, todos heridos con perdigones”.

La doctora contó que le tocó extraer algunos perdigones de plomo del cuerpo de las víctimas, pero no recordó la cantidad y se excusó “El número de pacientes nos desbordaba”.
En ese sentido remarcó que el primer paciente que ingresó fue “Nino” Carrasco, “Entró gravísimo, estaba consciente y hablaba, fue derivado rápidamente a quirófano”. Luego, “Cardenas ingresó muerto, llegó en un auto particular”.

“Me decía que me dejara de joder y que vaya para mi  casa, vos igual andate le dije”

El hermano de Nicolás Carrasco, Ricardo, estuvo aquel día en el lugar en el que su hermano fue baleado y asesinado por la Policía de Río Negro. “Ese día nos cruzamos en Elordi y Oses y estuvimos hablando un rato. Me decía que me dejara de joder y que vaya para mi casa, ‘vos igual andate’ le dije y me contestó que sí, que ya se iba para ver a su novia”.

En la esquina había cuatro efectivos del BORA detrás de un arbolito, según describió. “Nino se acercó un poquito, como a tres metros de mí y los insultó. Como los vecinos gritaban que venían por el otro lado también, salimos corriendo y ahí se tocó. Le dije ‘vamos, vamos’ y entramos a la casa de la familia Gallardo”.

Ya en el interior del domicilio, la casa 72 que fue varias veces mencionada en el desarrollo del juicio, “Nino se desvanecía, yo le buscaba la mirada y él no me miraba, tenía la vista perdida”. Por minutos buscaron una salida y ayuda para trasladarlo rápido pero la policía acechaba y no les dejaba escapatoria.

Luego declararon Juan Carlos Curaqueo y el agente policial Ricardo González. El primero no contribuyó con ningún detalle relevante respecto a la investigación, mientras que el segundo aportó como relevante el reconocimiento de los acusados Pil y Epuñan, en los álbumes fotográficos anexados al expediente, en los que se los ve portando escopetas en la zona en la que fue asesinado Sergio Cárdenas.

Aceptan Habeas corpus por violencia policial

El juez de Garantías Ricardo Calcagno, recibió, tramitó y resolvió favorablemente una presentación bajo la figura de habeas corpus, que presentó la abogada Marina Schifrin durante la jornada del martes.

Según trascendió, el magistrado lo tramitó rápidamente y ordenó a las autoridades policiales que se abstengan de demorar, detener, hostigar o maltratar a testigos que estén vinculados con el desarrollo del juicio contra los jefes y empleados policiales.

“Pareciera una obviedad, pero la sugerencia u orden del magistrado existió y se comunicó a la jefatura de policía y a todas las unidades policiales, inclusive hacia la Unidad de Ejecución Penal, pues uno de los jóvenes está detenido cumpliendo una condena. A la luz de los relatos escuchados durante el juicio, algunos uniformados siguen infundiendo miedo y presionando, cuando no maltratando a los jóvenes que estuvieron involucrados de uno u otro modo en aquella jornada trágica y eso no causa ninguna sorpresa.”

Lo declaró este miércoles el médico forense Leonardo Saccomanno y otros testigos en audiencias anteriores y lo saben todos los actores del sistema judicial: “la Policía inflige malos tratos, abusando de su autoridad, a muchos jóvenes de los barrios, aunque la mayoría de las veces, las denuncias no llegan a nada”, aseguraron.