2026-10-19

ECONOMÍA

La recaudación del IVA que se paga con cada compra, lleva 11 meses consecutivos a la baja

Es que aunque insisten en repetir en cada oportunidad que se les presenta que "el consumo es récord en la Argentina" o que "el consumo está volando", la realidad es que los datos duros los desmienten a cada paso.

Desde hace casi un año, Argentina enfrenta una preocupante caída en el consumo que afecta directamente a la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), un indicador clave de la actividad económica en el país. Desde octubre de 2025 a septiembre de 2026, se registraron 11 meses consecutivos de disminución en la recaudación del IVA, alcanzando un descenso interanual en términos reales del 21% en comparación con 2023.

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La administración del presidente Javier Milei y de su ministro de Economía, Luis Caputo, se enfrenta a un desafío significativo: conciliar sus afirmaciones optimistas sobre un supuesto incremento en el consumo con las cifras y reportes contundentes ofrecidos por estudios económicos. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) ha sido categórico al reflejar la realidad económica, donde claramente el consumo ha mermado y, por lo tanto, también los ingresos fiscalizados a través del IVA.

Esto parece contradecir la narrativa oficial del gobierno, que hasta hace poco tiempo promovía una idea de recuperación económica y robustez en el consumo. La realidad es que las dinámicas económicas parecen seguir una curva descendente. Aunado a esto, el CEPA ha señalado que este descenso en la recaudación del IVA refleja serias dificultades en la actividad económica del mercado interno.

Detrás de estos números, también encuentran eco cifras alarmantes del sector industrial argentino, como detalla el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA). Se reportó una baja en la actividad industrial de un 5,7% interanual. Sumado a esto, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) documenta una caída continua en el consumo, siendo agosto un 1,1% más bajo que el mismo mes del año anterior.

Frente a este panorama, los indicadores económicos acusan cierta desaceleración en la inflación, que podría ser inicialmente interpretada como positiva, sin embargo, el poder adquisitivo de los hogares sigue deteriorándose. Los resultados sugieren que, a pesar de detectar ocasionales mejoras sobre los registros de 2024, los niveles de ingresos y consumo aún están lejos de alcanzar índices considerados saludables en la economía argentina.

En resumen, mientras el discurso político intenta revestir la situación con un tinte de recuperación, las estadísticas demuestran lo contrario. La vida cotidiana de los hogares refleja la complejidad económica que atraviesa el país, vislumbrándose la necesidad de políticas económicas eficaces que reactiven tanto la productividad como el consumo interno.

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