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08/09/2016

Persistente “Cosecha roja”

- QUINTO NUMERO DE LA REVISTA - Mientras piensa de qué manera y dónde presentarla, Alejandro Izaguirre reflexionó sobre el psicoanálisis, su carácter subversivo y sobre la necesidad de empoderar al lector. Ya se consigue en algunas librerías.
Persistente “Cosecha roja”
Persistente “Cosecha roja”

La excusa era el quinto número de “Cosecha roja”, la revista que consagra sus páginas al psicoanálisis y la literatura. Pero la charla con su director, Alejandro Izaguirre, derivó hacia el carácter reacio a los dogmas del grupo editor (Sergio Demarchi, Marcela Congett, Emilce Bruno y Carolyn Riquelme, más él mismo), hacia el espíritu de la disciplina y también, hacia la coyuntura política. Es que los primeros cuatro números ganaron la calle en los tiempos del kirchnerismo y en la actualidad, las cosas circulan por otros andariveles.

“Pasaron varios meses pero la revista mantiene la línea con que se inició”, adelantó el psicólogo, con un par de ejemplares sobre la mesa. “Seguimos interrogándonos respecto a las condiciones de posibilidad clínica, es decir, pensamos al psicoanálisis como una ciencia conjetural que tiene una cantidad de obstáculos y límites, entre ellos, la dificultad de aplicar la teoría a la práctica. La teoría aparece casi como un producto residual de la práctica misma, es muy difícil aplicar el saber teórico en la clínica. Más bien la teoría es un resultado de la práctica”, afirmó.

En la quinta “Cosecha roja” también perdura “el hecho de privilegiar la figura del lector porque es otra de las características de nuestra revista. Pensamos que es el lector el que puede interpretar un texto y eso nos distancia de una postura religiosa: suponer que habría un hermeneuta que podría interpretar de manera unívoca a un autor… Por ejemplo, (Jacques) Lacan decía que no hay un discurso de autor y eso distingue al psicoanálisis de lo religioso, que evitaría tener una postura crítica respecto a los textos. No rezamos ni citamos la letra”, definió.

Según Izaguirre, “incluso en el cristianismo los evangelios son cuatro, es decir, aun la palabra de Dios es interpretable. Sin embargo, en el psicoanálisis pareciera que muchas veces entre las instituciones se deslizara una especie de reverencia al autor. En esto Lacan es muy tajante: en el Seminario sobre el Semblante, señala que no habría un discurso de autor, en todo caso el que se está autorizando es el lector porque algo del autor se desdibuja en ese movimiento, algo del autor cae cuando uno de alguna manera, se apropia del texto”.

Para el equipo editor de la revista el tema es central. “Digo esto porque por ejemplo, en el discurso universitario es muy común que se hable de leer a (Sigmund) Freud desde Freud o a Lacan desde Lacan, como si hubiera cierta transparencia en el autor. Pero si uno ve los textos de Freud, se da cuenta a partir de las sucesivas reediciones que hubo, que Freud se leía y que no era transparente hacía sí mismo. Medio en broma, podría preguntarse si Freud era freudiano (risas)”.

La verdad, no sé

Izaguirre aportó un ejemplo: “el traductor de sus obras al italiano, lo entrevistó en Londres por algunas dudas que tenía y le preguntó qué había querido decir con tal cosa… La respuesta de Freud es muy famosa: la verdad, no sé dónde tenía la cabeza en el momento en que escribí eso… En sus textos es impresionante la cantidad de llamadas porque si bien él tenía el estilo de no corregir el original, sí son muy comunes las llamadas a pie de página. Incluso Freud tenía que leerse, así que no hay autor que sea transparente a sí mismo. Con respecto a privilegiar la figura del lector, vamos por esta línea: corrernos de la figura según la cual habría (sólo) un intérprete autorizado”, insistió el director.

Como decíamos, el número anterior había salido de imprenta antes del 10 de diciembre de 2015. Entonces, “la presentación tiene un sesgo más político, por lo cual fui criticado por algunas personas. Si bien mantiene cierto sesgo poético, el editorial es un poco más combativo”, admitió Izaguirre. “Me parece que el psicoanálisis es un discurso también político, plantea una postura profundamente crítica a la ética del capitalismo, a la ética del consumo… La ética del deseo del psicoanálisis tiene un costado subversivo que no siempre se percibe claramente y por eso siempre ha podido colarse por las grietas de los poderes”, interpretó el editor.

No obstante, si bien la quinta “Cosecha roja”, “sin duda tiene un costado profundo y crítico, la coyuntura sólo aparece en la presentación, después los textos de la revista tienen cierta complejidad teórica y también mantenemos la parte literaria. En este número participa la poeta de Bariloche Eliana Navarro, entre otros, como Emilse Bruno, y Jorge Cermeño, que es de Buenos Aires, psicoanalista y escritor”, enumeró Izaguirre. Para su habitual presentación, el director piensa en la noche del 9 de octubre aunque todavía resta definir detalles.

Estructura política

El director de la publicación quiso abundar en la relación entre las páginas de “Cosecha roja” y la dimensión política que pueda tener el psicoanálisis. “Si bien las referencias políticas no se encuentran explícitamente, me parece que la estructura del discurso del psicoanálisis es política porque privilegiar al lector, la interrogación al otro y la interrogación al poder, se encarne en quien sea, me parece que es una manera de poner en jaque ciertos saberes que se dan como supuestos. En ese punto es político”, explicó.

Según Alejandro Izaguirre, “me parece que la lectura implica una postura de inclusión y esto no es menor. Las diferencias entre lo que estamos viviendo ahora con respecto a lo que fue el Frente para la Victoria es esa: me parece que se privilegiaba una política inclusiva y me parece que ahora hay una política de exclusión. Eso no es menor porque la inclusión, aunque sea parcial, te da herramientas: estar incluido en la cultura y acceder a herramientas elementales como la salud, la alimentación y la educación, da herramientas críticas”, argumentó.