Cultura
15/03/2015

Marcelo Valko: “Roca fue una persona de una crueldad notable”

- EL MIERCOLES HABLARA EN BARILOCHE -  El autor de “Pedagogía de la desmemoria” responderá una invitación conjunta del Espacio de Articulación Mapuche y de la presidencia del Concejo Municipal. El psicólogo anticipó el contenido de su charla en diálogo telefónico con un periodista de “El Cordillerano”.

Marcelo Valko: “Roca fue una persona de una crueldad notable”
Valko baja un cartel ante la mirada de Osvaldo Bayer.
Con varios libros a cuestas y una segunda parte de “Pedagogía de la desmemoria” próxima a publicarse, en los últimos años Marcelo Valko se convirtió en uno de los detractores más entusiastas de Julio Roca. En ese camino confluyó con Osvaldo Bayer, con quien suele compartir actos e iniciativas. El próximo miércoles estará en Bariloche para brindar una charla en la sala de sesiones del Concejo Municipal, adonde llegará en respuesta a una invitación que le formuló el Espacio de Articulación Mapuche, con el respaldo de la presidencia del cuerpo.

“Lo que le vamos a contar a los barilochenses no es lo que salió en Billiken”, anticipó Valko. “Estamos haciendo esto en todo el país, en montones de lugares y provincias. No vamos a ofender a nadie pero vamos a hablar de esa extraordinaria persona que fue el mejor empleado que tuvo la elite durante un siglo. No hay otro que se le compare, es inimitable porque fue una persona de una crueldad notable”, sentenció.

El investigador resaltó que “hasta Leopoldo Lugones, que lo amaba e integraba la comisión permanente de homenaje a Roca, hablaba de esa crueldad. Vamos a mostrar el prontuario del prócer de la Generación del 80, que según algunos hizo el Estado moderno que supuestamente estamos disfrutando”. Recordó que “como ministro de Guerra se dedicó a barrer toldos, tarea que terminó en su primera presidencia”.

Dio a conocer el inminente visitante que “con Pedagogía de la desmemoria nunca salimos en Clarín, nunca en La Nación o en TN y vamos por la cuarta edición, algo que nos pone muy contentos porque empezamos a tener un público que ahora sabe del genocidio indígena. En el libro mencionamos diarios de aquel momento, porque está muy fundamentado… A mí me dicen traidor y un montón de cosas pero al libro no le pueden entrar, porque está muy fundamentado”, resaltó.

En ese sentido, formuló un desafío implícito. “Los que vengan a la charla no tienen por qué creerme, si no me conocen y es la primera vez que me van a ver… Pero voy a mostrar, por ejemplo, diarios que dicen que se repartían niños como si fueran perritos. Niños indígenas, se entiende… Tengo una nota de un varón de aquellos años que pide niñas de 6 u 8 años para servicio personal”, ilustró.

Más que la ESMA

Valko recordó que “también tenemos el tema del mayor depósito de indios, porque en el siglo XIX no se hablaba de campos de concentración sino textualmente, de depósitos de indios. Fue Martin García, que numéricamente como campo de concentración, fue más importante que la ESMA de Massera y Videla. Entonces, hay un montón de datos que son controvertidos para los defensores del general”.

Según el investigador, el sentido de crueldad que animaba a Roca no reparaba en pertenencias étnicas. “Por ejemplo, ¿cómo se la fue a ocurrir invadir Patagonia en otoño -invierno? Seis mil soldados, 20 mil caballos y miles de reses para alimentar a la tropa, miles de mulas… Don Julio invade en otoño - invierno. En la segunda parte de Pedagogía de la desmemoria, que va a salir este año, hay un capítulo ya no sobre los indios, sino sobre los soldados argentinos que sufrieron amputaciones de miembros, de dedos o de pies por el frío. Hay un comandante que lo quiso muchísimo a Roca, como Olascoaga, que no puede evitar decir que las crines de los caballos estaban congeladas… Mandó a los soldados porque no le importaba nada, salvo su ambición”.

A ese comportamiento “la elite lo premió… ¿Por qué tenemos más cantidad de calles, estatuas, monumentos, diagonales, ciudades, jardines de Infantes y canteros con el nombre de Roca que de San Martín y Belgrano juntos? Porque estos dos fueron soñadores que murieron como perros, abandonados en la miseria. En cambio, Roca no… Dio 41 millones de hectáreas en la primera presidencia. Ni siquiera imitaron a su amado Estados Unidos, donde fueron muy crueles con los indígenas pero no formaron latifundios. Acá sí… Allá hicieron parcelas pequeñas que sirvieron para robustecer el mercado interno, acá no: latifundios improductivos y especulativos para que aumentara el precio de la tierra”.

El investigador festejó que “desde que salió Desmonumentar a Roca (otro de sus libros), ya van casi 40 ciudades que cambiaron nombres de calles. Esto es un proceso al que no hacemos nosotros, lo hacen los ciudadanos. ¿Qué busca este proceso? A nosotros no nos interesa ni cambiar la calle, ni cambiar la estatua que ustedes tienen ahí en la plaza… A lo que nosotros nos interesa es lo que cambia con el cambio”.

Apuntó Valko que “en los lugares donde tuvimos éxito, los municipios no cambiaron la chapa en el medio de la noche, avergonzados para que al día siguiente La Nación no dijera: mirá lo que hicieron estos desvergonzados… No, hicieron un acto. Nosotros no queremos que ningún chico rompa nada ni haga nada, más allá de que cada uno sabe lo que hace. Nosotros no mandamos al muere a nadie, lo que queremos es que los representantes que están a disposición de los ciudadanos porque son sus mandantes, reciban e impulsen los proyectos de cambiar las estatuas o las calles”.

“Vamos a fracasar una vez y otra vez”, admitió. “Pero vamos… Hace 20 años era imposible publicar un libro que se llamara Desmonumentar a Roca y ahora, lo veo en los quioscos de Buenos Aires en el subte. Entonces, algo está cambiando. Hasta se cambió en la Antártida… ¿Podés creer que la única escuela que había en la Antártida se llamaba Roca? Ahora se llama Raúl Ricardo Alfonsín, que bueno, al fin y al cabo era un demócrata”, reflexionó. La charla continuará el miércoles desde las 18:30 en la sala de sesiones del Poder Legislativo de Bariloche.A M

Contra la clase obrera

Marcelo Valko recordó que Julio Roca también se especializó en perseguir a la naciente clase obrera argentina a fines del siglo XIX y comienzos del XX. “Hay mucha gente que cree que Roca sólo tiene que ver con los indígenas y es un error total. En la segunda presidencia se dio cuenta de que había otro enemigo. Cambia de eje y apunta a los inmigrantes de ideas disolventes”.

“¿Cuáles eran las ideas disolventes?”, se preguntó. “Pedir ocho horas de trabajo, descanso dominical pago, no cobrar con chapitas, hombrear bolsas en el puerto de 70 kilos y no de 110… Miguel Cané, a quien todos los tontitos conocen por el libelo Juvenilia, escribió la Ley 4.140 de Residencia que buscaba hacer hincapié en expulsar. Entonces, Roca expulsa al italiano, al español, al alemán que pedía ocho horas de trabajo, pero acá dejan a sus familias. La ley la hicieron a pedido de la Unión Industrial Argentina y de la Sociedad Rural, que ya existían. Roca fue completo, entonces, ¿cómo no lo iban a premiar con tanta estatuaria?”, espetó.

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