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03/06/2016

La Iglesia Catedral cumplió 70 años

- DE FESTEJO - Dentro de las actividades previstas, se brindó una Santa Misa este sábado a las 19 en homenaje a la fecha que se tiene como inauguración del edificio.
La Iglesia Catedral cumplió 70 años
La Iglesia Catedral cumplió 70 años

Mientras que la muestra fotográfica en el SCUM, se mantendrá hasta el domingo. La reseña del templo ícono de la ciudad.

La Catedral de San Carlos de Bariloche, “Nuestra Señora del Nahuel Huapi”, reviste tanta belleza que es difícil separar y poder discernir si se trata solo de su aspecto arquitectónico o aun de su “ánimo”. Realza su apariencia, el jardín-plaza que la rodea. Está cubierta de pequeños detalles, que sin ser exuberantes, incluso muchos dejando ver signos de sencillez, conserva la majestuosidad de un edificio destinado a la vida espiritual. Ayudándonos por medio de rasgos visibles a dirigir nuestra mirada a los valores, intangibles, invisibles.

De ese ánimo espiritual, tal vez se valieron los impulsores de su construcción. En el año 1942 el terreno elegido para su emplazamiento estuvo disponible. En 1944 se terminó con la etapa de la estructura de hormigón.

La empresa constructora que participó fue la Compañía General de Construcciones, dirigida por el ingeniero Pedro Faukland, y como capataz de ese grupo, el señor Esteban Capitanich. El arquitecto Alejandro Bustillo fue quien realizó el proyecto arquitectónico, y lo ofreció en forma gratuita.

Alejandro Bustillo formaba parte de un equipo de urbanistas, coordinados por presidente de Parques Nacionales, el doctor Exequiel Bustillo (hermano de Alejandro). Este grupo, entre quienes se encontraban además Ernesto Estrada y Miguel Ángel Cesari, fue el propulsor de obras tales como el Centro Cívico, El Llao Llao, entre otros.

Dado que las características del proyecto, por su envergadura, hablaban de algo importante y difícil de solventar por la comunidad de fieles, desde lo económico, la Nación ofreció el dinero para su concreción.

Características

El estilo elegido por el arquitecto Alejandro Bustillo fue el neo-gótico con reminiscencias francesas. El edificio tiene forma de cruz latina. Su cabecera está orientada exactamente al

Este, de modo que el sol ilumina desde el comienzo del día. Así también se logra esfumar las diversas variaciones de la luz, al pasar por los vitrales. Vista desde el exterior, se generan planos de luz y sombra acentuando sus rasgos arquitectónicos ya mencionados.

El material usado para su edificación fue la “piedra blanca”. Es curioso notar, expresado por algunos feligreses, como el efecto que genera este mineral, puede transportarnos a un mundo interior de sensible austeridad. Impresión vinculada acaso con la gruta de los primeros cristianos, que encontraban en estos medios de construcción (piedra) los medios para edificar.

En el caso del techo, son de color negro y culminan en un campanario de 69 metros en forma de aguja.

La piedra y su tallado

Don José Lukman, esloveno, y picapedrero por herencia, había aprendido en su juventud en las cavas romanas de Aurisinia, a tallar las piedras. Estuvo a cargo de un grupo de alrededor de 20 personas, donde solo 6 conocían el oficio completamente, el resto eran aprendices. El también fue el encargado de diseñar y moldear los arcos y la piedra de encaje que se pueden apreciar en un recorrido por el Templo.

Los vitrales

El historiador Ricardo Vallmitjana explica que los vitrales fueron adquiridos gracias a una Comisión de Damas (presidida por la señora Isabel Nevares de Ortiz Basualdo, hermana del obispo Jaime Nevares) quienes reunieron donaciones de dinero para solventarlos.

La confección del los vitrales fue hecha por un francés llamado Enrique A. Thomas, en Buenos Aires. Los motivos que se pueden apreciar actualmente, evocan a figuras regionales. Así encontramos la imagen de Nuestra Señor del Nahuel Huapi. También están representados los aborígenes, el padre jesuita Nicolás Mascardi, fray Francisco Menéndez, el general Roca.

Ceferino Namuncurá, el padre Milanesio (primer sacerdote de la aldea Bariloche) e incluso los creadores del templo representados en las imágenes de San Miguel (Miguel A. Césari) y San Rafael (Alejandro Bustillo).

La colocación de estas obras fue en el año 1947, momento en que se finalizó con la parte exterior de la construcción, pero aún el interior estaba en bruto y con piso de cemento.

Nuestra Señora del Nahuel Huapi

En el año 1672 el Virrey del Reino del Perú y Chile, Francisco Gil y Lemus, envió una imagen de la virgen a la primera misión jesuítica en esta región, a cargo del padre Nicolás Mascardi.

Allí recibió el nombre de Nuestra Señora de los Pollas, vinculando a la madre del cielo con su hijos de estas regiones (Poyas: etnia aborigen de la zona).

Mas tarde y luego de muchas desavenencias, la imagen queda extraviada. Pero la Catedral finalmente entroniza una imagen que evoca a la primera, bajo el nombre de Nuestra Señora del Nahuel Huapi. (Recomendamos leer, si desee profundizar sobre la Misión del Nahuel Huapi y la imagen de la Virgen extraviada, y actualmente recuperada, el artículo “Virgen del Lago- primera misión jesuítica del Nahuel Huapi-)

Una escultura de sorprendente belleza

El reconocido historiador, Ricardo Vallmitjana nos cuenta en su libro “La Catedral de Bariloche” sobre El señor don Giovanni Battista Andreoli, sencillo obrero que talló la figura de la Virgen María. Utilizó la misma piedra blanca del resto del edificio, extraída de la cantera del Cerro Carbón, para lograr una bellísima imagen, que se encuentra en el exterior sobre el gran portal de la Catedral. Es denominada por el propio autor de la obra, “La Madonna”. E insistió en mantener en el anonimato su nombre aduciendo que: “son cosas entre Dios y yo”.

Fuentes:

- Patrimonio arquitectónico y urbano de San Carlos de Bariloche (Por Arquitecta Liliana Lolich).

- La Catedral de Bariloche, Ricardo Vallmitjana.

- Biblioteca Sarmiento, San Carlos de Bariloche.

- Redacción: Marina Braeckman para Bariloche.com.ar