Expo Rural: La dedicación de los cabañeros para lograr animales con buena genética
Lograr toros reproductores con buena genética es un trabajo constante que requiere años de dedicación. El cabañero Daniel Cressatti que participa en la Expo Rural conoce bien de la materia y lleva más de 30 años en la actividad.
Al frente de Cabaña Don Humberto, el criador cuenta con una asistencia perfecta en la tradicional exposición que se realiza en Paso Córdoba,habiendo participado de cada una de sus ediciones desde el comienzo. Su presencia reafirma el compromiso histórico de la firma con el crecimiento y la evolución de la ganadería regional.
El lugar donde trabajan está ubicado en la margen sur de los ríos Limay y Negro, frente a Cipolletti y Neuquén y allí se dedican a la mejora continua de las razas Aberdeen Angus y Hereford. Cressatti remarcó que el trabajo de fondo va mucho más allá del aspecto exterior del animal. “Hay un trabajo de muchos años de genética, de selección, no solo por la morfología del animal, sino por sus características de adaptación y de conversión alimenticia”, señaló el especialista.
La conversión alimenticia constituye una métrica central para los feedlots y establecimientos de engorde de la zona. Sobre este aspecto, Cressatti explicó que “la conversión alimenticia es la relación que hay entre lo que come un novillo, si come 10 kilos de maíz, convierte y los transforma en 1 kilo de carne. Los nuestros tratamos de que sea 1 kilo y medio de carne, o sea que cuando trasladas miles de animales, la diferencia es muchísima y eso te baja los costos”.
La geografía del secano patagónico impone además exigencias extremas que diferencian a la hacienda local de la pampeana. Los reproductores criados en la meseta deben desenvolverse en terrenos de vegetación ruda y escasa disponibilidad hídrica. “Nuestros reproductores se adaptan a toda la zona de secano, de meseta, con pasturas muy duras, no es la provincia de Buenos Aires, y es lo que hemos logrado en estos años de selección”, afirmó el cabañero.
La actualidad de la ganadería y la importancia de la exposiciones rurales
El panorama actual contrasta de forma notable con los ciclos secos que azotaron a la región en el pasado reciente. Tras años complejos en los que se perdieron cabezas en distintos establecimientos, el cambio en las precipitaciones trajo un alivio esperado. “Vino muy mal durante los tres o cuatro años pasados, con mucha sequía, hemos perdido mucha hacienda en general todos los productores, pero este año ha cambiado muchísimo, influido por el fenómeno del Niño; los campos están muy buenos, están verdes, con buena pastura”,evaluó el productor, quien vislumbra buenas perspectivas tanto para la ganadería en general como para la comercialización de carnes.
El reconocimiento en las exposiciones rurales del circuito patagónico y las pistas de juzgamiento también actúa como un motor de ventas para la cabaña. El valor comercial de los reproductores refleja esta jerarquía, alcanzando cifras de hasta 30 millones de pesos para los ejemplares cotizados como Gran Campeón en certámenes como la Expo de Choele Choel, manteniéndose el promedio general entre los 12 y 15 millones de pesos por toro. “El reconocimiento del jurado nos ayuda a vender. Hay muy buena hacienda, es muy difícil obtener campeonatos, pero lo hemos logrado muchas veces en distintas exposiciones”, aclaró.
Esta consistencia en la selección ha permitido construir un vínculo comercial duradero con productores de toda la Patagonia norte y sur. “Hemos vendido desde Santa Cruz hasta el Valle Medio, en la provincia de Río Negro y en Neuquén, en la zona cordillerana, y la verdad que no nos alcanza la producción de toros”, destacó Cressatti, concluyendo que existe una fidelidad del mercado basada en los resultados concretos: “Hay un reconocimiento de parte del mercado de gente que le estamos vendiendo desde el primer año y que nos vuelven cada tres o cuatro años a renovar toros y vuelven a comprar porque andan muy bien”.