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29/08/2018

Reforestar Cholila: “Parece un interminable ejército de alfileres quemados entre la nieve”

Reforestar Cholila: “Parece un interminable ejército de alfileres quemados entre la nieve”
Reforestar Cholila: “Parece un interminable ejército de alfileres quemados entre la nieve”

El programa ReforestArg trabaja para reforestar el bosque incendiado en 2015. Un joven barilochense participa de la iniciativa que ya lleva plantados 6 mil plantines. Intentaron vincular a los vecinos de la localidad con el bosque. “El esfuerzo para plantar árboles es muy grande. Si ponés tanto esfuerzo para recuperar el bosque, lo amas. Eso es lo que buscamos”, destacó Tobías Merlo, director del programa. 

“Estoy parado en la ladera, a cinco kilómetros está el lago Cholila. Veo nieve en los picos de la montaña. Y también veo alfileres que son lengas, todas quemadas. Parece un interminable ejército de alfileres quemados entre la nieve. Más abajo se ve con nitidez un cementerio de árboles, carbonizados. En pie. Y solo algunas arbustivas que intentan devolverle el verde al bosque”. Esta es la angustiosa descripción de Tobías Merlo, un joven de 25 años que se impresionó cuando conoció el incendio de Cholila en 2015. Fueron 40.000 hectáreas quemadas de bosque nativo. “No me alcanza la vista para ver los árboles quemados”, continuó agitado.

Tobías es licenciado en Ciencias Ambientales y responsable del programa ReforestArg que se desprende de la Asociación Amigos de la Patagonia. Y junto a un grupo de jóvenes viajaron al sur del país para detectar cuáles son los principales problemas por resolver. Se encontraron con la desertificación en la estepa, la invasión ecológica. Y lo que más los impactó fue la destrucción del ecosistema provocado por los incendios en Cholila. Inmediatamente se reunieron con vecinos de la localidad y realizaron alianzas de trabajo con distintos organismos. “No quisimos presentarnos como los súper héroes que venían a salvar al bosque”, señaló.

Santiago Fernández Peña es barilochense, tiene 21 años y desde el momento que llegó a Buenos Aires para estudiar buscó un espacio que lo acercara con el voluntariado social y la naturaleza. Un día se encontró con un aviso en una página y el texto “parecía hecho a medida”. Hoy trabaja en relaciones institucionales de ReforestArg.

Acostumbrado al contacto con el bosque en Bariloche, Santiago se sintió impactado cuando se encontró con la realidad ambiental en la localidad chubutense. “Cuando llegamos, vimos pastizales y palos negros. Impresiona tocar la corteza de los árboles y encontrar carbón”, describió el joven de 21 años que estuvo en las dos plantaciones, en abril y agosto. Llevan más de 6 mil ejemplares plantados.

El lugar del incendio está a 20 kilómetros de Cholila. El fuego comenzó el 15 de febrero de 2015 y el gobierno provincial declaró el 25 de febrero el estado de emergencia ambiental y duró hasta inicios de abril.

Tobías y su equipo detectaron que la conexión entre los vecinos y el bosque no era muy fuerte. Algunos no sabían del incendio, o no conocían el lago. “No lo sentían como una pérdida, entonces buscamos primero acercar el bosque a la gente”, comentó Tobías. Por eso, mientras cuenta estos detalles, cerca de él, 15 chicos de una de las escuelas de Cholila plantan en el suelo gris plantines de ciprés.
“El esfuerzo para plantar árboles es muy grande. Si ponés tanto esfuerzo para recuperar el bosque, lo amas. Eso es lo que buscamos”, destacó Tobías sobre la importancia del vínculo de la gente con el bosque. “Moviliza mucho. Hay una palabra que repito mucho siempre, cuidar. Venimos a dar, a cuidar, acá son todos voluntarios. Le sacamos todo el tiempo a la naturaleza; comida, agua, contaminamos, y pocas veces le damos. Esto es noble porque venimos a dar”.
Tobías concluye que, indefectiblemente, cuando das, recibís. Por eso, “cuando ves un ciprés verde debajo de un ciprés gigante negro, emociona”.

Las formas de acercarse

Tobías Merlo, director de ReforestArg, señala que existen formas para que la gente interesada pueda colaborar con esta causa, ingresando al sitio ReforestArg. Se pueden donar árboles, inscribirse como voluntario o compartir el trabajo que realizan a través de las redes sociales. También invitó a las empresas que quieran vincularse con este trabajo que realizan en los bosques quemados de Cholila. El barilochense Santiago Fernández Peña destacó que la difusión es vital. “A veces planteamos problemas ambientales globales y nos cuesta verlo. Esto es concreto. Hasta que no lo conoces, te sentís ajeno”, dijo.

Huella de carbono

La huella de carbono es la suma de gases de efecto invernadero que una persona, empresa, organización, producto o servicio, emite directa o indirectamente. La huella media por persona en nuestro país es de 5 toneladas de CO2 anuales. Estas cifras vienen marcadas por el uso que hacemos diariamente del transporte, los productos, la energía, etc. Detrás de cada producto existe un proceso de fabricación y en todo el proceso hasta el consumo, se emite CO2.

Los árboles naturalmente capturan el CO2 de la atmósfera durante el estado de la fotosíntesis y lo usan para formar carbohidratos utilizados en la estructura de la planta; liberando a la vez oxígeno (O2) como subproducto. Se considera que los árboles actúan como lo que algunos llaman un sumidero de carbono; lo almacenan en sus ramas, tronco, hojas y raíces. (Fuente: ReforestArg)