Bariloche: una vecina denuncia presiones para que deje su hogar en el predio del Jockey Club
Una compleja situación vecinal y institucional sucede en el oeste de Bariloche, centrada en las instalaciones del tradicional Jockey Club. La vecina vinculada desde hace años a la actividad ecuestre en el predio, denunció públicamente que corre riesgo de ser desalojada de su vivienda y de perder el espacio donde cuida a sus caballos.
El conflicto se desató a comienzos de octubre, cuando recibió una notificación formal. “El primero de octubre recibo una nota del Jockey diciéndole a mi cuñado que tenía 5 días para retirarme de la vivienda, de lo contrario se caía el convenio que tiene el Jockey con la familia Almuna”, explicó Claudia. Según detalló, tras el fallecimiento de su esposo ocurrido hace tres meses y medio —quien fuera socio e histórico cuidador de caballos de carrera junto a su hermano—, las tensiones escalaron.
La postura del club y el reclamo de seguridad jurídica
Si bien desde la comisión directiva del Jockey Club le manifestaron la intención de regularizar su situación mediante un comodato, la vecina advierte que necesita garantías formales urgentes. “El presidente dijo que me van a hacer un comodato”, señaló.
La urgencia radica en compromisos deportivos ya asumidos y en la necesidad de tramitar documentación obligatoria: “Tengo un caballo de carrera y me invitaron a salir a correr. El tema es que nosotros necesitamos papeles que se llama Respa para movilizarnos con un animal, porque Senasa te lo exige”.
Asimismo, advirtió sobre los inconvenientes con los servicios básicos: “La familia de mi marido me dice que me va a sacar, me va a cortar la luz porque el pilar está a nombre de ellos, más allá de que yo pago la luz... ¿Qué hago yo sin electricidad?”.
Una vida ligada a la institución
Claudia remarcó que su vínculo con el predio data de décadas, atravesando generaciones de familias hípicas que sostienen el lugar. Actualmente, en el predio se encarga del cuidado de media docena de animales, entre propios y ajenos.
A pesar del mal momento, la vecina expresó su deseo de evitar mayores rispideces y encontrar una salida pacífica: “No tengo ganas de confrontar con la gente, ya estoy grande. Y concluyó con un pedido claro: “Espero que se solucione todo y que se pueda extender el comodato”.