2026-10-11

Cosmética botánica en Bariloche a la Carta: Lupulina presenta sus nuevas propuestas

Con 11 años de historia, el proyecto nació del vínculo de su creadora con las plantas y hoy reúne más de veinte productos elaborados con ingredientes naturales. Por sexto año consecutivo, participa del BALC, donde presentó nuevas etiquetas, desodorantes con envases compostables y nuevos jabones vegetales.

Comenzó como una búsqueda personal para aprender a elaborar preparados con plantas y se convirtió en un emprendimiento que hoy lleva 11 años de recorrido en Bariloche y seis en Bariloche a la Carta. Lupulina es un proyecto de cosmética botánica que recupera saberes tradicionales, explora las propiedades de las plantas y propone una forma de producción atenta a los procesos de la naturaleza.

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En el stand de El Cordillerano en la Feria Bariloche a la Carta (Balc), Lucía Molina, su creadora, contó que encontró en este camino una manera de conectar su historia personal con un oficio que hoy desarrolla a tiempo completo. Después de formarse y experimentar con sus propios preparados, comenzó a elaborar productos para otras personas, a partir de sus necesidades y de los conocimientos que iba incorporando.

“Las plantas sanan realmente”, expresó sobre la importancia de recuperar saberes que, durante generaciones, se transmitieron en las familias y en las comunidades. Y explicó que esa búsqueda atraviesa la identidad de Lupulina desde la elección de los ingredientes hasta la elaboración, los aromas y la presentación de cada producto.

Seis años en el BALC: un camino de crecimiento

Este año, Lupulina participa por sexta vez del Balc, un espacio que acompañó al emprendimiento desde sus comienzos. La primera participación fue con unos pocos productos; hoy, el catálogo reúne más de veinte propuestas, con distintas variedades y presentaciones. "Es una celebración", valoró.

La edición actual también marca una renovación de su identidad visual. Las nuevas etiquetas incorporan ilustraciones botánicas y polinizadores nativos del bosque andino patagónico, como el picaflor rubí y el mangangá, un abejorro nativo que está amenazado.

La decisión responde a una idea que va más allá de lo estético ya que busca mostrar que las plantas forman parte de un ecosistema y que su continuidad depende también de los animales que intervienen en la polinización. Así, la ilustración botánica antigua busca acercar al público el conocimiento de la flora y la fauna del entorno.

“A través de la etiqueta se ven las plantas que usamos en los productos. Y refleja el cuidado detrás de cada etapa del proceso”, resaltó. La atención a los detalles también está presente en los pedidos que se realizan por la página web, que se preparan en cajas acompañadas de aromas y elementos del bosque.

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Cosmética natural, aromas y conexión con las plantas

Contó que, entre los productos que más interés despiertan, se encuentran las brumas áuricas, preparaciones elaboradas a partir de tintura madre, mediante la maceración de plantas en alcohol y agua durante más de 30 días. Una de las variedades contiene hipérico y aromas cítricos, asociados por la propuesta de aromaterapia a la vitalidad y al buen ánimo. La otra combina plantas tradicionales como ruda, romero, eucalipto y lavanda. Explicó que son plantas que se usaron desde siempre para limpiar la energía.

“Es muy lindo para arrancar el día, hacer una pausa, respirar profundo y tener un momento de presencia, que a veces cuesta un poco”, expresó. Además al tener aceites esenciales puros y naturales, también se usan como perfume y se puede vaporizar alrededor del cuerpo o en la almohada.

La línea también incluye desodorantes, una de las incorporaciones de este año. Se presentan en envases compostables y en dos variedades aromáticas: una inspirada en el bosque patagónico, con ciprés, lúpulo y menta, y otra con lavanda y cítricos.

A la propuesta se suman jabones elaborados mediante saponificación en frío, una técnica que permite trabajar desde el inicio con aceites y mantecas vegetales. Cada pieza requiere al menos un mes de curado e incorpora diferentes ingredientes botánicos. Hay variedades con rosa mosqueta, lavanda y otra formulada con lúpulo y maqui.

Destacó los aromas como “un viaje sensorial que lleva a la gente a un lugar de sanación porque el olfato está conectado con la memoria”, y mencionó su vínculo con la aromaterapia. “Nos gusta mucho recuperar los saberes ancestrales a través de los aromas y del uso de las plantas”, valoró.

El cuidado de los materiales también es parte de las decisiones del emprendimiento. La búsqueda de alternativas al plástico y el respeto por los tiempos de elaboración forman parte de una manera de trabajar que busca alinear los productos con la filosofía que los inspira.

Una historia que vuelve a las raíces

La relación de la creadora de Lupulina con las plantas comenzó mucho antes del emprendimiento. Durante su primera infancia en el campo, en Córdoba, aprendió a reconocerlas y a utilizarlas en prácticas cotidianas. Entre esos recuerdos aparece Doña Pabla, una mujer del lugar que cosechaba hierbas y compartía sus conocimientos tradicionales.

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Años después, una conversación con su padre le permitió recuperar esa historia y volver a encontrarse con aquella mujer. El reencuentro le dio un nuevo sentido a una vocación que ya había comenzado a desarrollar. “Para mí hoy es tan importante porque me conecta de una manera sana con esa infancia y me permite recrear esos saberes”, contó.

Esa conexión se traduce también en una intención de compartir lo aprendido. Además de producir y cosechar plantas, busca generar más espacios de formación y talleres para transmitir conocimientos sobre sus usos y preparaciones tradicionales.

El proyecto también está creciendo como equipo y la incorporación de una mirada complementaria. La posibilidad de distribuir tareas y abrir espacio para que otras personas formen parte del emprendimiento es otra de las apuestas que quiere seguir desarrollando.

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Después de años en los que dedicarse por completo a Lupulina parecía difícil, hoy puede sostenerlo como su actividad principal. No se trata de un camino sin desafíos, aclara, pero sí de una experiencia que le permitió comprobar que es posible construir un trabajo propio a partir de una pasión.

 

 

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