2026-11-06

"Las plantas hacen soberanía": la conexión entre las Islas Malvinas y Bariloche

Una investigación identificó numerosas coincidencias entre la flora de las islas y el Parque Nacional Nahuel Huapi. Ahora buscan acercar ese descubrimiento a la comunidad.

Las Islas Malvinas y el Parque Nacional Nahuel Huapi comparten mucho más que una historia vinculada al territorio argentino. A través de sus plantas nativas también existe una conexión biológica que permite reconocer vínculos entre ambos lugares, pese a los aproximadamente 1.600 kilómetros que los separan.

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Una investigación sobre la flora de estos territorios permitió identificar 71 especies vegetales compartidas entre las islas y el Parque Nacional Nahuel Huapi. El hallazgo forma parte de un proyecto que busca visibilizar esa relación mediante la producción de plantas y la creación de canteros que permitan a vecinos y turistas conocer de cerca esta particular coincidencia natural.

En diálogo con El Cordillerano, Cecilia Núñez, doctora en Biología, integrante de la Dirección Regional Patagonia Norte de la Administración de Parques Nacionales y docente de la Universidad Nacional del Comahue, explicó los alcances de esta iniciativa y el significado científico y simbólico que tiene para la región.

"Es una arista bastante novedosa de vincular las islas con el continente a través de las plantas. La idea es mostrar que las plantas hacen soberanía, que nuestro vínculo con las islas va más allá de toda la historia, porque además está en la historia biológica", señaló.

71 especies que conectan a Malvinas con el Nahuel Huapi

Uno de los datos más significativos del trabajo es la cantidad de especies que comparten ambos territorios.

La relación también se observa específicamente con el Parque Nacional Nahuel Huapi, que se encuentra a unos 1.600 kilómetros de distancia de las islas.  

"En el Parque Nacional Nahuel Huapi estamos a 1.600 kilómetros y compartimos 71 especies, que es un número muy alto. En las Malvinas tienen entre 180 y 181 especies nativas y de esas hay 71 que comparten con esta zona", destacó.

La especialista remarcó que el dato resulta especialmente significativo si se considera la diversidad vegetal de ambos territorios. La presencia de tantas especies compartidas permite reconocer una relación biogeográfica que no siempre resulta evidente para quienes habitan o visitan la región.

Un proyecto para acercar las plantas a la comunidad

A partir de estos descubrimientos surgió la propuesta de desarrollar canteros con las especies compartidas, para que puedan ser observadas y reconocidas por el público. La iniciativa apunta a transformar un conocimiento científico en una experiencia accesible, especialmente porque muchas de estas plantas tienen dimensiones reducidas y pasan inadvertidas en el entorno natural.

"Son todas plantas muy chiquitas, muy difíciles de ver y no están cultivadas. La idea es presentar este proyecto para hacer canteros y cultivar esas plantas. Buscamos que la gente las pueda tener, las pueda ver, conocer y sentir o ver el vínculo con las islas a través de las plantas", explicó Núñez.

La investigadora consideró que esta propuesta también permitirá generar una forma diferente de acercamiento a las Islas Malvinas. Mientras que habitualmente la relación se construye a partir de acontecimientos históricos, símbolos o especies animales, la flora ofrece otra posibilidad de reconocer esa conexión.

"Uno no se imagina que tenemos tantas coincidencias y hay tantas coincidencias con las plantas", expresó.

En ese sentido, destacó que las especies vegetales permiten construir una experiencia particular de reconocimiento territorial, además de contribuir a la valoración de la biodiversidad nativa.

"La idea es apreciar a las plantas nativas, que esa es la idea de la administración de Parques Nacionales donde pertenezco", comentó al explicar por qué considera que el proyecto puede ofrecer una manera diferente de representar ese vínculo.

Ciencia, viveros y turismo: un trabajo conjunto

La propuesta reúne a distintas instituciones y espacios de formación para concretar tanto el desarrollo científico como la producción de las especies y su posterior difusión.

Núñez explicó que el proyecto articula el trabajo de la Administración de Parques Nacionales, la Universidad Nacional del Comahue y la Universidad Nacional de Río Negro. Cada institución aporta conocimientos y recursos desde diferentes áreas.

"El trabajo que vamos a hacer es rigurosamente científico, que esa es la parte de la Universidad del Comahue, donde yo también soy docente. A partir de esa propuesta producir las plantas con los viveros del Centro Botánico del Parque Nacional Nahuel Huapi y la tecnicatura de viveros", detalló.

A su vez, mencionó la participación de Paula Núñez, de la Universidad Nacional de Río Negro, quien aporta la vinculación con el turismo a través de esa carrera.

De esta manera, el proyecto busca integrar investigación, conservación, producción vegetal y divulgación turística. La intención es que los canteros no sean solamente espacios ornamentales, sino también herramientas educativas para transmitir el valor de las especies nativas y la relación biológica entre Malvinas y la Patagonia.

La sorpresa de encontrar tantas coincidencias

La propia Núñez reconoció que el descubrimiento fue una sorpresa, incluso teniendo una trayectoria dedicada al estudio de las plantas patagónicas. Su formación en botánica le permitió dimensionar la importancia de las coincidencias, pero no esperaba encontrar una cantidad tan elevada de especies compartidas.

"Yo soy botánica, tengo una gran formación en plantas de la Patagonia, y no me imaginé que había tantas plantas en común", contó.

Esa primera impresión fue la que impulsó la idea de ampliar el alcance del trabajo y compartirlo con la comunidad.

"Fui la primera sorprendida y cuando estaba tan sorprendida, dije: 'Esto lo tengo que compartir y tenemos que hacer algo más'", recordó.

A partir de allí, conversó sobre la iniciativa con Carlos Variche, director del área, y posteriormente con Rubén Pablos, quien cuenta con experiencia como viverista. Ambos acompañaron la propuesta de desarrollar los canteros, lo que permitió reunir diferentes ideas en un mismo proyecto.

Un desafío para cultivar especies poco conocidas

La concreción de los espacios de exhibición también representa un desafío desde el punto de vista de la producción. Según explicó la investigadora, muchas de estas especies todavía no fueron incorporadas a procesos de viverización, por lo que será necesario trabajar en su cultivo y observar cómo se desarrollan fuera de sus ambientes naturales.

"Hay que producir las plantas, que son plantas muy chiquitas, no están viverizadas, por lo que es un desafío pero también es transformar el museo en un pequeño laboratorio", sostuvo.

La iniciativa ya comenzó con algunas especies que se encuentran disponibles, aunque el desarrollo de los canteros será progresivo. La adaptación a las condiciones ambientales también formará parte de la experiencia.

Consultada sobre las posibilidades de crecimiento en el clima de Bariloche, Núñez consideró que las condiciones de frío, humedad y viento no deberían representar una diferencia demasiado grande respecto de los ambientes donde crecen naturalmente.

Sin embargo, aclaró que todavía hay aspectos por observar, especialmente en relación con el tamaño y el desarrollo que tendrán las plantas una vez cultivadas.

"Todos vamos a aprender, porque es un desafío para todos", concluyó.

El proyecto propone así una manera novedosa de acercar las Islas Malvinas a la comunidad a través de la biodiversidad. 

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