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01/06/2018

Un agente penitenciario fue imputado por la pérdida de un ojo de un recluso

Un agente penitenciario fue imputado por la pérdida de un ojo de un recluso
Un agente penitenciario fue imputado por la pérdida de un ojo de un recluso

El agente del Servicio Penitenciario Provincial Pablo Riffo (35) fue imputado por el fiscal Guillermo Lista en orden a los delitos de lesiones graves e incumplimiento de los deberes de funcionario público, a consecuencia de haber omitido los reglamentos policiales y efectuar un disparo sin las precauciones pertinentes, en el marco de una reyerta entre los detenidos alojados en el Penal 3. Dos postas de goma impactaron sobre Lucas Maximiliano Bascur y le produjeron lesiones de carácter grave.

Según la acusación del representante del Ministerio Público Fiscal, el hecho se produjo el 2 de mayo de 2016 en horas de la tarde, cuando los internos del pabellón 1 se encontraban en un recreo en el patio del Establecimiento Penitenciario 3 de la ciudad y se produjo un enfrentamiento que se trasladó hasta el pasillo que conecta las cuatro celdas del pabellón.

En ese contexto de reyerta generalizada, se dio intervención al CIEP –Cuerpo de Intervenciones Especiales Penitenciario-, integrando el grupo el acusado en calidad de escopetero, portando una escopeta calibre 12 con cartuchos de estruendo y antitumulto. Así fue que, según la Fiscalía, a una distancia de menos de diez metros y de frente, efectuó varios disparos de manera directa, sin rebote, provocando que las postas que alcanzaron al interno Claudio Maximiliano Bascur, lo lesionaran gravemente. En concreto una posta habría alcanzado el ojo izquierdo del detenido, provocando el estallido del globo ocular y la consecuente pérdida del órgano y otra terminó alojándose en la mejilla del sujeto, lo que motivó otra intervención quirúrgica para su extracción.

El fiscal remarcó en su presentación que un informe realizado por un perito especializado determinó que los cartuchos utilizados tenían mayor poder lesivo a otras que comúnmente utilizan las fuerzas de seguridad, lanzando consecuentemente una severa advertencia a las autoridades policiales.

El acusado escuchó la acusación de la Fiscalía y eligió brindar su versión de descargo sobre la ocurrencia del hecho. Advirtió que en el marco del violento enfrentamiento de los internos recibió la orden de ingresar en formación al pabellón junto a sus compañeros. Se ubicó detrás del escudero e intentaron disuadir a los reclusos realizando disparos con munición de estruendo y luego de no obtener resultados, con gases lacrimógenos.

“Lo que hacíamos parecía encenderlos más”, señaló el agente y reveló que entre los reclusos blandían facas, púas y lanzas, al tiempo que les arrojaban piedras y botellas rellenas de arena que habitualmente utilizan para realizar ejercicios físicos y ollas de agua caliente.

En ese contexto observó que Bascur había quedado separado de los internos que integraban su facción y había sido rodeado por otros internos que en pocos segundos podrían ultimarlo o cuanto menos lesionarlo gravemente. Por ello, efectuó disparos con postas de goma, respetando los reglamentos que establecen que a distancias menores de quince metros los disparos deben efectuarse con rebote porque de lo contrario pueden ser letales. “Hice muchos cursos para saber cómo se usa una escopeta, incluso a nivel internacional”, se defendió el acusado y señaló que “si le hubiese disparado sin rebotes, le arranco la cabeza”.

Según su relato finalmente la situación se normalizó cuando los internos ingresaron a las celdas y a partir de allí se realizó la requisa, se confiscaron las armas que blandían y se revisó a los heridos. “Yo mismo lo saco a Bascur de la celda, yo mismo lo llevé a la enfermería y yo mismo lo trasladé hasta el hospital tras constatar que estaba herido”, resumió.

Además, describió que ha tenido muchas intervenciones de las mismas características en el interior del Penal y nunca hirió a los internos, al tiempo que graficó que entre los reclusos la pelea era “a todo o nada” y que tanto la vida de los detenidos como la del personal penitenciario estuvo en peligro.

El defensor Estanislao Cazaux se opuso a la formulación de cargos aludiendo a los plazos transcurridos desde el momento de ocurrencia del hecho y además por entender que su pupilo ajusto su comportamiento a lo establecido en las normas de actuación policial, resaltando que si el disparo hubiera sido directo al rostro lo mataba.

Además, realizó diversas consideraciones sobre las características edilicias del Penal, las condiciones de alojamiento de los internos y las condiciones en las que en general deben desempeñar sus tareas los agentes penitenciarios.

En tanto que la abogada representante de la parte querellante, Marina Schifrin, adhirió a la petición fiscal, desestimó los planteos defensivos y recordó que el día del hecho unos ocho internos resultaron con lesiones de postas de goma en los brazos y piernas.

Finalmente, la jueza Romina Martini rechazó los planteos de la defensa y habilitó formalmente la investigación, señalando que las manifestaciones defensivas aún no cuentan con evidencias para sostenerlas y remarcó ante la existencia de teorías del caso distintas, que los cuatro meses de investigación preparatoria resultarán útiles para zanjar las dudas.

Al momento del hecho Bascur todavía estaba detenido en calidad de procesado por su participación en el crimen de Miguel Garnica que luego sería confirmada por una sentencia que lo condenó a prisión perpetua como uno de los integrantes del grupo que lo ultimó y enterró en una letrina que luego fue derrumbada y cubierta con ramas, basura y cemento fresco.