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06/08/2018

Irá a juicio por amenazar a una mujer

Irá a juicio por amenazar a una mujer
Irá a juicio por amenazar a una mujer

En caso de ser condenado, podría recibir una pena de hasta tres años de prisión en suspenso. Está acusado de haber amenazado a una mujer con la que pretendía entablar una relación. Es el único caso que se denunció fehacientemente en la Justicia, más allá de una ola de versiones que circularon masivamente por redes, en las que se adjudicaba a Maximiliano Campobassi otros episodios de idénticas características.

El juez Marcelo Barrutia admitió la apertura de la instancia de juicio y requirió a la Oficina de Gestión Judicial que fije fecha para la realización de la audiencia que tendrá en el banquillo a Maximiliano Campobassi. Está acusado por un hecho de amenazas simples por lo que en caso de ser encontrado autor penalmente responsable podría ser castigado con una pena de hasta tres años de prisión en suspenso (no irá a prisión).

En la misma audiencia de control de acusación que se realizó este lunes, la fiscalía ofreció la prueba necesaria para sostener la acusación durante el juicio, aunque a partir de la intervención de la defensa y su férrea oposición, tres de los testigos no fueron aceptados por parte del juez Barrutia.

El individuo está acusado por un hecho ocurrido el 11 de septiembre de 2017, cuando comenzó a hostigar a una mujer que había conocido apenas días antes y con la que intentaba iniciar una relación sentimental.

En concreto, en el interior del departamento que ella acababa de alquilar, se produjo una discusión y Campobassi comenzó a comportarse de manera violenta, infundiendo temor a la víctima, que le reclamó que se retirara. Él se negaba y manifestaba, según la acusación, “esto no va a quedar así, ya vas a ver" al tiempo que la señalaba con su dedo índice en la cara, de manera intimidante. El sujeto se quedó tras la puerta de ingreso al departamento y le envió varios mensajes de texto al teléfono de la víctima y le indicó “abrime la puerta y hablamos bien o se pudre todo más”, hasta que finalmente se retiró tras la intervención de una amiga de la víctima, que es policía.

Al día siguiente, Campobassi comenzó a enviar mensajes de texto, hostigando a la mujer, actitud que mantuvo a pesar de que ella le contestó diciéndole que no la molestara más, que había realizado una denuncia. Insistió con sus mensajes y provocó aun más temor en la víctima, que abandonó el edificio y rescindió el contrato de alquiler que acababa de firmar. Por algunos días, el acusado continuó mandando mensajes con tono intimidatorio, según la acusación fiscal.

Para llevar a juicio al sujeto, el fiscal Soto requirió que se convoque a declarar a la propia víctima y a una mujer que acudió en su auxilio y fue testigo presencial, además de informes psiquiátricos que realizaron al acusado en el Cuerpo Médico Forense, pericias que se realizaron en su teléfono celular y el testimonio de un funcionario que tuvo a su cargo la realización de un sumario administrativo en la dependencia nacional en la que se desempeñaba el joven, cuyo resultado fue determinante para separarlo definitivamente del cargo que ocupaba.

Según trascendió desde ámbitos tribunalicios, el sujeto fue separado de un cargo que ocupaba en Migraciones, no solo por haber tenido comportamientos similares con compañeras de trabajo, sino porque también, valiéndose de información y datos personales que recibía por su rol de funcionario público, acosaba a otras mujeres a las que ni siquiera conocía.

El imputado acudió a la audiencia acompañado de su defensor particular, Sebastián Arrondo, quien ofreció diverso material probatorio de relevancia para sus intereses procesales. Así, propuso testigos para que expongan las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se produjo el hecho según la teoría del caso de la defensa y sumó a ello las declaraciones testimoniales de dos profesionales de la psicología.

Una alta repercusión: ninguna denuncia formal

Apenas conocido el caso tras la formulación de cargos que se realizó el año pasado, comenzó a gestarse a través de redes sociales un espacio de intercambio y denuncia en el que se exhibieron otras situaciones que involucraban a Campobassi, en sus intentos de conquistar mujeres. Pese a la gran repercusión que alcanzó a través de Facebook la página “Causa Campobassi” y un grupo de WhatsApp del mismo nombre, no se concretó ninguna denuncia formal por los hechos que le atribuyeron varias decenas de mujeres.

Sin embargo, a través de esas dos redes, se expusieron cientos de capturas de pantallas de supuestas conversaciones del muchacho con distintas mujeres. En las mismas, puede advertirse una acción monocorde de Campobassi hacia mujeres que en algunos casos, ni siquiera lo conocían.

Su permanente tono violento, se mezclaba en algunos casos con palabras amorosas, pero cuando no obtenía las respuestas deseadas, se desataba: “Si no me contestás ahora te juro que te vas a arrepentir. Te vas a comer una buena cagada a trompadas”, le advertía a una mujer.

Quien se atrevió a denunciarlo, mantuvo una relación de pareja durante un año. Tras sufrir incontable cantidad de episodios y romper la relación, abandonó la ciudad acosada por el temor. En una de las conversaciones que se exhiben en la red social Facebook, Campobassi reconocía haberla golpeado y espetaba: “Espero que hayas recapacitado y que tengas muchas disculpas para pedirme. Besis. Porque como siempre la culpa es tuya. A mí no me gusta hacer eso, así que dejá de hacerte la víctima y contestá si vas a venir”.

"Desde ayer me forreás y te la pasás acá chateando ya sabemos con quienes. Necesito hablar con vos hija de puta. Sacás lo peor de mí. Después no te quejes", se lee en otra de las conversaciones con la misma víctima, compartidas en la página de la red social.

La mujer, tiempo atrás aceptó brindar una entrevista al programa El Vespertino, de Radio 6 y mencionó que participó de las denuncias que se hicieron en redes “por violencia de género, no solo por acoso, estoy hablando de golpear, humillar, diferentes tipos de maltratos”.

Según relató, en una oportunidad ella caminaba con un amigo y su hermano de 8 años “y nos quiso pisar con el auto”. Y aclaró “En ese momento no me animé a denunciarlo, sinceramente tenía muchísimo miedo, me amenazaba con que si lo denunciaba podía matar a mi papá. Yo era chica, no tenía las herramientas y el apoyo que tengo hoy, por eso decidí hablar tan tarde” explicó.