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06/09/2018

Alfabetizar para construir sociedades más justas

A escala global, al menos 750 millones de personas carecen todavía de las competencias básicas en materia de lectura, escritura y cálculo. El flagelo se ensaña con las mujeres, que representan dos tercios de las personas que sufren la marginación que el analfabetismo supone. Entre ellas, 102 millones son jóvenes que cuentan entre 15 y 24 años. Reflexiones que vienen a cuento, al conmemorarse mañana (8 de septiembre) el Día Internacional de la Alfabetización.

En forma simultánea, son muchos, entre los 192 millones de desempleados que existen a nivel planetario, los que no acceden a medios de vida decentes a raíz de la falta de aquellas competencias básicas, entre ellas, la alfabetización. Es que no alcanzan a satisfacer las demandas del mercado laboral que, por otro lado, está en constante cambio y exige a cada momento nuevas calificaciones.

Tales problemáticas están en el centro de la escena para la conmemoración que corresponde a 2018. Desde la ONU, la UNESCO y otros espacios, se busca tratar de identificar enfoques que sean eficaces a la hora de combinar la alfabetización y el desarrollo de destrezas, con el objeto de preparar y apoyar el aprendizaje durante toda la vida de los educandos. Asimismo, se pretende mejorar su existencia, a la vez que sus medios de subsistencia.

A propósito, afirmó la directora general de la UNESCO que “la capacidad de cada uno de nosotros de convertirnos en actores de nuestro propio destino pasa por la alfabetización. El dominio de este conocimiento fundamental es el primer paso hacia la libertad y la emancipación de las restricciones sociales y económicas. Como piedra angular del desarrollo individual y colectivo, la alfabetización contribuye a combatir la exclusión y la espiral de la desigualdad social y de género”.

Difícil no estar de acuerdo con los pensamientos que exteriorizó Audrey Azoulay. “Si bien, en los últimos decenios, se han logrado progresos considerables, la perspectiva de un mundo en el que cada persona disponga de los saberes fundamentales sigue siendo un ideal. La UNESCO está invirtiendo en la redefinición de las políticas de alfabetización a fin de fomentar prácticas educativas innovadoras. En este día (mañana), invito a todos los actores del mundo de la educación a movilizarse para que el ideal de una sociedad plenamente alfabetizada sea un poco más una realidad”, añadió.

En efecto, el Día Internacional de la Alfabetización aparece como una oportunidad para que los gobiernos, la sociedad civil y otras partes interesadas destaquen los avances en las tasas mundiales sobre la temática y reflexionen sobre los problemas que quedan por superar. Además, la alfabetización es un componente clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) dentro del marco de la Agenda 2030.

Los ODS fueron aprobados por los mandatarios mundiales en septiembre de 2015. Entre otros, promueven el acceso universal a una educación de calidad y oportunidades de aprendizaje durante toda la vida de las personas. En concreto, una de la metas del Objetivo 4 se dirige a asegurar que todos los y las jóvenes aprendan a leer y escribir. También, a que tengan conocimientos básicos de aritmética y a que los adultos que carezcan de esos conocimientos, tengan la oportunidad de adquirirlos.

En 2008, la celebración del Día Internacional de la Alfabetización se realizará bajo el tema “La alfabetización y el desarrollo de competencias”, con el ánimo de contribuir a la construcción de sociedades equitativas y sostenibles.

La jornada se instituyó en 1966, durante la celebración de la Conferencia General de la UNESCO, con el fin de recordar a la comunidad internacional la importancia de la alfabetización de las personas, las comunidades y las sociedades, así como de la necesidad de intensificar los esfuerzos para lograrlo. La idea se había gestado el año anterior, en la Conferencia Mundial de Ministros de Educación sobre la Erradicación del Analfabetismo.

Su documento final, decía: “el desarrollo del mundo moderno, la independencia de un gran número de países, la necesidad de emancipación real de las personas y de la participación cada vez más activa y productiva en la vida económica, social y política de los millones de analfabetos adultos que aún existen en el mundo hacen imprescindible cambiar las políticas de educación nacionales. Los sistemas educativos tienen que responder a las necesidades de formación tanto de las generaciones jóvenes que aún no han comenzado la vida laboral, como de las ya adultas que no se han beneficiado de los mínimos esenciales de una educación básica. […] Los planes educativos nacionales deberían incluir paralelamente la escolarización infantil y la alfabetización de adultos”. Cincuenta y tres años después, los conceptos todavía tienen vigencia y hay que reforzarlos, cuando se advierte que no se avecinan buenos tiempos para la educación argentina.