Estudiantes de nivel terciario colaborarán en Bariloche a la Carta
El Instituto Técnico Superior Bariloche N° 4 y Bariloche a la Carta (BALC), durante el transcurso del acontecimiento culinario, que se realizará entre el 5 y el 12 de octubre, mantendrán una sinergia particular a partir de la colaboración de alumnos de la institución, que ayudarán a los profesionales de la gastronomía para facilitar sus tareas.
Cabe remarcar que la entidad educativa de nivel terciario cuenta con diversas opciones en cursos y carreras, que van desde “Guía de turismo” a “Trabajador de la montaña”, con varias alternativas ligadas a la hotelería y la cocina. Por ejemplo, precisamente, estás las tecnicaturas en Hotelería y Gastronomía, además de la posibilidad, también, de seguir un curso con un año de duración para transformarse en cocinero profesional.
El coordinador gastronómico del Instituto Técnico Superior N° 4, junto a alumnos de la entidad, en el marco de la Fiesta del Chocolate, otro evento popular.
Federico Sastre está ligado al instituto desde hace doce años. En la actualidad, se desempeña como coordinador y jefe del área gastronómica, especializándose tanto en materias prácticas como teóricas. Justamente, el docente remarca la importancia de la cooperación que se lleva a cabo con Bariloche a la Carta: “Los estudiantes de todas las carreras tienen que formarse, además de estudiando, realizando prácticas externas profesionalizantes. Así, deben cumplimentar determinada carga horaria. Por ejemplo, en el caso de la Tecnicatura Superior de Gastronomía, tienen que desarrollar, fuera de la institución, cincuenta horas de prácticas. Para eso, nosotros gestionamos vínculos tanto con el sector privado como con el público, y se generan diversos convenios”, explica.
El profesor, que posee una experiencia de más de dos décadas en el sector gastronómico (incluso tuvo la concesión de un restaurante en el cerro Catedral), dice que la institución educativa mantiene esta relación con Bariloche a la Carta desde hace varios años y detalla del modo en que se concreta la colaboración: “Hay hoteles, por ejemplo, que desde día antes piden mano de obra para desarrollar el menú del BALC. En otros casos, los estudiantes están en la carpa del Centro Cívico, ayudando en diversos aspectos y lugares, como en Punto Río Negro”, señala, informando que, asimismo, participan representantes docentes de la institución para certificar que “todo se desarrolle de manera correcta”, brindando, también, una mano a los alumnos. “Nosotros queremos que participen, porque es importante la interacción que se genera en el sector gastronómico”, subraya Federico, precisando que esos profesionales con los que los alumnos entablan relación durante el BALC “serán, el día de mañana, sus colegas”. De esa forma, el evento se presenta como una posibilidad para que “los estudiantes ganen experiencia”.
Debe señalarse que el profesor estará en Bariloche a la Carta no sólo acompañando el desempeño de los alumnos, sino también como hacedor de platos en un food truck (Luigui’s, que pertenece a un amigo), sumando su particular propuesta de sándwiches de vacío de cerdo.
Federico, a la hora de servir sus creaciones.
A Federico le agrada lo culinario desde chico, pero, en un principio, lo consideraba un hobby. Él, en realidad, pensaba rumbear sus estudios para un lado diferente. “Desde chico, tenía en claro que quería ser físico nuclear”, sonríe, revelando: “Me encanta la química, pero durante el último año de secundario me enteré de que la gastronomía se estudiaba… A mí la cocina me gustaba, pero no entendía cómo algo así podía enseñarse y aprenderse, así que me metí en un curso y me encantó”.
El gastronómico nació en Córdoba, vivió durante mucho tiempo en Viedma y luego se fue a estudiar a Bahía Blanca. Llegó a Bariloche pensando en permanecer un año para ganar experiencia, por el nivel gastronómico de la ciudad, y finalmente se quedó. “Ya llevo más de veinte años acá”, ríe, afirmando: “Generar una conexión con la gastronomía en un lugar tan lindo como este me parece algo majestuoso”.
Buscando "química" en sus platos.
Por otra parte, aún mantiene aquel interés que lo hizo pensar en ser físico nuclear: “Me di cuenta de que la gastronomía es química. Todo lo que sucede tanto dentro de una carne como de una torta, por ejemplo, se relaciona con esa ciencia”, sostiene, para después expresar: “El gastronómico busca conocimiento, y a mí me encanta poder entender qué pasa en cada preparación para, después, poder explicarlo”.