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23/10/2018

Di Tata Roitberg lanzó “El Oso y la Gringa”

Di Tata Roitberg lanzó “El Oso y la Gringa”
Di Tata Roitberg lanzó “El Oso y la Gringa”

Mientras sus entregas en Facebook de “El tío Berni y la Polaca” mantienen en vilo a centenares de lectores de las más distantes geografías, el escritor volvió a situar en el centro de la escena al Gordo Andrés. Y habrá más.

Emilio Di Tata Roitberg logró desconcertarnos, aunque no fuera su idea: mientras aguardábamos dar con la versión en papel de “El tío Berni y la Polaca”, salió a la calle “El Oso y la Gringa”. Se trata del tercer capítulo de la saga que arrancara en el Alto de Bariloche y que después, siguiera en Villa La Angostura. En tanto, los sucesos que tienen lugar en el sur chileno continuarán a través de su página en Facebook hasta que su autor disponga. De hecho, la entrega más reciente tuvo lugar una semana atrás.

Pero volvamos a la historia del Gordo Andrés. “Cuando salió la primera parte de El Oso, por operativo clamor me pedían la segunda parte, que fue El Oso en Villa La Angostura. Después, quise que pasara un tiempito para sacar la tercera y despegarme un poco del personaje para sacar otros libros, entre ellos, González Catán. Y bueno, me pareció que era tiempo de volver con este personaje que tenía más para desarrollar, porque en la segunda parte quedan algunos cabos sueltos que me parecía importante seguir explorando, en las posibilidades dramáticas del personaje y también en la historia”.

No le fue mal a Di Tata en ese “tiempito”. Recordemos que “González Catán” fue finalista en el Premio Clarín de Novela 2014, logro que significó su publicación a través de Alfaguara. Pero volvamos a su creación patagónica: “El Oso no habla mucho, al contrario de mí. No es de muchas palabras y en general, todas las líneas de diálogo que tiene el libro son de otros personajes. Salvando un poco las distancias, es como el personaje de Chíchikov en Almas muertas (Nikólai Gógol): él sirve de nexo para que hablen otros personajes”, explicó.

“El Oso y la Gringa” encuentra que “la historia suya se estabiliza un poco, porque consigue trabajo en la construcción y conoce a una mujer norteamericana, varios años mayor que él. Él se siente atraído, pero queda la duda sobre lo que ella siente: no se sabe si ella también siente algo por este muchacho de origen humilde que de repente se encuentra fascinado por ella y su hijita. O hasta qué punto no lo usa para deshacerse de su exmarido, un personaje bastante nefasto que la acosa y la molesta”, describió el autor.

De todas maneras, “traté de no hacer algo muy lineal porque mientras escribía, no estaba muy seguro. Entonces, me gustó explorar las posibilidades entre los dos y los otros personajes. Una es Javiera, la chica que le da refugio al Gordo Andrés en Villa La Angostura, que está enamorada, pero él no de ella. Y el Polaco Di Natale, que al contrario de Andrés, es un gánster de vocación”. Es que “Andrés, el personaje de El Oso, es alguien que cometió un error, fue preso y como se dice, pagó por sus culpas y trata de despegarse, pero el Polaco no. A pesar de que tiene un buen trabajo, siempre está viendo la posibilidad de hacer uno extra, sueña con dar un golpe que lo llene de dinero”, ilustró Di Tata.

Afán por el estereotipo

Esas construcciones tienen una explicación: “alguien me preguntaba si no eran estereotipos algunos de los personajes de El Oso y explorando un poco, encontré que cualquiera de nosotros, en determinada situación social o cultural, trata de zafar del estereotipo pero a otros les encanta y se sienten identificados. Entonces, el personaje del Polaco es un tipo sin escrúpulos que coincide con el Gordo Andrés, pero entre los dos también hay choques, aunque son un poco amigos: vienen del mismo lugar y comparten los mismos códigos”, abundó.

El escenario de la tercera entrega permanece en la región, aunque sufra un desplazamiento interno. “Sí, en este caso, más que nada en Villa La Angostura, pero se traslada un poquito a una parte un poco más residencial, que es el lago Correntoso. El Oso ahí no pega para nada, es como el pez que está afuera del agua. Después, termina en Puerto Madryn y queda abierta para una cuarta parte. Ya estoy investigando algo al respecto”, adelantó Di Tata, incansable.

Puede llamar la atención porque parecería que el escritor fue capaz de pergeñar dos historias en forma simultánea. “Ahora estoy escribiendo otra novela, que es la que estoy publicando en Facebook por capítulos. Ya está bastante avanzada y es curioso, porque cuando uno está escribiendo, vive un poco más en el mundo paralelo de la ficción que uno está creando que en el propio. Estoy haciendo cualquier otra actividad, yendo por la calle o manejando y voy pensando en cómo puedo cerrar una situación dentro del próximo capítulo que estoy escribiendo, para que sea creíble o interesante. Uno vive en eso”.

Precisamente por esa inmersión, a “El Oso y la Gringa” Di Tata “ya lo tenía escrito desde antes, pero tuve que saltar de uno a otro. Me parece interesante… En el caso de El Oso, lo leyó mucha gente, sobre todo en el sur aunque en el resto de la Argentina también, porque lo compró una editorial de Buenos Aires y lo distribuye en todo el país. Entonces, hay mucho apoyo de los lectores y eso es importante porque el hecho de escribir, de dedicarle mucho tiempo, a diferencia de otras artes, es en soledad”, valoró.

A pesar de la distinción en el Premio Clarín y de la edición nacional de “El Oso”, Di Tata trabaja libre de presiones. “Escribo de mañana. El trabajo que tengo para ganarme los garbanzos es a la tarde, entonces dedico las mañanas a escribir y una primera parte de la tarde, pero cada día es empezar de nuevo. Lo que salió bien o mal el día anterior o en el libro anterior, no cuenta para nada… Capaz que cuenta porque te da un poquito más de seguridad pero que hayas escrito algo que tuvo mucha repercusión ayer, no. En general, me concentro mucho en lo que estoy haciendo en cada momento. No siento ninguna presión, al contrario. Es un aliento”, resaltó. A esta hora, debe estar por arrancar de nuevo.

Adaptación jujeña

Cuando concibió la trama eminentemente barilochense de “El Oso”, Emilio Di Tata Roitberg difícilmente pudiera prever algunas repercusiones. “Hace poco fui a Jujuy, estuve en Tilcara, alquilé una bicicleta para dar una vuelta y el bicicletero había leído El Oso y su esposa también. Después, me contaron que hacía un par de años, lo habían dado en Tilcara en una escuela, lo venían usando, pero como Tilcara es un pueblo turístico, igual que Bariloche, habían hecho una especie de Oso local. Yo no lo podía creer”.

Es que a pesar de las diferencias, también hay similitudes. “Yo no tenía ni idea… Contrastaban al centro más turístico (de la localidad), donde se lava la cara para el turista, igual que acá. Pero en el cementerio los pibes se juntaban a tomar vino en caja y a fumar faso”, comparó. “También está el problema cuando se quiere salir de las adicciones, que es el que tiene el Oso en la primera parte. Es un mundo que atrae mucho a los chicos, se meten sin querer pero después, cuesta salir. Eso para mí es emocionante: cuando los lectores interactúan conmigo, ya sea personalmente o a través de las redes”, resaltó Di Tata.