Un ambientalista advierte que Trevelin podría quedar bajo el agua
El sismo de magnitud 4,6 que se produjo el domingo, con epicentro a unos dieciocho kilómetros de Chaitén, en la Región de Los Lagos chilena, tuvo un eco del lado argentino, con pobladores que advirtieron que sintieron el movimiento cerca de Trevelin, situación que despertó viejos fantasmas.
Cabe recordar que en 2008 la erupción del volcán Chaitén había encendido la alerta, con las miradas dirigidas a la central hidroeléctrica de Futaleufú, ubicada apenas a unos doce kilómetros de la localidad chubutense.
Concretamente, el temor, tanto en aquel momento como ante el episodio reciente, se vincula con el peligro de que la estructura no aguante un impulso semejante de la naturaleza, con lo que ello conllevaría para toda la región, especialmente para Trevelin.
Al respecto, el ambientalista y exguardaparque Alejandro Beletzky explica: “La situación implica un tremendo riesgo para la represa Futaleufú del lago Amutui Quimey. Si llega a producirse un movimiento de olas importante, el agua pasa por arriba y Trevelin va a quedar veinte metros bajo agua”.
Para el ecologista, “debería hacerse un ensayo de emergencia ante una ruptura de la represa”.
La zona de la represa.
Beletzky, que vivió en aquella zona e incluso estuvo durante la erupción volcánica, observa con preocupación la cuestión. Precisamente, en el momento en que el volcán entró en actividad, en 2008, el ambientalista se encontraba entre quienes comenzaron a exigir un procedimiento de evacuación ante posibles contingencias (recién en 2021 se definiría un plan de emergencia).
“La represa se habilitó durante la dictadura. Su llenado empezó entre 1977 y 1978. No tuvo estudio de impacto ambiental. Se hizo con rapidez para Aluar, la planta de aluminio en Puerto Madryn, que también es un problema ambiental gravísimo, con el volado del polvo de la alúmina”, señala el ecologista, que, volviendo a la preocupación por lo que pueda ocurrir en Trevelin, expone: “Cuando se produjo la erupción, uno de mis principales temores fue el cimbronazo. La represa es una pared de hormigón sujetada por montañas de piedra a los lados. Está totalmente alineada de este a oeste. Resiste la presión de un lago que tiene varios kilómetros de largo y es muy profundo. Un evento fuerte de sismo podría provocar una gran ola que levantaría todo lo que está del otro sector y terminaría volteando la represa”.
De tal manera, afirma: “Se trata de algo que se hizo sin criterio, impactando ferozmente en el ambiente”.
Beletzky muestra preocupación por lo que pueda suceder en Trevelin. Foto de archivo: Matías Garay.
“Una manera de atemperar el peligro es mantener el caudal bajo, pero, para eso, hay que generar electricidad todo el tiempo, con todas las turbinas”, sostiene el ambientalista.
En cualquier caso, el exguardaparque asegura que “hace falta un ensayo de evacuación, para analizar el tiempo que la gente tardaría en retirarse ante un peligro concreto, porque el riesgo más grande es que, si la represa se rompe, el agua va a cruzar el valle y tapará arriba de dieciocho metros las casas de Trevelin”.
La represa.
A modo de conclusión, Beletzky opina: “El peor problema que tienen todas nuestras represas es que, en manos privadas, lo primero que se deja de hacer es mantenimiento preventivo; no ponen plata en eso”.